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03 junio 2015

EL VIAJERO

Tengo un buen amigo, que dice que cada noche después de ver los telediarios, sale a su jardín, y piensa que es un almendro. No ha aclarado, si aun está en flor, o si ya produce almendras. Es una manera de evadirse, otro modo de no lanzar, cada día, una silla contra el televisor. No daríamos abasto para pantallas. Cuando hablan de la “condena del telediario”, no tengo claro si el condenado es al que le han destapado el amaño, o al pasivo, estupefacto y abrumado ciudadano que recibe su casi diaria sesión de revelación de corrupción tras corrupción.

España es un país tan rico como divertido. Hemos debido de ser muy ricos para sobrellevar tanto depredador, tantas rémoras adheridas a los dineros públicos.

Está todo muy jodido, pero en todo momento salta la chispa que nos hace soltar un ¡¡no tenemos remedio!!. Vivimos en la complacencia del perenne autoengaño. Debemos de tener, allá en el fondo, no importa de cual de los pueblos que invadieron Iberia, unos genes de lo más adaptables a todo, porque ya me dirán tal como está el panorama, y lo que aguantamos, y lo que nos inventamos para llevar la cruz sin que nos salga una úlcera gástrica cada veinticuatro horas. Con razón dicen que somos el país europeo que bate récords tragando omeprazol.  

Y decía, por ahí arriba, que somos de gente, que pese a todo lo que nos está ocurriendo, incluso antes de querer ser un almendro, o un níspero, hasta somos capaces de bromear cuando aparece el Marcos Benavent de turno, queriéndonos endosar una milonga de tres pares de narices.

Ya Carlos Jesús, hace treinta años, con sus fiuss, fiuss, sus dedos formando triángulos en el espacio, y sus millones de naves procedentes de Reticulín, en la constelación de Orión, nos avisó de lo que nos podía pasar. Y vaya si nos ha pasado.

Marcos Benavent ha realizado numerosos y pintorescos viajes, algunos mal pensados dicen que le acompañaba Mariano Rajoy, que Rajoy no estaba en la burbuja de la Moncloa, que el aun presidente del Gobierno estaba por ahí, abstrayéndose de la realidad. Porque no ha sido el señor Benavent con su apariencia de místico, gurú, el único que pretende desviar la atención hacia otros escenarios. Y ya metidos en disfraces, si a Benavent le sale bien lo de las meditaciones, tai chi, tantras, piercings, tatuajes, pantalones bombachos y la estética hippie, le ha afectado el capitulo final de Mad Men, si le sale bien, es que éste País es la releche.

Pero, ¿Cómo dudo de que le pueda fallar el plan a Benavent, si tenemos a Barcenas, al gran Barcenas, dando cursillos de formación sobre cómo detectar la evasión de capitales a paraísos fiscales?


Lo dicho, tanto esperpento por metro cuadrado, nos ha curado de espanto, nos transfiguraremos en almendros, o estaremos para irnos de vacaciones a la Pampa argentina, o a la estepa rusa aunque no nos lo pague la Diputación de Valencia, pero seguiremos.

Publicado en Las Provincias 3 Junio 2015

08 abril 2015

EL DOLO CONTINUADO

Que cosas tiene la vida, lo que hace apenas un año, tronaba como las trompetas que anunciaran el Apocalipsis, ahora ya parece tan normal, incluso tan recomendable. Hace unos meses, decir “tripartito” era como proclamar “¡Ay madre!, la que se nos viene encima”.

Ahora, mira que bien, a lo de cualquier coalición, por extraña que pueda parecer, le antepones “por la gobernabilidad” y ya queda todo suave como el visón, música celestial. Veremos que sucede cuando marchiten las flores que ahora están brotando.

Estamos anticipándonos unos meses, y ahora es hoy.

Ni líneas rojas, ni verdes, ni historias. Hay que limpiar ya. Hay que podar ya, ya está bien que la mierda salga a borbotones allá donde se rasque.

