26 marzo 2015

HECHOS, OIGA, HECHOS

Equiparar partidos políticos, precisamente el PP, su caja B, sus cobros y pagos lejos de la fiscalización de Hacienda, con organizaciones como Caritas que siempre y en especial en estos últimos años, se están partiendo el alma por reequilibrar una sociedad brutalmente injusta, es una de las peores agresiones que han tenido que escuchar nuestros oídos, en estos tiempos, en los que parece que salga gratis decir las estupideces que a uno se le ocurran. Sale gratis, o no, si miramos hacia al Sur.

Andábamos digiriendo la frasecita de la comparación de partidos políticos con ONGs, andábamos escuchando los resultados de las elecciones andaluzas, cuando ¡zas!, en toda la cara nos explotó la última, por el momento, de las genialidades de Esperanza Aguirre, esa señora que está en todas las salsas, en todos los guisos y en todo lo que se presente, mientras tenga palmeros que le rían las gracietas, “Juanma Moreno Morilla, candidato del PP a la Junta de Andalucía, no ha sido capaz de superar el estigma de haber sido designado a dedo”, y se ha quedado tan pancha la señora Aguirre, que como todo el mundo sabe también es del PP, y como todo el mundo también sabe, ha sido designada por el dedo índice de la mano derecha de Rajoy, y como todo el mundo también sabe ha presidido gobiernos llenos de corruptos, investigados, imputados o lo que quieran decir ahora.

¿Superará Alberto Fabra el estigma del dedazo? ¿Vencerá Fabra la absoluta soledad en la que lo tiene inmerso su partido?

Quedan pocas semanas. Muy deprisa se tendrían que hacer las cosas, y muy bien, y muy palpables para que el electorado valenciano pueda creer en algo. Ha habido tantos silencios a la hora de plantear reclamaciones al gobierno central, ha habido tanto temor en los momentos que se debería de haber reclamado, dando un golpe en la mesa como fue preciso, que ya no hay tiempo de nada. Tiene narices que Monago, con todos sus sospechosos viajes a cuesta, haya rebanado al gobierno de Rajoy más “deuda histórica” que aquí haya sido el gobierno de Fabra, insistente en reclamar.

Porque lo de la deuda histórica, lo que nos debe el Estado, que unos estiman en quince mil millones y otros llegan a veinticinco mil millones de euros, es una losa que pesa sobre la Comunidad Valenciana, sobre el ejecutivo actual y un enorme bloqueo para el futuro gobierno, que se va a encontrar maniatado y lleno de deudas.

Oiga, que ya estamos muy hartos de fotografías y chalecos reflectantes, que estamos aun más hartos de comprobar que lo que para Fomento, es posible hacer en Bilbao o Murcia, aquí no pasa de eternos estudios de anteproyectos y mucho palabrerío de la ministra Pastor. Oiga, basta de retórica, promesas huecas, humo. Queremos de una vez Hechos.


Pero, no han tenido ganas, ni encontrado tiempo. Lo provisional se eternizará, seguiremos perdiendo, seguiremos callando, o no. 

Publicado en Las Provincias 25 Marzo 2015

11 marzo 2015

MISLATA Y EL MAPA SANITARIO

Que Mislata, sea el municipio español más densamente poblado, es un hecho que al conseller de Sanidad del gobierno valenciano, parece importarle  más bien nada. Igual no lo sabe.

Que Mislata, con 50.000 habitantes, solo disponga de un médico de urgencias, tampoco le quita el sueño a nadie más que a esos cincuenta mil posibles pacientes.

Que Mislata, insisto en sus 50.000 habitantes, solo disponga de una ambulancia SVB y que si se solicita un SAMU, esta asistencia tenga que acudir desde Manises, tiene muchas narices.

Que en Mislata, fallezca una señora, hace unos días, a doscientos metros de un centro de especialidades, a las nueve de la mañana, por la falta de atención de una ambulancia, tiene muchos, pero que muchos bemoles. Morir es una putada, pero morir junto a la valla de un centro hospitalario por falta de asistencia, aun es mucho más.

Que la Consellería de Sanidad, juez y parte, diga que no se va a abrir ninguna investigación por lo sucedido, tiene muchas criadillas.

Que parte de la población de Mislata tenga enfrente, fachadas frente a fachadas, cruzar la avenida del Cid, el Hospital General de Valencia y sin embargo esta población tenga el Hospital de Manises, a varios kilómetros y con un tráfico denso, plagado de semáforos, como hospital de referencia,  demuestra que la reestructuración del mapa sanitario en el Área Metropolitana de Valencia, les ha importado un pito a los gobiernos de Camps y de Fabra.

Esta irracionalidad existente basada en que tanto da cuatro que veinticuatro, que a los pacientes tengan que hacer kilómetros para ser atendidos, refleja una situación como provisional, pero esa provisionalidad, la de aquí,  ya lleva unos cuantos años a cuesta.

En el momento que Camps tuvo la flash de que se construyese un mega hospital en los terrenos de Malilla, en ese mismo momento, o incluso un poco más tarde, cuando se colocó la primera piedra del hipercomplejohospitalario, entonces debería de haberse constituido una comisión en Sanidad, que elaborase el nuevo mapa sanitario imprescindible a partir de la puesta en funcionamiento del nuevo hospital.

Pero no se hizo, ni se está haciendo, es muy complicado y la vida no está para ir calentándose la cabeza innecesariamente, la redistribución de los pacientes puede provocar algún conflicto y es mejor no menearlo. Es mejor inaugurar, deprisa y corriendo, inauguraciones tipo Lliria, aunque no estén ni acabados, aunque las camas sean prestadas y ausentes los servicios elementales.


Este pasado fin de semana, el conseller de Sanidad del gobierno valenciano declaró: “Si Fabra me ofreciera ir en la lista, le pediría unos días para pensármelo”. Usted vaya pensándolo, señor conseller, me parece que la población de Mislata ya lo tiene pensado, y lo del Mapa, ¡bah¡  ya lo solucionará quien venga detrás. 

Por cierto ¿Qué corbata me combina mejor?

Publicado en Las Provincias 11 Marzo 2015

04 marzo 2015

EL CACHONDEITO

Que pesadez con el dichoso vestido! Que si blanco, que si azulón, que si dorado, menudo plastazo! El que más y el que menos también tiene unos pantalones que no sabe si son marrones, berenjena, incluso grises, y no va colgándolos ahí en la red para que el personal pierda aun más el tiempo adivinando el código de la tintada del tejido.

A mi me parece, que vamos un poco entre alterados y aburridos. En esto de los colores del vestidito de marras, ha picado medio mundo. Y este tipo de debate, de galgos o podencos, de blanco o azul, es más propio de la falta de noticias de Agosto que del denso Febrero. Se supone, igual es mucho suponer, que en Febrero y Marzo, se está por asuntos más serios y más trascendentes.

Aunque bien pensado, a lo mejor es que estamos ya tan hartos de los “asuntos serios”, que nos hacen falta estas gilipolleces del vestido, con intervención incluida de prestigiosos institutos oftalmológicos nacionales, y luego dicen que no hay dinero para investigar, con tal de buscarse una excusa para escapar, a mil por hora, de la “cruda realidad” que nos rodea.

Porque si no nos agarramos al trampantojo de la vestimenta de la madre de la novia, o si no le damos la vuelta, por nuestro bien y por el bien de todos los valencianos, a lo de “el caloret”, andamos perdidos, estaremos para echarnos a las llamas de la falla que nos pille más cercana en la noche del 19.

