11 marzo 2015

MISLATA Y EL MAPA SANITARIO

Que Mislata, sea el municipio español más densamente poblado, es un hecho que al conseller de Sanidad del gobierno valenciano, parece importarle  más bien nada. Igual no lo sabe.

Que Mislata, con 50.000 habitantes, solo disponga de un médico de urgencias, tampoco le quita el sueño a nadie más que a esos cincuenta mil posibles pacientes.

Que Mislata, insisto en sus 50.000 habitantes, solo disponga de una ambulancia SVB y que si se solicita un SAMU, esta asistencia tenga que acudir desde Manises, tiene muchas narices.

Que en Mislata, fallezca una señora, hace unos días, a doscientos metros de un centro de especialidades, a las nueve de la mañana, por la falta de atención de una ambulancia, tiene muchos, pero que muchos bemoles. Morir es una putada, pero morir junto a la valla de un centro hospitalario por falta de asistencia, aun es mucho más.

Que la Consellería de Sanidad, juez y parte, diga que no se va a abrir ninguna investigación por lo sucedido, tiene muchas criadillas.

Que parte de la población de Mislata tenga enfrente, fachadas frente a fachadas, cruzar la avenida del Cid, el Hospital General de Valencia y sin embargo esta población tenga el Hospital de Manises, a varios kilómetros y con un tráfico denso, plagado de semáforos, como hospital de referencia,  demuestra que la reestructuración del mapa sanitario en el Área Metropolitana de Valencia, les ha importado un pito a los gobiernos de Camps y de Fabra.

Esta irracionalidad existente basada en que tanto da cuatro que veinticuatro, que a los pacientes tengan que hacer kilómetros para ser atendidos, refleja una situación como provisional, pero esa provisionalidad, la de aquí,  ya lleva unos cuantos años a cuesta.

En el momento que Camps tuvo la flash de que se construyese un mega hospital en los terrenos de Malilla, en ese mismo momento, o incluso un poco más tarde, cuando se colocó la primera piedra del hipercomplejohospitalario, entonces debería de haberse constituido una comisión en Sanidad, que elaborase el nuevo mapa sanitario imprescindible a partir de la puesta en funcionamiento del nuevo hospital.

Pero no se hizo, ni se está haciendo, es muy complicado y la vida no está para ir calentándose la cabeza innecesariamente, la redistribución de los pacientes puede provocar algún conflicto y es mejor no menearlo. Es mejor inaugurar, deprisa y corriendo, inauguraciones tipo Lliria, aunque no estén ni acabados, aunque las camas sean prestadas y ausentes los servicios elementales.


Este pasado fin de semana, el conseller de Sanidad del gobierno valenciano declaró: “Si Fabra me ofreciera ir en la lista, le pediría unos días para pensármelo”. Usted vaya pensándolo, señor conseller, me parece que la población de Mislata ya lo tiene pensado, y lo del Mapa, ¡bah¡  ya lo solucionará quien venga detrás. 

Por cierto ¿Qué corbata me combina mejor?

Publicado en Las Provincias 11 Marzo 2015

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