Este pasado domingo el maestro, el amigo, Carlos Pajuelo, publicó en Las Provincias Digital, un soberbio artículo en el que se hacía eco de la denuncia presentada por IU, ante la Fiscalía Anticorrupción, por el uso, abuso y falta de pago, de la Plaza de Toros de Valencia, por parte de unos amiguetes de alguien, que les permitió organizar, por la cara, dos, tres, cuatro, cinco, festivales de la cerveza, con sus correspondientes vomitonas, sin pagar un puñetero euro, a una administración que está más seca que cien resmas de papel secante.

Alberto Fabra, que tanto se ha prodigado y paseado esta Semana Santa preelectoral, que igual lo veías aporreando el bombo, saludando a penitentes, o tomando café, o te, o yogur, en la salita de unos “sorprendidos” vecinos, Alberto Fabra, como presidente del partido que ha gobierna en esta Comunidad desde hace veintitantos años, debería de haber dado un toque telefónico a Alfonso Rus, jefe del diputado que tan amablemente y gratuitamente cedió la Plaza de Toros de Valencia, edificio declarado BIC(Bien de Interés Cultural), y a continuación, por mucha Pascua en que estemos, haber dado explicaciones inmediatas a una sociedad que cada día está más “ojiplática” y cada día tiene más atascadas las glándulas olfativas, en la intimidad pituitarias, de tanto hedor de cieno como les está llegando.

Pero  lo peor, es que lo de la Plaza de Toros, “el caso de la birra cultural”, de Carlos, no es un hecho aislado, es uno más en los miles de casos de amiguismo, corruptelas, abusos y corrupciones que se están descubriendo día si y día también.

Y esto ya está bien, que se destape de una vez lo de Valmor, los millones de euros que nos costó Valmor, que se aclaren las declaraciones contradictorias de los actores y firmantes de la compra de Valmor, que cada palo aguante su vela, los engaños, las mentiras, el dolo de la Formula 1 en Valencia.


Hace muchos años, Martín Domínguez, siendo director de Las Provincias, dijo “Cuando los hombres enmudecen, hablan las piedras”. Las piedras van a hablar, las rejas, y los árboles, y hasta los patos del Parque de Cabecera. 

Publicado en Las Provincias 8 Abril 2015

26 noviembre 2014

CUÉNTAME OTRO CUENTO

Cuéntame otro cuento, que consiga que, por unos minutos, me olvide de la subida de mi pensión en Enero, que no me recuerde los precios de la luz y del agua, que no piense en los sinvergüenzas que han esquilmado nuestro País, que no me corroa la sangre por la ineptitud para resolver los políticos, problemas políticos, que no estalle por las continuas ruindades, que no haga caso a los rumores de otro sustazo bancario, que no repase Feria ni Puerto, ni Noos, ni vos.

Cuéntame otro cuento, aunque sea el cóctel que dicen que mezcla alguna verdad, muchas porciones de amistades peligrosas, y muchas más de invenciones fantasiosas. Cuéntame, cuéntanos a los españoles el cuento del Garbancito de la Meseta.

Quizás lo entienda un poco, y se aclara una pizca lo inexplicable.

No quiero creer que algo de todo el cuento pueda ser verdad, pero demasiados indicios apuntan a que quizás hay demasiadas cosas ciertas en toda esta historia de picaros, bribones y bergantes.

En momentos en los que se amontonan corrupción, tratos amañados, contratos fraudulentos, sin resolver el problema catalán, en estos justos momentos surge la historia del llamado “pequeño Nicolas”.

La historia es para echarse a temblar.

Si es cierta, malo, y si es falsa, malo, malo.

Si es cierta, la cadena de ceses y dimisiones debería llegar desde Finisterra al Cabo de Creus, y si es falsa, habría que darle la enhorabuena al director de escena que ha hecho que por unos días los españoles hayan hablado de un veinteañero melifluo, barbilampiño, y carente de la labia que se le suponía, cuyo único merito fue elegir, en su día, el camino FAES hacia la fama.

Si es cierta, es para que los españoles nos lo hagamos ver, y si todo es una invención de las de “inocente, inocente”, de las de “todo sea por la audiencia”, también deberíamos pasar por el diván del siquiatra.