Y es que cada semana, los episodios vergonzosos superan a los de la semana anterior. Nos quedamos tan ojiplaticos, como dijo alguien, que es natural que exista confusión a la hora de distinguir los colores del vestidito. ¡Que suerte tendríamos si estos fueran los grandes conflictos en los que estamos atrancados!

Parece ser que hay que tomarse la vida a lo Celia Villalobos. Pero esto solo puede hacerlo la señora Villalobos. En cualquier otro país de nuestro entorno o de muchos más kilómetros más allá, la pillada a la señora Villalobos, recordemos vicepresidenta del Congreso de los Diputados con unos emolumentos anuales superiores a los cien mil euros más extras, jugando con la tableta durante el Debate del estado de la Nación, abstraída en conseguir más puntuación, hubiera supuesto el cese o la dimisión, por torpeza, inmediata.

¿Cómo quieren que les consideren, señores políticos, los ciudadanos si están viendo que ni ustedes mismos son capaces de tomarse en serio el trabajo por el que se les paga?

Pero estamos en España, y hace tiempo que nos perdimos, todos, el respeto. Queremos, quizás por autodefensa, hacer de todo una chanza, tomar el modo humor, de lo vacuo, como vía de escape y nos conformamos con averiguar que, la señora vicepresidenta del Congreso, estaba enredando con el Frozen que es más moderno que el Candy Crush.


Sigamos con el cachondeito, riamos, riamos, que tal como se ve a algunos les está yendo muy bien.

25 febrero 2015

BURJADELLA O GODEBUR

“Vamos a reducir los ocho mil y pico ayuntamientos que hay en España, a mil”.  
Dijo, en una entrevista en la tele, Albert Ribera, presidente de Ciudadanos, grupo político, con espíritu de ser bisagra necesaria, en los inevitables pactos de gobierno, tras las elecciones de Mayo.

No nos prometan tanto. Nos conformamos con que tengan los pies en el suelo, o encima de una tarima. Cálcense como quieran, pero pisen la superficie de la tierra. No caminen sobre las nubes. No nos bajen la luna, nos conformamos con que bajen la luz.

Entramos en las últimas semanas de la carrera, se calientan las bocas, se aspira entusiasmar a la audiencia, enganchar a los indecisos, atraer a los cabreados, se ansia generar titulares, entonces pasa lo que pasa, y las sandeces salen de la boca a borbotones. La suerte que tienen los aspirantes a entrar o permanecer en ese universo al que han bautizado como “casta”, es que los receptores de sus mensajes, suelen pasárselos, a los mensajes, por el arco de triunfo. Es el trato no escrito por el cual, se acude al refrán, de hacer oídos sordos a las palabras necias. Todo queda en el aire, hasta que se invente la máquina capaz de recuperar los sonidos. Lo que faltaba, además de las hemerotecas, videotecas, fonotecas, un aparato que recuperase del éter las promesas vanas. Menudo compromiso, para políticos, tertulianos y columnistas.

Dicen los otorrinos,  que con el paso de la edad se nos endurece el tímpano y también dice el sentido común, que con el avance de las campañas electorales a los electores se les hace más ancho el canal-me-entra-por-un-oído-y-me-sale por-el-otro.

Ya tenemos callo de escuchar promesas, pero hay promesas que provocan que nos removamos y digamos ¿Qué dice éste señor? Quizás los anuncios más imposibles, los discursos más esperpénticos, las acciones más horteras, formen parte de los protocolos del marketing político más avanzado. Quizás el señor Rivera diga estas cosas de fusionar ayuntamientos para llamar la atención, tal como la que hace años le llevó a posar desnudo en los carteles electorales.

Que Ciudadanos quiera reducir el número de ayuntamientos, es lógico, pero pasar de ocho mil ciento veintidós municipios a mil, es como saber de antemano que no va a ser posible. Nos conformaríamos con bajar a cinco mil.
Por si acaso, ya saben, ejemplo, Burjadella o Godebur, sería la fusión de Burjassot y Godella. Pero el problema sabemos que no es el nombre.

La Administración hay que adelgazarla, pero tienen que haber muchos pactos por en medio, mucha reflexión, mucha colaboración de los vecinos y mucha valentía política para adelgazarla. Y no creo que seamos capaces de encontrar el día para hacerlo.


En éste momento, ¿queríamos algo más?, ¿un terremoto? Dicho y hecho, ya lo tenemos y además se habla de Fallas, y hasta de fallas geológicas, como hace tiempo no se había hablado.

Publicado en Las Provincias 25 Febrero 2015

18 febrero 2015

EL HOMBRE QUE SUFRÍA DEMASIADO

“Alberto Fabra, proclama que el PP es ahora el partido más honrado del panorama político”.

El párrafo anterior no es un chiste, ni está sacado del Club de la Comedia, es un titular de Las Provincias el pasado domingo 15, dos días después de haberse hecho pública, la petición del fiscal de unas cuantas decenas de años de cárcel para la anterior cúpula de los populares en la Comunidad Valenciana. Lo que no nos decía el titular fue cuanto enfatizó Fabra en la palabra “ahora”, si subió el tono de voz, si hizo un guiño cómplice al auditorio, si habló con su habitual estilo monocorde plano y cuantos segundos, o minutos, de enfervorizados aplausos recibió de los presentes en el acto.

No hay que tomárselo a mal, después de estar pasando lo que está pasando, no hay que tomárselo a mal. Vamos a decir que está acumulando méritos para que de una vez por todas, el dedo designador, tan lacerante como el que le cayó a Tomás Gómez, le señale como candidato. Largo calvario el que está transitando Fabra, Alberto.

En ocasiones, pocas eso sí, hasta te pones en su sitio, y piensas la de veces que este hombre, en estos días de pasión, debe de rumiar ¿Por qué me tengo que comer el marrón, la mierda dicho en fino, que debería haber comido otro? ¿Por qué me dí tanta prisa al aceptar ser el  sustituto?¿Por qué no me leí todo lo que se publicaba entonces sobre el desmorone del castillo de naipes? ¿Me pudo la vanidad o la ambición? Si faltaba algo ¿Qué líos hay con el Ecclestone?.

Y es que estos son los guijarros del camino que lleva hasta las banderolas en las farolas. Algunos de esos carteles colgados tan altos que hacen que los candidatos pierdan, aun más, el sentido de la realidad.

Y ahora, acabo de acordarme de otra frase de Fabra, en la reseña de LP, dedicada a los que “han estado torpedeando” la Comunitat Valenciana. Tiene razón el aun President del gobierno de los valencianos, pero también tiene que reconocer que torpedos contra la imagen, la credibilidad, de la Comunidad se han lanzado a cientos, desde las ensoñaciones de los fallidos megaproyectos que se plantaron en secano y que nos han dejado tal como estamos. No quiero escribir ni “hazmerreír”, ni “desprestigio”, porque también es mi tierra, y la tierra de los que fueron tachados de cenizos, cuando alguna vez apuntaron que las mangas eran mucho más cortas que los brazos, que los bolsillos no eran infinitos.

Hitchcock, dirigió en los años treinta “El hombre que sabía demasiado”, le gustó mucho el tema al director británico, dos décadas después realizó otra versión de la misma película y repitió titulo.


Francisco Camps no debió de ver ninguna de las dos versiones, era muy joven. En el desempeño de su cargo publico en la Generalitat, no se enteró de nada, o eso dice. Pero él solo, ya merece otra película, muy larga, para asombrados e indignados.

Publicado en Las Provincias 18 Febrero 2015

11 febrero 2015

INCOHERENCIA E HIPOCRESÍA

Vaya año de elecciones, a las ya sabidas, se han agregado las andaluzas y además las de Borgen, magnífica serie danesa que así, con la llamada a las urnas, cerró su segunda temporada.

