29 abril 2015

LIMPIEZA

Entre alegrías en el gasto, y empresas públicas mal controladas,IMELSA, EMARSA, todas las semanas, acumulamos, la Comunitat Valenciana, titulares negativos en telediarios y similares.

Nos cae por todas partes, y aquí estamos, cinco millones de ciudadanos, hartos de chaparrones, esperando a que escampe, o de que llegue, por fin, la limpieza debida.

Tanto responsable político enfangado, salpica sobre el buen nombre de toda la Comunitat a la que algunos medios, quieren mostrar como el paradigma de la corrupción en España, anteponiéndolos incluso a asuntos aun más graves que los que se han producido por estas tierras. Todo ello, sin olvidar que en muchas de las corporaciones, en la Comunitat Valenciana, se ha gobernado desde el exceso de las mayorías, desde la comodidad de tener una adormecida oposición,  con tufo de creerse los amos del cortijo, con escasa claridad, por mucho que ahora se quiera presumir de tener una transparencia que ciega los ojos.

La cosa es que nos mencionan poco en los informativos a nivel nacional, y cuando nos nombran, es para que se nos caiga la cara de vergüenza, porque aun nos queda algo de vergüenza por los actos de terceros a los que deberíamos exigir bastante más dignidad de la que han mostrado en los últimos tiempos.

Hay que limpiar el nombre de Valencia, de la Comunitat, hay que impedir que se nos continúe asociando con los consentidores del todo vale por la pasta, de las llanuras por los que galoparon los bigotes más canallas, por los espacios en los que hasta la visita de un Papa sirvió para que se vaciase la caja y se llenasen los bolsillos más insospechados, por los asfaltos por los que corrió la codicia por lo ajeno, aun más deprisa que los bólidos que sirvieron de coartada. 

Hace quince años, amanecía el XXI, nos reunió, en una comida, Paco Pérez Puche, a la sazón, director de Las Provincias, a muchos de los colaboradores del periódico. En la sobremesa, hablamos de los entonces recién sucedidos fiascos del “III Milenio”, del fallido intento de Capitalidad de la Cultura europea, de “la mar de be” y otros proyectos, a través de ninguno de los cuales se consiguió proyectar la imagen de Valencia más allá de la V-30, y comentábamos la necesaria labor conjunta de los organismos valencianos, para regenerarse con seguridad, desprenderse de sus complejos de fracaso, para publicitar los lados positivos de Valencia. Los presentes, nos conjuramentamos para aportar cada uno de nosotros, en sus columnas, en sus espacios, algo, una llamada de atención, para intentar recuperar un ápice la autoestima. Allí y entonces, se nos ocurrió lo de Marca Valencia.

Claro que escribimos, pero hacía falta algo más que escribir.......


FMC
Publicado en Las Provincias 29 Abril 2015

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