Si las declaraciones, a los que algunos medios han elevado a una categoría inusitada, tienen algo, aunque sea algo, de verdad, demostrarían que, como sociedad, estamos más que desprotegidos, demostrarían que el decimonónico “usted no sabe quien soy yo” se abre paso por unos círculos a los que se les supone que disponen de los suficientes filtros como para que no sucedan las rocambolescas peripecias del Nico.

Si hay algo de cierto, temblemos, no nos escandalicemos de las black cards, ni de los timos piramidales, observemos con que facilidad, a golpe de móvil, se manejan los bienes del Patrimonio Nacional, observemos cómo se inclinaron algunos ante el chaval, cuando olfatearon alguna posibilidad de negocio.

Si hay algo de cierto, veamos quien, como y porqué utilizó al osado jovenzuelo para unas fabulaciones propias de una telenovela venezolana de las malas, que ya es decir.

Cuéntame un cuento, que la noche está que arde, decía la canción de Celtas Cortos que, casualidad, también son gallegos.

Publicado en Las Provincias 26 Noviembre 2014


20 noviembre 2014

EL GRAN CAMBIO

Estoy hasta el pirri del señor Monago, de los monagos, de su demagogia, de sus lágrimas, de confundir el trabajo, y de que pongan caritas de borreguitos víctimas de los malvados, malvados que de los que no nos explican si son amigos o enemigos. Los monagos siguen, sin darse cuenta de que el personal está más cabreado porque se le mintió, se le robó, que por sus canas al aire. Siguen con su erre que erre, alojándose, cada vez que mal hablan, más en el laberinto del enredo.

Los ayer repartidores del carnet de la decencia política, los lenguaraces, algunos ahora insolitamente callados, deberían ir minutando las apariciones de sus escándalos, los que querían ser conocidos, ya son conocidos y vaya si son conocidos.

Y es que en los últimos tiempos algunos como el aun presidente de Extremadura se ha metido en nuestras casas aun más que Pablo Iglesias, el de Podemos. Hay que ver, que publicidad se le está haciendo al neonato Podemos.

Cada escándalo, y mira que hay, pero ojo que no todos son de políticos, cada viaje pagado con dinero público, y no justificado, cada monago, cada blesa, cada historia rara de caminos puertos y canales, cada novela aun más rara de colegios profesionales, cada estafa que se destapa pero no se ataja, cada vez que sale a la luz que la Administración se tima a si misma, timando a sus trabajadores con contratos basura-basura, cada vez es un montón de cabreo y otro montón de intenciones electorales para un inclasificable partido, con toda su estructura copiada de la de “los partidos de la casta”, del que se intuye el uso del mayor de los centralismos.

España necesita el gran cambio, antes que estallé el sospechado gran escándalo. España necesita que los vientos agiten sus ramas y caiga toda la hojarasca corroída. Corruptos y corruptores. Los que dan y los que cogen, los que venden favores y los que solo saben hacer si antes han comprado los favores.

España ve como se desmorona una era, como aquí se ha timado, robado, defraudado desde muchos frentes. España necesita una profunda y autentica regeneración ética y de que cada uno asumamos nuestra participación en el todo.

Pensemos, aunque solo sea un instante, pensemos si no todos hemos sido un poco culpables por haber mirado hacia otro lado, por haber sido comprados con pan y circo, por no habernos hecho un puñado de preguntas.

Ya de una vez, que se palpen los hechos, que las palabras no sean huecas, que cuando se diga que se va a acometer algo, que se haga de una puñetera vez. No necesitamos que se nos cuenten más historias, no nos hace falta que pretendan ilusionarnos con absurdos. Debemos entrar en tiempos de limpiar la casa profundamente, e intentar dejar un País mejor del que recibimos.

Creo que esta columna ya la he escrito dos o tres veces, debe de ser cosa de la edad, o del desespero, del triste desespero.