Lo peor, de las largas campañas electorales españolas, son las encuestas,  contradictorias, muestreos a la medida del que paga, supuestos que marean, y aburren, sobre todo aburren a los lectores, oyentes, televidentes y creo que hasta a los que se retiran a meditar por los pecados propios y ajenos.

Hace unas semanas, publiqué “El año de las encuestas”, advertía y me advertía, sobre la lluvia de sondeos que tendremos en el 2015, tan solo ha transcurrido un mes y compruebo que me quedé corto, esto no es la lluvia, esto es el diluvio de intenciones de voto, de gráficos que suben y bajan, de líderes poco queridos y poco conocidos, de batiburrillo de datos, de miedos, sustos, y presagios de tiempos de cambios.

Entre los sorprendidos y helados, ante las posibilidades de los que se han colado en su sacrosanto espacio, están los partidos tradicionales, PP, PSOE, IU, CIU, PNV ¿Cómo pudieron creer que pasando tantas cosas, no pasaría nada?. Solo hizo falta que un grupo, capitaneado por unos, hasta ahora, desconocidos funcionarios universitarios, tan casta, aunque no lo quieran reconocer, como la casta que critican, estableciese un nexo emocional, muy estudiado, con el estado de ánimo de millones de españoles profundamente cabreados.
Es imposible evitar la tentación de acudir a la famosa frase de Tancredi, el personaje de Lampedusa, el sobrino del Príncipe de Salina, el Gatopardo, “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”. Es la contradicción, es el gatopardismo. En las ciencias políticas, y de eso saben mucho los que se presentan como los rescatadores de la sociedad española, se suele denominar “gatopardista” o “lampedusiano” al político que inicia una transformación política revolucionaria pero que en la práctica solo altera la parte superficial de las estructuras, mañas, del poder, conservando el elemento esencial de estas estructuras. Seguro que les suena esto, comparen con lo que están viendo y escuchando a Podemos en las últimas semanas, y ya verán como les suena. Observen el lenguaje.

Y a la vista de los últimos, o penúltimos, acontecimientos protagonizados por Monedero, Podemos, incoherencia total, unos estarán tranquilos, otros seguirán desesperados.

“¿Y ahora que sucederá?, preguntó el Príncipe Fabrizio.
¡Bah! Acuerdos orillados de refriegas inicuas, y después, todo será igual pese a que todo haya cambiado, respondió Tancredi”.


Cambiarán las formas, quizás los actores, pero la grave corrupción que asola a la sociedad española, es muy difícil que se disuelva de la noche a la mañana. La transparencia solo la encontraremos en el vidrio y ya sabemos lo frágil que es. 
Después, palabras, decepción, oscuridad, silencio.

Publicado 11 Febrero 2015 en Las Provincias

05 febrero 2015

EL DEDO INDICE (de Mariano Rajoy)

Que semana tras semana se vaya retrasando la designación de Alberto Fabra como candidato del PP a la Presidencia del Consell, está claro que obedece a los inciertos resultados que proporcionan las diarias encuestas que se encargan, desde Génova, Madrid, con el fin de otear por donde soplan los vientos en esta parte de la península. Los vientos, por aquí, son desconcertantes, pasmosos por lo cambiantes, no por otra cosa, que aquí somos muy, pero que muy, sufridos. Mira que nos han hecho, y nos han dejado de hacer, y cargamos con todo. Aquí solo quemamos las fallas y hay quien cree que es para dejar espacio para plantar la del siguiente año.

Ahora el suspense, está en que la designación se retrasa, hasta el punto que hay quien está muy de los nervios. Se trata de posar el gran dedo índice en un candidato. Pero, ¡ay! no es lo mismo que el candidato gane, a que el candidato pierda. No es lo mismo, ni parecido. Y claro, si algunos no ven a Fabra como el gobernador de una comunidad autónoma, esos mismos, aun lo ven menos como aguerrido porta estandarte y persistente batallador en la oposición.

De cualquier modo, sea el resultado que sea el que nos deparen las urnas en mayo, tiene muchas narices que el candidato a liderar a los valencianos, que deberá o debería adoptar decisiones algunas veces enfrentadas a las del Gobierno Central, sea designado, precisamente, desde ese Gobierno Central. Por lo que está mucho más claro, que se designa, en caso de que las encuestas sean favorables, a un candidato que sea cómodo, que no cause problemas, que sea incapaz de levantar la bandera de El Palleter, que sea un angelsiseñor, que tenga la paciencia de san Job, y unas tragaderas como el cañón del Colorado.

Y todo esto, porque a estas alturas de la película, seamos claros y no continuemos engañándonos a nosotros mismos, la Autonomía Valenciana, como tal, desde hace años que no existe, que solo es una manera más de delegar formas paro no fondos, por el Gobierno Central. El Consell, las Consellerías son el equivalente de las antiguas delegaciones de sanidad, educación, vivienda, obras públicas, etc., etc.. No continuemos engañándonos, de discusiones sobre señas de identidad, discusiones bizantinas por lo obvio, de ahí no pasamos, ni pasaremos.

Si el PP es un partido centralista, el PSOE no ha sido menos, aunque haya perdido tiempo en disimulos. Ninguno de los dos han creído nunca en la España de las Autonomías, ni remontándonos a los tiempos de Suarez, Abril Martorell, González, Guerra y no digamos Fraga o Carrillo. Pero lo que viene, anuncia que viene, o puede venir, tres cuartos de lo mismo. Podemos es más madriles que el oso y el madroño, centralista hasta la médula, UPyD desconfía de todo más allá de la madrileña M30, los otros, los otros, igualito.


Es la larga marcha desde Octubre del 77, en la que los valencianos pedíamos, reclamábamos nuestra Autonomía, hasta el momento que vivimos.

Publicado en Las Provincias 4 Febrero 2015

14 enero 2015

AÑO DE ENCUESTAS

Charles de Gaulle dijo “Como los políticos nunca creen lo que dicen, se sorprenden cuando alguien sí lo cree."

Quizás, lo peor que le puede pasar a un político es que dejen de creerle. De lo peor que le puede ocurrir a un País es que se retire la fe en sus políticos. En España, desde hace unos años, los ciudadanos no creen lo que les dicen sus políticos, sus administradores. Son tantas las palabras vacías, que se han escuchado, que a algunos solo se les cree en el frío cuando hace mucho frío, y en la lluvia cuando diluvia.

Se viene especulando tanto y desde tanto tiempo, con la salida de la Crisis, se han tanteado y tonteado con fechas, como quien juega a la ruleta, anunciaron  “el segundo semestre del 2012”, “la primavera del 13”, “el verano del 14”, con una inconsciencia e inconsistencia, más propias de una tertulia de sobremesa que de las previsiones que deberían de hacerse en despachos con alfombras de cinco centímetros de calado. Y eso que, por fortuna, ya quedaron muy atrás aquello de “los brotes verdes” que se convirtió en una leyenda urbana casi como la de aquella chica que anestesiaron en el probador de una tienda de moda, para extraerle un riñón. Desde que Enero apareció en el horizonte, el sonsonete que este 2015 va a ser un año maravilloso, nos golpea a todas horas. Y el personal, ya se lo toma, y solo van quince días, como si no fuera con él la cosa. 
No se maquillan datos, directamente se miente sobre la calidad del empleo, y tan tranquilos.

