20 diciembre 2005

MAQUETAS Y BRONCAS

Lo de los disimulos está tan a la orden del día que vamos sustituyendo aquello de “tirarse los trastos a la cabeza”, o “tener muy mala baba”, por algo que suena más fino, “la crispación”, pero solo la palabra en si, crispación, repetida tantas veces como se está repitiendo en estas últimas semanas, acabará produciendo por si sola, Crispación. Le llamemos como le llamemos, de nada hacemos un castillo y de menos que nada una estupidez. No se si es por contagio televisivo, pero parece como si ya no se supiera hablar, como si el gruño fuera imprescindible. Y no solo pasa en los telediarios. Hay demasiado “broncas” por ahí suelto, metiendo la pata cinco veces por minuto. Todo se convierte en trascendente, de cualquier cosa, opinión, debate, decisión, salen orgullos heridos, como si pendiera el futuro de la humanidad.
Ahora, entre otros, toca enzarzarse con el nuevo campo de fútbol, el nuevo Mestalla. Y nos enzarzaremos, y tanto que lo haremos, ¡pues buenos somos los valencianos para perder la ocasión!.
A lo peor, es que está contribuyendo, a eso de la discusión, la percepción de escasa transparencia y el runruneo de intercambios de favores entre el Equipo de Gobierno Municipal, que nos representan a todos, y el Consejo de Administración del Valencia CF, que representa a los accionistas de una Sociedad Anónima deportiva.
Si faltaba algo, tras la presentación de las maquetas, con lo sufridas que son las maquetas, se está diciendo, que por ahí hay quien va comprando favores y opiniones para decantar la cubierta del estadio, y el mismo estadio, hacia el murciélago o la abeja maya.
Esta Valencia, que hace unos años era experta en heráldica, luego dominó todas las lenguas y gramáticas, ahora se nos va a destapar como gran experta en cubiertas y estadios. Poquitos, se van a parar en reflexionar en el transito de la maqueta a la obra, de la ilusión a la realidad, en todos los pros y los contras de estas enormes basílicas del presente.
Luego vendrán, seguro que vendrán, los sesudos debates sobre el nombre más apropiado para el nuevo estadio. Esperemos que a nadie se le ocurra hacer, o proponer, como han hecho en Benidorm con su pabellón deportivo al que han bautizado con el nombre de Eduardo Zaplana.
Fernando Martínez Castellano 15 Diciembre 2005
Publicado en Las Provincias el 16 Diciembre 2005

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