Publicado en Las Provincias 19 Noviembre 2014

12 noviembre 2014

RETIRARSE A TIEMPO

Viernes 7, “Mis viajes privados, los pago yo”, dijo un indignado Monago. Aplausos de la concurrencia y gritos de ¡Presidente!, ¡Presidente!.

Sábado 8. Veinticuatro horas después, mismo escenario, similares presentes, “He pedido al Senado que me digan a cuanto ascendieron los viajes, a Tenerife, voy devolver el dinero que gasté”. Aplausos y más gritos de ¡Presidente! ¡Presidente!. Alguna que otra lágrima y algo de moqueo.

Les había mentido, nos había mentido, allí mismo delante de todos, y le aplaudieron y jalearon. En unas jornadas de transparencia. De locos.

Entre viernes y sábado se permitió, Monago, soltar otra perla “Dimitir sería hacer dejación de responsabilidades”. Si, si esto lo dijo Monago, el que se proclamaba adalid de la anticorrupción, el que se permitió calificar, ante la reclamación de cambiar la financiación autonómica, a sus compañeros de partido a los Presidentes de Murcia, Baleares y Comunitat Valenciana, como el “Triangulo de las Bermudas”. ¿En qué triangulo estaba pensando el picaron Monago?.  

Lunes 10. El aun presidente de Extremadura, extiende un cheque para pagar sus treinta y tantos viajes privados a Tenerife. No ha dimitido, no ha sido todavía denunciado por mal uso de los dineros públicos.

¿Cuantos viajes privados hemos pagado a Monago, y otros Monagos, en este descontrol?

España va bien. Todavía puede soportar unos cuantos escándalos más. Pero que no tensen demasiado la cuerda porque el corsé puede reventar.

Hasta Esperanza Aguirre, la que está en todas las salsas, la que se nos mete en casa en todos los telediarios, ha dicho “No voy a dimitir, cuando el barco se está hundiendo” ¿Quién ha abierto los coladeros para que entre el agua, la molicie de la corrupción y el saqueo, a raudales?.

Hay que dimitir, hay que tener la dignidad de marcharse a tiempo, hay que reconocer los errores, hay que mirarse al espejo y ser capaces de confesarse que las ideas se están secando, que la ilusión de los primeros días, meses, años, ya pasó. Hay que saber poner el punto final.

Eran los tiempos de la dictadura, eran los tiempos en los que se hablaba, se escribía a tres bandas, los tiempos en los que aprendimos a leer entre líneas, a veces acertábamos, otras los lectores íbamos más allá que el autor del escrito.  

Tengo por ahí, en alguna de las carpetas azulonas, el recorte de un artículo de Rafael Calvo Serer, “Retirarse a tiempo”, publicado en 1968, en el que de una manera indirecta y mediante una sutil comparación con Charles De Gaulle, le pedía a Franco, sin nombrarlo, que se retirase. Fue pedirle peras al olmo.

El censor también leyó entre líneas. El periódico fue cerrado.

Los que pedimos ceses, dimisiones, cumplimientos de líneas rojas, no vamos contra el sistema, otra perla de Monago, hablamos, escribimos para salvar la convivencia, que no es poco.

Fernando Martínez Castellano

Publicado en Las Provincias 12 Noviembre 2014

LOS REYES GODOS

Ni a mis compañeros de pupitre ni a mi, nos hicieron memorizar la lista de los reyes godos. Si que recuerdo que siendo muy pequeños, nos hicieron estudiar el elenco de generales que acompañaron a Franco en la sublevación de 1936. Lo que sí que nos salía con poco esfuerzo, era la alineación del Valencia. Por entonces, los jugadores no se lesionaban, siempre jugaban los mismos, siempre acabábamos diciendo Mañó, Fuertes, Badenes, Buqué y Seguí. Hasta nos sabíamos las alineaciones del Bilbao, del Barça y del Español, como aun no había llegado la televisión, no daban la vara con el Madrid. También conocíamos a los futbolistas, por los partidos con botones que nos organizábamos.

Ya me he ido por los cerros de Úbeda, lo que quería decir es que aquellas listas de reyes, de generales, de jugadores de fútbol, han sido sustituidas por series de corruptos y más corruptos, que aparecen como cacas de perros en las aceras.