Aquí estamos, en este lado de las noticias, aun esperando expectantes los resultados de Conferencias, Convenciones, Interparlamentarias, y demás historias, tinglados que por cierto pagamos todos, montados para asombrar no sé, ni saben, a quién, porque en este minutado de la película todos tenemos la certeza que de ellos, de los perpetuos  políticos, no va a salir nada que nos alivie nada.

Pese a los avisos que les están enviando las encuestas, continuamos en dos mundos distintos. A su bola y en su bola, nos hablan desde otro mundo, desde un mundo a lo Mato, con cañones de serpentinas y caramelos de fresa.
En el otro lado, los electores muy hartitos, así lo confirman, desde hace muchos meses, toda clase de encuestas van a proporcionarles, en tanto tengan ocasión, un gran susto a los dos “grandes” partidos.

Hace un par de años estaríamos hablando de una gran abstención, ahora según los sondeos, el voto dormido parece que está despertando. Y se está recobrando pese a que le hacen propuestas vistosas, pero tan absurdas, que saben, los mismos electores, que quizás les vuelvan a engañar, pero son voces nuevas y el atractivo por lo nuevo suele causar mucha confusión.

Empecé con una cita, finalizo con otra cita, esta de Toynbee “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política, es que serán gobernados por personas que si se interesan por ella”.

Publicado en Las Provincias 14 Enero 2015


08 enero 2015

DESDE HOY

Ya se acabó la fiesta. Hoy las rebajas, que no duden serán, como todas, las más grandes de la historia, y a comenzar una semana en miércoles para volver a la normalidad, a eso que nos lleva de sobresalto en sobresalto, a lo que llamamos la normalidad.

En los últimos años, hemos tenido que escuchar, ver, y leer, tanto y de todo, que parece, hasta el próximo telediario, que ya estamos curados de espanto, de lo cotidiano, que nos hará reparar que aun no hemos tocado techo ni aun nos hemos sumido del todo en la sima.

Pero no seamos cenizos, ahora toca optimismo. Así estaba escrito en el libro de los Destinos Electorales, y todos lo sabíamos, por muy jodida que estuviera la cosa, en el Quince tocaría alegría. Aunque estemos, como decía el bueno de Miguel Sirera, hechos tabaco, ahora toca vender jovialidad y poner mucho ¡ji, ji, ja, ja!, en cada una de las páginas del argumentario y decirlo, porque los argumentarios, están pensados y hechos para que sean remachados una y mil veces, con la idea de que vayan calando en los que los escuchan, que al fin y al cabo, son los que darán las papeletas a las urnas, y el negoci es el negoci.

Hoy, arranca la carrera hacia el 24 de Mayo, así que ¡alegría!, ¡alegría!, aunque a algunos, quizás a muchos, nos entre una depre de miedo, no porque nos duela el juego oficial, allá cada uno con sus mentiras o sus verdades, sino porque nos vamos a hundir en angustiosas reflexiones, repasando que algo estamos haciendo mal, que debemos de ser unos manirrotos compulsivos, ya que a nosotros no nos salen los números con tanta euforia como nos están queriendo hacer que creamos. Los meses se han alargado, o las pagas se han encogido, o las dos cosas a la vez. Dentro de nada, recibiré una carta de la ministra Bañez que, con su habitual gracejo onubense, me comunicará que se me incrementa la pensión un 0,25%, con lo cual si, con eso, no me cuadran las cuentas será porque sigo siendo un derrochador. Y es que, lo parece, somos casi todos, unos malgastadores de tres pares de narices. Casi todos unos alocados con los euros, excepto los que se los gastaron a manos llenas, los que los tienen escondidos en vete a saber donde, y los que aun siguen, por ahí y por aquí, tan encantados de haberse conocido.

Preparados, desde hoy mismo, nos bombardearan diciéndonos lo buenos que son todos, los de la casta, los de las tríbus, los de Berlín, los de Atenas, los de Bruselas. Y alguna que otra amenaza. Que no nos pillen distraídos, veamos más allá de la retórica, de momento se trata de lo cercano, de las calles, los pueblos, la Comunidad, la financiación, de los desdenes, del olvido.


Si hasta ahora, alguna vez cogimos la papeleta electoral un poco a ver que salía, este año habrá que saber muy bien que se hace. Nos jugamos mucho. Por delante veintipocas semanas, desde hoy, pensemos, repasemos y obremos en consecuencia. 

Publicado en Las Provincias 7 Enero 2015

31 diciembre 2014

EL PANEGÍRICO

El capellán, antes de dirigir unas palabras a los asistentes al funeral, observó el grupo de coronas que había junto al féretro, a las numerosas personas congregadas, caras conocidas, y dedujo en unos instantes algo, tan alejado de la vida real del fallecido, que cuando convirtió sus pensamientos en palabras, hizo que los hijos del extinto se mirasen entre ellos, asombrados, por lo que estaban escuchando, y que los nietos mayores, hiciesen guiños de extrañeza.

El panegírico del sacerdote, fue tan encendido, queriendo consolar a los hijos y al resto de la familia, tal vez también deseando engordar el cepillo de las limosnas, que adjudicó al difunto unas cualidades que éste, en vida, ni pensó, ni quizás quiso tenerlas. Mi abuelo Enrique, tuvo muchas virtudes, pero no fue precisamente la perseverancia en el trabajo, uno de sus rasgos a destacar, por mucho que, en su funeral, la bondad del oficiante quisiera concedérsela. Sus otras virtudes, hicieron que los nietos conservemos de él, de su paciencia, de lo que nos enseñó, un buen recuerdo.

Todo esto viene, porque me he acordado de la parte anecdótica del funeral de mi abuelo, porque me he tropezado con un artículo, escrito por un recién descendido desde otro mundo, que él afirma, superior, que es todo un panegírico, una loa, una colosal engreída adulación, jabón en busca de recompensa, dedicado a un figurado empresario, al que deseando darle tanta coba, llega a poner en ridículo.

Dejémoslo, estamos en el último día del 14, un año fatal, inolvidable aunque nos esforcemos en olvidarlo, igual que a sus colegas 13, 12, 11….¿hace falta retroceder más? Estamos apurando las horas, como si sumándoles veinticuatro más, fuese a cambiar todo, o tan solo algo, y sabemos que no va a ser así, pero nos lo queremos creer. Y nos lo repetimos y nos lo repetiremos mil veces, aunque reconozcamos que cada nuevo día, sea en el mes que sea, debería ser un nuevo año.

Así, que vamos a aprovechar las horas bobas de la tarde del 31 para hacernos listas, para nosotros. Nuestro resumen del 14, lo más querido, lo que nos han dado más repelús, los pequeño nicolases que todos conocemos, los pelotas, los gorrones que se pegan como lapas.

Le decía, días atrás, a un amigo, el 15 va a ser un año cargado de sorpresas. Aunque si sospechamos que habrá sorpresas, estas ya no serán sorpresas. Sorpresa no serán los resultados de las elecciones de mayo, serán la consecuencia del día al día que estamos viviendo, que estamos leyendo, que estamos escuchando. Sorpresa, más bien milagro, sería que obtuviese el PSOE, una diferencia que le permitiese gobernar, pero no será sorpresa el que vuelva a tener unos malos resultados, solo será la resultante de cómo está trabajando en los cuatro años que transcurren entre urnas y urnas.


Les deseo el mejor 2015, pese a salarios, pensiones, subidas, recortes, pese incluso a asombrosos optimismos. 

Publicado en Las Provincias 31 Diciembre 2014

25 diciembre 2014

TAREA DE VACACIONES

El equipo de técnicos del Valencia CF, antes de darles vacaciones a los jugadores, les han procurado unas notas sobre ejercicios que tienen que cumplir, para compensar los excesos que se suelen hacer en la mesa durante estos días de holganza.