Quien más o quien menos, reconoce el nombre y apellidos de todos los directores generales de empleo y cosas múltiples, que ha tenido la Junta de Andalucía. Y sus ginebras deseadas, sus whiskies caros y su coca. Preciso, el grado de conocimiento dependerá de la cadena en la que suelas ver los telediarios. 

¿Y de los pueblos de la Comunidad de Madrid? Reconocemos de todos, su población, su déficit, mangoneos urbanísticos, compinches de timbas del alcalde, partidos por los que han ido saltando hasta acomodarse, del amor de todos los ediles “por el pueblo al que sirven”.  Además de nombres, apellidos y motes de los bandoleros, sabemos de sus marcas de coches preferidas, suelen ser dos o tres marcas, no dan para más, los relojes que engrillan sus muñecas, tampoco tienen mucha imaginación, y el grado de embabiamiento de sus esposas que ni saben ni contestan a su enriquecimiento ultrarrápido, ni si son capaces de malpensar que el sueldo de concejal o alcalde, no debía dar para tanto. De Madrid, al cielo de la pasta trufada.

¿Y los ochenta y tantos, por el momento, usuarios de las tarjetas opacas, y su marca de lencería preferida?.

¿Y los miles de consejeros de las fenecidas Cajas de Ahorro, que no sabían hacer una O con un canuto, pero ahí estaban para llevárselo? ¿Y los presidentes de esos consejos?.

¿Y las cacerías?. ¿Y las traductoras? Piezas de caza mayor y caza menor. ¡Cómo gustan las escopetas a esta gente! Quizás haya mucho de freudiano en esta atracción   

Y toda esta fiesta, se la hemos pagado entre todos. Los panolis hemos estado becando a los sinvergüenzas.

Así que, hasta que llegue el momento que la clase, casta, tribu, o lo que quieran decir, sea capaz de desprenderse del aforamiento, les invito a repasar la lista de los reyes godos. Repitan conmigo, Ataulfo, Segerico, Wamba, Teodoredo……No vale para nada, pero incluso fueron mejores que Barcenas, Rato, Granados, Castedo, Guerrero…..

Fernando Martínez Castellano

Publicado en Las Provincias 5 Noviembre 2014

29 octubre 2014

ALGUNAS COSAS NO NOS GUSTAN

El titular no es mío. Me lo ha prestado Mariano Rajoy, al que le cuesta tanto que algunas palabras salgan de su boca. El día que escuchemos, al impávido Rajoy,  aunque sea vía plasma, decir los vocablos “corrupción”, “caja B”, “dinero negro”, “Granados”, “Barcenas”, nos dará un pasmo.

Cada día, aparece otro cadáver en el armario. Destapando cadáveres, la capacidad de aguante de los españoles se pone a prueba, día si y día también. El Santo Job fue español, no cabe la menor duda. En las dobles o cuádruples hélices del ADN, llevamos unas dosis de paciencia no superadas por pueblo, etnia, raza, casta, estirpe que pisa la corteza terrestre.

La corrupción nos está robando todo a todos. Qué a nadie, cuando llegue Mayo, le sorprendan los resultados, los batacazos, electorales. Qué entonces, a nadie se le ocurra decir “no me explico cómo….”. El presente, leyendo, oyendo, viendo el presente, estamos viendo, oyendo y leyendo los previsibles resultados del futuro, las consecuencias del hoy.

Pero no solo es cuestión de recuento de votos, esto es ya mucho más gordo, es contemplar cómo se ha esquilmado a un País, cómo se ha empobrecido a España, por un tajo de impresentables. Y no pasa nada, quizás algunos acaben en el trullo, pero con los bolsillos llenos de por vida. Aquí, no hay quien devuelva lo robado. Hace un rato, tertuliando, nos preguntábamos unos amigos, de todos los colores políticos por cierto, ¿Gürtel es el tronco de una gigantesca sequoia,  o solamente es una rama más del árbol? ¿Hay muchos gürtels? Cada vez está menos claro. ¿Alguien está tirando, por fin, de la manta? Van a aparecer más montones de basura. No es pregunta, es afirmación.