Saliendo del fútbol, y entrando en otros terrenos aun más embarrados, también parece ser que en estos momentos, los que cocinan encuestas sobre las intenciones de voto de los valencianos, los de Valencia ciudad, endosan al PP una caída a 12 concejales, desde los 20 que tiene ahora. Concejal arriba, concejal abajo, con la Regla d’Hont por en medio desproporcionando, y pese a una oposición que por entonces, se supone, deberá de haber dejado de estar en Babia.

Ante una situación, como se les presenta a los populares, y teniendo por delante cuatro meses y poco, lo más lógico es que “alguien” les ponga, a los aun 20 concejales, unos pequeños quehaceres para las vacaciones navideñas.
Por ejemplo, que conozcan por dentro un bus de la EMT, con usuarios, que departan con ellos, sin miedos, sin vergüenzas, dentro de nada les tendrán que pedir el voto. Que ya en el bus, recorran la ciudad, percatándose de los enormes desequilibrios que hay en ella, dándose cuenta que existen cientos de solares que aun están anegados o embarrados después de las últimas lluvias de Diciembre, dándose cuenta de lo sucia que está la Ciudad más allá de su Zona Cero. Cuando bajen del bus, olfateen y comprueben lo mal que huele Valencia. Si recorren los barrios viejos aun les agredirán más los tufos. Hablen, vean, huelan, carguen los sentidos, son unas tareas de vacaciones que luego compartirán con sus compañeros. Hasta se reirán, antes de darse codazos para mantenerse en la carrera de las listas electorales.

Tecleando, me he acordado de aquel concejal popular, que quería regar las calles de Valencia con agua de limón, para que no olieran tan mal. Aquella cosa no pasó de ocurrencia, otras desgraciadamente si.

No voy a acudir al topicazo de lo de una imagen vale más que mil palabras, porque lo de mil se queda corto muy corto.

La fotografía publicada, aquí mismo en Las Provincias, lunes 22, en la que se veía un vecino esparciendo azufre en uno de los grandes pilares de Abastos. Un click para mostrar cómo los vecinos, se ven en la obligación de llegar donde los servicios municipales no llegan, para señalar que también en esto, en la limpieza de la Ciudad hay copago o repago.

Valencia, ahora mismo, su Ayuntamiento, tiene una Junta de Gobierno con todas las apariencias, síntomas, de estar muy agotada. Una Junta de Gobierno desbordada por problemas sin resolver, sin reivindicar deudas y sin exigir el fin de las obras a medio hacer, con negociaciones que hibernan en legajos interminables, con muchos sectores de la sociedad muy cabreados.

Vuelvo al fútbol, una vez Rafa Benitez dijo “Nos quedan dos meses de aguantarnos”. Quizás un poco más.


Tengan un buen paréntesis de Navidad.

Publicado en Las Provincias 24 de Diciembre 2014

18 diciembre 2014

LOS HEREDEROS

Que tiempos aquellos en los que las proposiciones de los Presupuestos de la Autonomía, servían para algo. 

Ahora, son otra simulación, cifras en agua corriendo, papel ajado, una manera más de completar el protocolo, tal como si la Comunitat no estuviese tutelada, como si no nos encontrásemos en las profundidades de la deuda, como si hubiéramos sido capaces de manifestar un gran “basta”, como si no contradijésemos nuestras reclamaciones a las pocas horas de haberlas hecho, como si no hubieran doblegado nuestra “fiereza” con dos golpes en la espalda y otras promesas, tan rumbosas que estamos convencidos que tampoco se cumplirán.

No se tiene ni  puñetera idea del alcance de los ingresos, más los prés-ta-mos o las aportaciones que se van a tener, que dependerán de la caprichosa generosidad del ministro de los dineros, de las encuestas electorales y sobre todo de los resultados de las elecciones autonómicas y municipales del cuarto domingo del próximo Mayo y de las expectativas, malas, peores u horribles, que tras ellas se abran de cara a que entonces ya serán inmediatas Elecciones Generales.

En tanto a los gastos e inversiones, tres cuartos de lo mismo. ¿Recortes y de donde? Todo a la espera de los recuentos. Y a ver que sucede en el resto del 2015, mientras dure la cohabitación entre el Gobierno de Mariano Rajoy y las nuevas alianzas gobernantes, en municipios y autonomías, que surjan de las urnas dentro de unos pocos meses. Veintipocas semanas por delante, que descontando Fallas, Semana Santa y otras fiestas locales, quedan en nada.

Señalaban las noticias, hace días, que es en la Comunitat Valenciana donde más herencias se rehúsan. Hay quien prefiere decir no, antes que hacerse cargo de una vivienda con humedades, grietas, grifos goteantes, cuotas exageradas, impuestos municipales, gastos de notaría, plusvalías, aminoramientos de las plusvalías….y hay quien no quiere complicarse más la vida a cambio de una porción de un edificio en estado de reparación profunda.
Y con eso, se toparan los que accedan gracias a las nuevas alianzas a sus cargos en Junio. Saben o deben de saber con que se van a encontrar. Que no nos vengan entonces con lo de la “herencia recibida”. Tienen cinco meses para ponerse al día. Escarben y comuniquen. Los ciudadanos, incluidos sus electores, no les darán ni los cien días de cortesía, no están las cosas para cortesías. No tendrán un duro en Caja, ni un Gobierno Central dispuesto a echarles una mano. Aunque bien pensado tampoco es que hayan desde Madrid, desde los gobiernos del mismo color, ayudado mucho a los suyos de este lado de Contreras. Se reclamarán resultados al instante y la oposición será mucho más dura de lo que ha sido, quien ha tenido esa responsabilidad durante las dos últimas décadas.


En medio, los ciudadanos necesitados de transformaciones.

10 diciembre 2014

SHOW BOCHORNOSO

Este parece el menos malo, pensamos. Altea, pulsó el ok del mando. Más o menos, nos estábamos distrayendo con un programa mezcla de entrevistas y humor, que ya enfilaba hacia su apoteosis final, hacia el numerito de remate.
Y llegó. Vaya si llegó. Los presentadores eligieron entre el público a un par de voluntarios. Se trataba de subastar, a la baja, entre ellos y dejarse cortar el pelo al cero, en aquel instante, testigos los asistentes en el plató y en las pantallas de las casas de cientos de miles, quizás millones de telespectadores.

Las imágenes, los minutos, que siguieron, no pudieron ser más humillantes, más indignos. Para todos.

Una persona, una mujer, consintió que le raparan el pelo por un puñado de euros. “Es por vosotros, hijos” dijo mirando a la cámara, poco antes que el par de presentadores entraran, con la maquinilla en ristre en su cabellera.

Los que estaban en el plató, no se lo creían. Unos se reían y muchos se tapaban la cara. Los que estaban en sus casas, esperaban que asomara el truco, que la señora llevase una peluca de atrezzo, que alguien dijese ¡Basta, hasta aquí! No apareció nadie cantando “Inocente, inocente”. El rapado fue un autentico corte al cero. Baile, canción, fin del show y a otra cosa mariposa.
Quiero pensar que el aplauso final fue de la lata de aplausos, no del entusiasmo de los asistentes en la grabación.

Quiero pensar que los presentadores se sintieron muy avergonzados por el papel que les hizo desempeñar el guión, el share y el vil metal.
 
Apagamos la tele y no la rompimos porque no estamos para gastos.

Altea, giró hacia mí, y me dijo, “Este País, Fer, está perdiendo la dignidad a chorros, lo que le han hecho a esta mujer es miserable, si ha sido por una bufonada es miserable, si era una figurante es miserable, si lo han hecho por la audiencia es miserable, si los espectadores no reaccionamos nosotros también somos miserables. No puede ser que encima de la desdicha se haga espectáculo. Tocamos fondo”

Entonces, me acordé de una película de Sydney Pollack, “Danzad, danzad malditos”. Peliculon de los primeros años setenta. Entré en Internet, busqué en Filmaffinity y esta es la sinopsis de aquella película basada en una novela de Horace McCoy, “EE.UU., en plena época de la Gran Depresión. En medio de un ambiente de terrible miseria, gentes desesperadas, de toda edad y condición, se apuntan a una maratón de baile con la esperanza de ganar el premio final de 1500 dólares de plata. Mientras los concursantes fuerzan los límites de su resistencia física y psíquica, una multitud morbosa se divierte contemplando su sufrimiento durante días”

La gran depresión de los años treinta, tuvo efectos devastadores dentro y fuera de los USA.

La gran depresión de ahora mismo, ni se sabe hasta donde vamos a perder.


Ayer por la mañana, leí que al show indigno se le escapa la audiencia, también a chorros. 

Publicado en Las Provincias 10 Diciembre 2014

03 diciembre 2014

SOBREMESA, PUNTO DE GANCHO

Fue un día gris de la semana pasada, cielos cargados a la espera de vaciarse, fenómeno del que ya casi no nos acordábamos en estos pagos tan sedientos de agua, de financiación  y de justicia.

En la mesa éramos doce comensales, parte del Bosque Perplejo. Con personas tan variadas como las especies de un bosque. No vamos más allá de la palabra y alguna colación.

Apenas recuerdo lo que comimos, pero vamos a decir que nos reunimos alrededor de un gazpacho manchego, que queda mejor con el día que hacía y hasta con el nombre del restaurante.

En los entrantes, nos marcamos nuestras líneas rojas, no solo Fabra, el de la calle Caballeros, utiliza el rotulador, otros también lo manejamos incluso casi tan mal como él, con tantas dudas como él. Pero nosotros podemos meter la pata, él no debe. Acordamos hablar de lo divino y de lo humano, pero evitaríamos citar al omnipresente Nicolás y al inmaterial Corredor del Mediterráneo.

Creo que fue C., el que primero citó a Jorge Vestringe, y su sorprendente identificación con el neonato Podemos. No sé porqué, mi auto-corrector se empeña en sustituir Vestringe por Restringe, Nos perdimos en la relación y abanico de partidos y fundaciones por los que había transitado el inadaptado devoto de Fraga. Y claro, salió Don Manuel,  y la extraña postura de su partido en el referéndum de la Constitución, allá por el 78, y siendo Fraga Iribarne uno de los “padres”, uno de los co-redactores, cómo sus seguidores estuvieron por la abstención. Dado que los hombres, o por lo menos los que allí estábamos, somos cruelmente cotillas, cargados de años y aun más de memoria, volvimos a Vestringe, y hete que alguien recordó a su anterior esposa María Vidaurreta. Detrás de la ex de Vestringe, saltó a la mesa, ya íbamos por el segundo plato, el nombre de José Luís de Vilallonga, al que estuvo unida por el papel de couché, y por algo más, durante unos meses.

Vilallonga, decían que era marqués y grande de España, fue uno de los sablistas, bribones y caraduras más garbosos que ha pisado el planeta Tierra. Vilallonga presumió de saber mucho del Rey y aun presumió más, de haberse acostado con todas las actrices de Hollywood. Le regaló El País una página en su suplemento de fin de semana para que luciese sus encantos literarios, encantos con los que exhibió su desfachatez al copiar, letra por letra, la primera página de “Memorias de Adriano” de Margarita Yourcenar, para alabar, enjabonar al, entonces, todopoderoso Felipe González. Hablábamos de pícaros, y ¡zas! salió Nicolás. Nos saltamos, igualito que le sucede a Fabra, Alberto, las rayas rojas que nosotros nos habíamos marcado.

Ya estábamos en el cortado, descafeinado de sobre, cuando me telefoneó mi prima Fina Gil, recordándome que tengo que acercarme a Ontinyent en la Inmaculada.

Salimos a la calle, ya llovía, y todo seguía sin resolverse.

Publicado en Las Provincias 3 Diciembre 2014


26 noviembre 2014

CUÉNTAME OTRO CUENTO

Cuéntame otro cuento, que consiga que, por unos minutos, me olvide de la subida de mi pensión en Enero, que no me recuerde los precios de la luz y del agua, que no piense en los sinvergüenzas que han esquilmado nuestro País, que no me corroa la sangre por la ineptitud para resolver los políticos, problemas políticos, que no estalle por las continuas ruindades, que no haga caso a los rumores de otro sustazo bancario, que no repase Feria ni Puerto, ni Noos, ni vos.

Cuéntame otro cuento, aunque sea el cóctel que dicen que mezcla alguna verdad, muchas porciones de amistades peligrosas, y muchas más de invenciones fantasiosas. Cuéntame, cuéntanos a los españoles el cuento del Garbancito de la Meseta.

Quizás lo entienda un poco, y se aclara una pizca lo inexplicable.

No quiero creer que algo de todo el cuento pueda ser verdad, pero demasiados indicios apuntan a que quizás hay demasiadas cosas ciertas en toda esta historia de picaros, bribones y bergantes.

En momentos en los que se amontonan corrupción, tratos amañados, contratos fraudulentos, sin resolver el problema catalán, en estos justos momentos surge la historia del llamado “pequeño Nicolas”.

La historia es para echarse a temblar.

Si es cierta, malo, y si es falsa, malo, malo.

Si es cierta, la cadena de ceses y dimisiones debería llegar desde Finisterra al Cabo de Creus, y si es falsa, habría que darle la enhorabuena al director de escena que ha hecho que por unos días los españoles hayan hablado de un veinteañero melifluo, barbilampiño, y carente de la labia que se le suponía, cuyo único merito fue elegir, en su día, el camino FAES hacia la fama.

Si es cierta, es para que los españoles nos lo hagamos ver, y si todo es una invención de las de “inocente, inocente”, de las de “todo sea por la audiencia”, también deberíamos pasar por el diván del siquiatra.

Si las declaraciones, a los que algunos medios han elevado a una categoría inusitada, tienen algo, aunque sea algo, de verdad, demostrarían que, como sociedad, estamos más que desprotegidos, demostrarían que el decimonónico “usted no sabe quien soy yo” se abre paso por unos círculos a los que se les supone que disponen de los suficientes filtros como para que no sucedan las rocambolescas peripecias del Nico.

Si hay algo de cierto, temblemos, no nos escandalicemos de las black cards, ni de los timos piramidales, observemos con que facilidad, a golpe de móvil, se manejan los bienes del Patrimonio Nacional, observemos cómo se inclinaron algunos ante el chaval, cuando olfatearon alguna posibilidad de negocio.

Si hay algo de cierto, veamos quien, como y porqué utilizó al osado jovenzuelo para unas fabulaciones propias de una telenovela venezolana de las malas, que ya es decir.

Cuéntame un cuento, que la noche está que arde, decía la canción de Celtas Cortos que, casualidad, también son gallegos.