Hagamos acopio de tila, porque la vamos a necesitar a chorros. Un tazón, por si acaso, antes de ver los telediarios. Dos tazones, por la hipertensión, antes de abrir Internet y leer las últimas noticias. Tres tazones para no recordar  los sumideros por los que se escapan nuestros impuestos y los recortes que nos han pegado. No más tazones, la infusión de tila induce al sueño y dadas las noticias que percibimos, los sueños pueden acabar siendo pesadillas.

No debemos ser ni tolerantes, ni blandos con el enriquecimiento rápido de algunos, hay quien dirá muchos, políticos, que solo han acudido para mangar. No más. Ni uno más. Por menos, en otros países habría diluvio de dimisiones. No basta con pedir perdón, esto no es una cacería en Botswana, esto es mucho peor. Es la hora de ceses, dimisiones y convocar elecciones. Es la hora de la Renovación por motivos de salud del pueblo español, por la Democracia española. 

Y me revienta estar tan harto, estar viviendo tiempos de tanto hartazgo. Hubiera querido escribir, sobre Claudio Scajola, y su asombroso piso frente al Coliseo, en Roma, corrupción a la italiana. Les estamos superando.

Fernando Martínez Castellano

Publicado en Las Provincias 29 Octubre 2014

28 octubre 2014

LOBOS Y CAPERUCITAS

Aquí estamos, esperando con que nos va a acabar de petrificar Octubre. No es por lo especialmente caluroso, lo de las Estaciones ya hace tiempo que saltó por los aires, mucho antes de que nos lo montásemos con los ciclos  de los siete años del Niño y los otros siete de la Niña, con las corrientes del Pacífico yendo hacia Japón, o a la costa de Chile. Ya nadie se acuerda. El Niño  y la Niña, duermen en los cajones de las viejas redacciones. Ni tan siquiera se pregunta por ellos a Podemos. Y mira que es raro que no se le haya ocurrido a la Sexta, requerir, con esa excusa, al oráculo del nuevo producto político, amamantado, criado y mimado en los brazos de sus “prime times”.

Decía que aquí permanecemos a la espera del nuevo pasmo que ya definitivamente acabe con nuestra paciencia de ciudadanos.

Cuando creíamos que ya estábamos curados de todo espanto y de todo escándalo, que ya nada nos podía dejar más patidifusos, va y aparece el lío de las Tarjetas Negras. Lío menor, los millones dilapidados por los agraciados, sin vergüenza, de Caja Madrid, con lo de las tarjetas opacas, es peccata minuta comparado con todo lo que se ha hecho de luiscandelismo en la mayor parte de las Cajas de Ahorro, incluida “nuestras” Bancaja y CAM. Pero lo que asombra es que en este recién destapado atraco de los directivos de Caja Madrid, es comprobar que los mismos ingredientes, los mismos apellidos, las mismas jetas, están en otros guisados y desaguisados que han llenado, recientemente, primeras páginas.

Y los tíos, merecen calificativos más despectivos, están en la calle, hasta corremos el peligro de que cuando se tropiecen con un micrófono amigo abierto, nos suelten una perorata sobre cómo debemos, porque España no va bien, apretarnos un agujero más el cinturón, como tenemos que adaptarnos a los duros tiempos que nos toca vivir, etc., etc., cuando ellos han sido una de las piezas de este rompecabezas de miseria en que estamos metidos y se los han llevado, los euros y antes las pesetas, calentitos. Y parece que no pase nada, porque los escándalos, como las corrientes del Pacífico, se suceden, se cubren, los unos a los otros.

Ahora mismo, nos asombramos de la intrepidez del “pequeño Nicolás”, intrepidez forrada con una cara dura de impresión, y nervios para meterse en recepciones reales, codearse, y compartir canapés con las fuerzas vivas más vivas de este País. Pero Nicolás solo ha sido un pícaro, un pequeño pícaro, con mucho photoshop y con una gente que no encontraba anormal que aquel imberbe niñato, que presumía de joven cachorro pepero, hubiese hecho una carrera tan rápida. Todo lo más, se preguntaban de quien sería hijo o asesor, el pequeño Nicolás. Un picarillo más, en un País lleno de lobos y caperucitas vestidas y desvestidas, a golpe de Tarjetas Negras, que, atentos, seguirán apareciendo.    

Fernando Martínez Castellano

20 Octubre 2014

16 enero 2014

DETROIT

No quiero pensar cuantos volcanes hubieran estallado en la Península, si por estas tierras del Mediterráneo hubiéramos tenido un cargo público, tan lenguaraz, tan “así lo pienso, o no, así lo digo”,  como la señora Botella, alcaldesa de la capital del Estado. Además de pasarnos lo que nos pasa, que algún día tendremos que decir ¡ya está bien!, seríamos, por el personaje, el hazmerreír aun más de lo que ahora somos. Por nuestra desgracia, hemos pasado, en un “res i no res”, de California a la antesala de Detroit.

Esta ola de caídas de trencadís, de paneles de muchas fachadas, de viaductos quebradizos, creo que son tan producto del diseño, como de la codicia de algunas constructoras. Voracidad, o desmedidas rebajas para engrasar muchas puertas.

Corrupción y Calidad nunca van de la mano. Ahí lo tenemos. Dense un paseo por la ciudad y observen los andamios, con anuncios de rehabilitación con que se van a encontrar, en edificios que están en pie apenas doce años. A más barrio nuevo, más andamiaje, menos vergüenza.

Absurdo, sospechoso, inadmisible, que “grandes obras” se estén descomponiendo sin haber alcanzado la mayoría de edad. Y no se trata del Monopartido, ni del Bipartido, ni del Tripartito, ni rollos por el estilo, se trata que todo nos ha costado millonadas de euros y ahí está el resultado a la vista de todos, propios y extraños, y a sus burlas, incluso de los que aun tienen en su territorio tantas chapuzas como nosotros.


No soy muy amigo de los correos que van dando vueltas por Internet, algunos con imágenes tan idílicas como photosopadas, el palabro del día. Menos mal que algunas vez, entre cientos, aparece un archivo, para confirmar la regla, que vale la pena. Desde hace unas semanas, quizá meses, está circulando un correo con una colección de fotografías, que recogen la descomposición de Detroit, ciudad estadounidense, un día, no hace muchas décadas, por la que fluyeron chorros de dólares de la industria automovilística. Hay que verlo y reflexionar.

Publicado en Las Provincias 18 Enero 2014

21 marzo 2013

MUCHAS VIGAS

El asunto ya irrita bastante. Estoy, como muchos, hasta el gorro de las continuas críticas que está recibiendo la Comunidad Valenciana en todos los medios de comunicación.
Ya está bien, que nos pongan en todas partes como ejemplo de despilfarro, mala cabeza y corrupción.
Ya está bien, que seamos el hazmerreír de tanto y tanto programa de tele y de radio.
La cosa se pasa de castaño oscuro.
Que en este País, España, que en esta Comunidad Valenciana, se ataron los perros con longanizas, fue más que reconocido. 
Que tuvimos los españoles y los valencianos unos dirigentes políticos, que no nos merecíamos, pero que contaron con el apoyo de las urnas, y que eran talmente como sacados de un tebeo. 
Que nos equivocamos a la hora de elegir, también es un hecho reconocido. Que el electorado también yerra, está a la vista, el pasado y sus consecuencias. 
Que nos deslumbraron los fastos y los oropeles. 
Que lo estamos pagando, los españoles y los valencianos, especialmente los valencianos, también es evidente. 
Que aun nos quedan unos cuantos años de penar, lo tenemos casi asumido. Y si aun no lo tenemos, vayamos admitiéndolo, aunque nos arranque el cuajo.
Habiendo aceptado eso de que hemos sido tontos, generosos, confiados, habitantes de Babia, admiradores de la Luna de Valencia y unas cuantas cosas más, digamos bien fuerte ¡Ya está bien!.
No debemos aceptar ni un solo reproche de los Feijoos, los Monagos y las Cospedales. No debemos aceptarles una palabra más en la que nos digan ¡que desastres sois! ¡que manirrotos! No. No son ni Nuñez Feijóo, ni Cospedal, ni Galicia, ni Castilla la Mancha, precisamente ejemplo del buen hacer. Si por aquí hay Ágoras, Ciudades de la Luz, Aeropuertos sin aviones, dense una vuelta por el Aeropuerto de Ciudad Real, por el macro hospital de Toledo, por los gigantescos Palacios de Congresos, por los AVEs, en construcción y construidos, vacíos e innecesarios, por la desierta Ciudad de la Cultura Gallega, muchas vigas que callar.
Ya está bien de querer darnos lecciones, ya está bien de tantos menosprecios. Punto en boca, que aquí se ha metido la pata y la mano en muchos lugares.  