Publicado en Las Provincias 26 Noviembre 2014


20 noviembre 2014

EL GRAN CAMBIO

Estoy hasta el pirri del señor Monago, de los monagos, de su demagogia, de sus lágrimas, de confundir el trabajo, y de que pongan caritas de borreguitos víctimas de los malvados, malvados que de los que no nos explican si son amigos o enemigos. Los monagos siguen, sin darse cuenta de que el personal está más cabreado porque se le mintió, se le robó, que por sus canas al aire. Siguen con su erre que erre, alojándose, cada vez que mal hablan, más en el laberinto del enredo.

Los ayer repartidores del carnet de la decencia política, los lenguaraces, algunos ahora insolitamente callados, deberían ir minutando las apariciones de sus escándalos, los que querían ser conocidos, ya son conocidos y vaya si son conocidos.

Y es que en los últimos tiempos algunos como el aun presidente de Extremadura se ha metido en nuestras casas aun más que Pablo Iglesias, el de Podemos. Hay que ver, que publicidad se le está haciendo al neonato Podemos.

Cada escándalo, y mira que hay, pero ojo que no todos son de políticos, cada viaje pagado con dinero público, y no justificado, cada monago, cada blesa, cada historia rara de caminos puertos y canales, cada novela aun más rara de colegios profesionales, cada estafa que se destapa pero no se ataja, cada vez que sale a la luz que la Administración se tima a si misma, timando a sus trabajadores con contratos basura-basura, cada vez es un montón de cabreo y otro montón de intenciones electorales para un inclasificable partido, con toda su estructura copiada de la de “los partidos de la casta”, del que se intuye el uso del mayor de los centralismos.

España necesita el gran cambio, antes que estallé el sospechado gran escándalo. España necesita que los vientos agiten sus ramas y caiga toda la hojarasca corroída. Corruptos y corruptores. Los que dan y los que cogen, los que venden favores y los que solo saben hacer si antes han comprado los favores.

España ve como se desmorona una era, como aquí se ha timado, robado, defraudado desde muchos frentes. España necesita una profunda y autentica regeneración ética y de que cada uno asumamos nuestra participación en el todo.

Pensemos, aunque solo sea un instante, pensemos si no todos hemos sido un poco culpables por haber mirado hacia otro lado, por haber sido comprados con pan y circo, por no habernos hecho un puñado de preguntas.

Ya de una vez, que se palpen los hechos, que las palabras no sean huecas, que cuando se diga que se va a acometer algo, que se haga de una puñetera vez. No necesitamos que se nos cuenten más historias, no nos hace falta que pretendan ilusionarnos con absurdos. Debemos entrar en tiempos de limpiar la casa profundamente, e intentar dejar un País mejor del que recibimos.

Creo que esta columna ya la he escrito dos o tres veces, debe de ser cosa de la edad, o del desespero, del triste desespero.



Publicado en Las Provincias 19 Noviembre 2014

12 noviembre 2014

RETIRARSE A TIEMPO

Viernes 7, “Mis viajes privados, los pago yo”, dijo un indignado Monago. Aplausos de la concurrencia y gritos de ¡Presidente!, ¡Presidente!.

Sábado 8. Veinticuatro horas después, mismo escenario, similares presentes, “He pedido al Senado que me digan a cuanto ascendieron los viajes, a Tenerife, voy devolver el dinero que gasté”. Aplausos y más gritos de ¡Presidente! ¡Presidente!. Alguna que otra lágrima y algo de moqueo.

Les había mentido, nos había mentido, allí mismo delante de todos, y le aplaudieron y jalearon. En unas jornadas de transparencia. De locos.

Entre viernes y sábado se permitió, Monago, soltar otra perla “Dimitir sería hacer dejación de responsabilidades”. Si, si esto lo dijo Monago, el que se proclamaba adalid de la anticorrupción, el que se permitió calificar, ante la reclamación de cambiar la financiación autonómica, a sus compañeros de partido a los Presidentes de Murcia, Baleares y Comunitat Valenciana, como el “Triangulo de las Bermudas”. ¿En qué triangulo estaba pensando el picaron Monago?.  

Lunes 10. El aun presidente de Extremadura, extiende un cheque para pagar sus treinta y tantos viajes privados a Tenerife. No ha dimitido, no ha sido todavía denunciado por mal uso de los dineros públicos.

¿Cuantos viajes privados hemos pagado a Monago, y otros Monagos, en este descontrol?

España va bien. Todavía puede soportar unos cuantos escándalos más. Pero que no tensen demasiado la cuerda porque el corsé puede reventar.

Hasta Esperanza Aguirre, la que está en todas las salsas, la que se nos mete en casa en todos los telediarios, ha dicho “No voy a dimitir, cuando el barco se está hundiendo” ¿Quién ha abierto los coladeros para que entre el agua, la molicie de la corrupción y el saqueo, a raudales?.

Hay que dimitir, hay que tener la dignidad de marcharse a tiempo, hay que reconocer los errores, hay que mirarse al espejo y ser capaces de confesarse que las ideas se están secando, que la ilusión de los primeros días, meses, años, ya pasó. Hay que saber poner el punto final.

Eran los tiempos de la dictadura, eran los tiempos en los que se hablaba, se escribía a tres bandas, los tiempos en los que aprendimos a leer entre líneas, a veces acertábamos, otras los lectores íbamos más allá que el autor del escrito.  

Tengo por ahí, en alguna de las carpetas azulonas, el recorte de un artículo de Rafael Calvo Serer, “Retirarse a tiempo”, publicado en 1968, en el que de una manera indirecta y mediante una sutil comparación con Charles De Gaulle, le pedía a Franco, sin nombrarlo, que se retirase. Fue pedirle peras al olmo.

El censor también leyó entre líneas. El periódico fue cerrado.

Los que pedimos ceses, dimisiones, cumplimientos de líneas rojas, no vamos contra el sistema, otra perla de Monago, hablamos, escribimos para salvar la convivencia, que no es poco.

Fernando Martínez Castellano

Publicado en Las Provincias 12 Noviembre 2014

LOS REYES GODOS

Ni a mis compañeros de pupitre ni a mi, nos hicieron memorizar la lista de los reyes godos. Si que recuerdo que siendo muy pequeños, nos hicieron estudiar el elenco de generales que acompañaron a Franco en la sublevación de 1936. Lo que sí que nos salía con poco esfuerzo, era la alineación del Valencia. Por entonces, los jugadores no se lesionaban, siempre jugaban los mismos, siempre acabábamos diciendo Mañó, Fuertes, Badenes, Buqué y Seguí. Hasta nos sabíamos las alineaciones del Bilbao, del Barça y del Español, como aun no había llegado la televisión, no daban la vara con el Madrid. También conocíamos a los futbolistas, por los partidos con botones que nos organizábamos.

Ya me he ido por los cerros de Úbeda, lo que quería decir es que aquellas listas de reyes, de generales, de jugadores de fútbol, han sido sustituidas por series de corruptos y más corruptos, que aparecen como cacas de perros en las aceras.

Quien más o quien menos, reconoce el nombre y apellidos de todos los directores generales de empleo y cosas múltiples, que ha tenido la Junta de Andalucía. Y sus ginebras deseadas, sus whiskies caros y su coca. Preciso, el grado de conocimiento dependerá de la cadena en la que suelas ver los telediarios. 

¿Y de los pueblos de la Comunidad de Madrid? Reconocemos de todos, su población, su déficit, mangoneos urbanísticos, compinches de timbas del alcalde, partidos por los que han ido saltando hasta acomodarse, del amor de todos los ediles “por el pueblo al que sirven”.  Además de nombres, apellidos y motes de los bandoleros, sabemos de sus marcas de coches preferidas, suelen ser dos o tres marcas, no dan para más, los relojes que engrillan sus muñecas, tampoco tienen mucha imaginación, y el grado de embabiamiento de sus esposas que ni saben ni contestan a su enriquecimiento ultrarrápido, ni si son capaces de malpensar que el sueldo de concejal o alcalde, no debía dar para tanto. De Madrid, al cielo de la pasta trufada.

¿Y los ochenta y tantos, por el momento, usuarios de las tarjetas opacas, y su marca de lencería preferida?.

¿Y los miles de consejeros de las fenecidas Cajas de Ahorro, que no sabían hacer una O con un canuto, pero ahí estaban para llevárselo? ¿Y los presidentes de esos consejos?.

¿Y las cacerías?. ¿Y las traductoras? Piezas de caza mayor y caza menor. ¡Cómo gustan las escopetas a esta gente! Quizás haya mucho de freudiano en esta atracción   

Y toda esta fiesta, se la hemos pagado entre todos. Los panolis hemos estado becando a los sinvergüenzas.

Así que, hasta que llegue el momento que la clase, casta, tribu, o lo que quieran decir, sea capaz de desprenderse del aforamiento, les invito a repasar la lista de los reyes godos. Repitan conmigo, Ataulfo, Segerico, Wamba, Teodoredo……No vale para nada, pero incluso fueron mejores que Barcenas, Rato, Granados, Castedo, Guerrero…..

Fernando Martínez Castellano

Publicado en Las Provincias 5 Noviembre 2014

29 octubre 2014

ALGUNAS COSAS NO NOS GUSTAN

El titular no es mío. Me lo ha prestado Mariano Rajoy, al que le cuesta tanto que algunas palabras salgan de su boca. El día que escuchemos, al impávido Rajoy,  aunque sea vía plasma, decir los vocablos “corrupción”, “caja B”, “dinero negro”, “Granados”, “Barcenas”, nos dará un pasmo.

Cada día, aparece otro cadáver en el armario. Destapando cadáveres, la capacidad de aguante de los españoles se pone a prueba, día si y día también. El Santo Job fue español, no cabe la menor duda. En las dobles o cuádruples hélices del ADN, llevamos unas dosis de paciencia no superadas por pueblo, etnia, raza, casta, estirpe que pisa la corteza terrestre.

La corrupción nos está robando todo a todos. Qué a nadie, cuando llegue Mayo, le sorprendan los resultados, los batacazos, electorales. Qué entonces, a nadie se le ocurra decir “no me explico cómo….”. El presente, leyendo, oyendo, viendo el presente, estamos viendo, oyendo y leyendo los previsibles resultados del futuro, las consecuencias del hoy.

Pero no solo es cuestión de recuento de votos, esto es ya mucho más gordo, es contemplar cómo se ha esquilmado a un País, cómo se ha empobrecido a España, por un tajo de impresentables. Y no pasa nada, quizás algunos acaben en el trullo, pero con los bolsillos llenos de por vida. Aquí, no hay quien devuelva lo robado. Hace un rato, tertuliando, nos preguntábamos unos amigos, de todos los colores políticos por cierto, ¿Gürtel es el tronco de una gigantesca sequoia,  o solamente es una rama más del árbol? ¿Hay muchos gürtels? Cada vez está menos claro. ¿Alguien está tirando, por fin, de la manta? Van a aparecer más montones de basura. No es pregunta, es afirmación.

Hagamos acopio de tila, porque la vamos a necesitar a chorros. Un tazón, por si acaso, antes de ver los telediarios. Dos tazones, por la hipertensión, antes de abrir Internet y leer las últimas noticias. Tres tazones para no recordar  los sumideros por los que se escapan nuestros impuestos y los recortes que nos han pegado. No más tazones, la infusión de tila induce al sueño y dadas las noticias que percibimos, los sueños pueden acabar siendo pesadillas.

No debemos ser ni tolerantes, ni blandos con el enriquecimiento rápido de algunos, hay quien dirá muchos, políticos, que solo han acudido para mangar. No más. Ni uno más. Por menos, en otros países habría diluvio de dimisiones. No basta con pedir perdón, esto no es una cacería en Botswana, esto es mucho peor. Es la hora de ceses, dimisiones y convocar elecciones. Es la hora de la Renovación por motivos de salud del pueblo español, por la Democracia española. 

Y me revienta estar tan harto, estar viviendo tiempos de tanto hartazgo. Hubiera querido escribir, sobre Claudio Scajola, y su asombroso piso frente al Coliseo, en Roma, corrupción a la italiana. Les estamos superando.

Fernando Martínez Castellano

Publicado en Las Provincias 29 Octubre 2014

28 octubre 2014

LOBOS Y CAPERUCITAS

Aquí estamos, esperando con que nos va a acabar de petrificar Octubre. No es por lo especialmente caluroso, lo de las Estaciones ya hace tiempo que saltó por los aires, mucho antes de que nos lo montásemos con los ciclos  de los siete años del Niño y los otros siete de la Niña, con las corrientes del Pacífico yendo hacia Japón, o a la costa de Chile. Ya nadie se acuerda. El Niño  y la Niña, duermen en los cajones de las viejas redacciones. Ni tan siquiera se pregunta por ellos a Podemos. Y mira que es raro que no se le haya ocurrido a la Sexta, requerir, con esa excusa, al oráculo del nuevo producto político, amamantado, criado y mimado en los brazos de sus “prime times”.

Decía que aquí permanecemos a la espera del nuevo pasmo que ya definitivamente acabe con nuestra paciencia de ciudadanos.

Cuando creíamos que ya estábamos curados de todo espanto y de todo escándalo, que ya nada nos podía dejar más patidifusos, va y aparece el lío de las Tarjetas Negras. Lío menor, los millones dilapidados por los agraciados, sin vergüenza, de Caja Madrid, con lo de las tarjetas opacas, es peccata minuta comparado con todo lo que se ha hecho de luiscandelismo en la mayor parte de las Cajas de Ahorro, incluida “nuestras” Bancaja y CAM. Pero lo que asombra es que en este recién destapado atraco de los directivos de Caja Madrid, es comprobar que los mismos ingredientes, los mismos apellidos, las mismas jetas, están en otros guisados y desaguisados que han llenado, recientemente, primeras páginas.

Y los tíos, merecen calificativos más despectivos, están en la calle, hasta corremos el peligro de que cuando se tropiecen con un micrófono amigo abierto, nos suelten una perorata sobre cómo debemos, porque España no va bien, apretarnos un agujero más el cinturón, como tenemos que adaptarnos a los duros tiempos que nos toca vivir, etc., etc., cuando ellos han sido una de las piezas de este rompecabezas de miseria en que estamos metidos y se los han llevado, los euros y antes las pesetas, calentitos. Y parece que no pase nada, porque los escándalos, como las corrientes del Pacífico, se suceden, se cubren, los unos a los otros.

Ahora mismo, nos asombramos de la intrepidez del “pequeño Nicolás”, intrepidez forrada con una cara dura de impresión, y nervios para meterse en recepciones reales, codearse, y compartir canapés con las fuerzas vivas más vivas de este País. Pero Nicolás solo ha sido un pícaro, un pequeño pícaro, con mucho photoshop y con una gente que no encontraba anormal que aquel imberbe niñato, que presumía de joven cachorro pepero, hubiese hecho una carrera tan rápida. Todo lo más, se preguntaban de quien sería hijo o asesor, el pequeño Nicolás. Un picarillo más, en un País lleno de lobos y caperucitas vestidas y desvestidas, a golpe de Tarjetas Negras, que, atentos, seguirán apareciendo.    

Fernando Martínez Castellano

20 Octubre 2014
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