19 enero 2013

VANDALOS


Te da más que rabia cuando compruebas la velocidad en la destrucción, que una pandilla, o menos, puede causar en una noche de aburrimiento o de querer batir records.

Creo que fue al día siguiente de abrirse al público, cuando nos dimos una vuelta por el nuevo jardín que ocupa el espacio del Viejo Hospital, en la calle Guillén de Castro, en Valencia. Me gustó, pero pensé que aquel sitio iba a durar muy poco en el estado que se encontraba.  

A los quince días se habían cumplido mis peores pronósticos.

Está claro que hay individuos que quieren mostrar su absoluto rechazo con lo que les rodea, su asociabilidad salta a la vista en cada uno de sus gestos de destrucción. Les mata su tedio. Insulta su seguridad de que no les va a pasar nada, si les sorprenden con las manos en la masa.

Hay que hacer algo. La Ciudad, la ciudadanía tiene que defenderse de esta clase de individuos. No les debe de salir gratis una noche de estragos. La quema de contenedores, de coches, la destrucción del mobiliario público, el destrozo de los Tinglados del Puerto, el ácido en las lunas de los escaparates, la muñeca fácil con el spray, tiene que tener su condena. No son chiquilladas, son bastante más. Nada de esto se puede contemplar con la más mínima concesión a “cosas de la situación de crisis”, “rebeldías de juventud”, “rebotados”. Estupideces. La ciudad no es ni del alcalde ni de la alcaldesa, de turno, por muchos años que estén en el cargo, por muchas expresiones que lleven a que se crea algo así, la ciudad, el pueblo, la calle, es de todos los ciudadanos que vivimos en ella, hayamos nacido aquí o miles de kilómetros más allá.

Me asombra la falta de respuesta de los partidos políticos, cada uno ya va bien con sus problemas, el silencio de los representantes públicos, gobiernen o estén en la oposición, ante el vandalismo que impide que nada esté medianamente presentable.

Lo peor, es que aun es mucho más devastador el vandalismo de cuello blanco, los que deberían dar ejemplo, los que les pagamos para que den ejemplo. Y todos los días, los vándalos de trajeados, soberbios, despectivos, desfilan ante nosotros mostrando la impunidad, que nosotros los paganos, les hemos dotado. 
Lo aun mucho peor es que "ellos" no tienen remedio.......y nosotros tampoco por tener una paciencia infinita.

24 febrero 2012

CASI BRUJERIA


La verdad es que poco a poco, con un cabreo detrás de otro, se ha ido subiendo por las paredes, todo un escalador. Cada día le molesta más que Valencia, desde hace unos cuantos meses, esté en las primeras páginas de los periódicos y telediarios nacionales e internacionales. Antes todo eran silencios, ahora todo son escándalos. Cuando no es por unas cosas, es por otras que van alcanzando más puntas en el gráfico del pasmo. Cuando no es por un abuso es por otro y en medio se encuentra en el censo de los paganos, de pagar, que tienen, deberíamos decir tenemos, que tapar todos los agujeros que unos cuantos pájaros o pajarracos, a cara descubierta, con todo el morro, van dejando en el asolado solar de la Hacienda Pública.  
Si alguien guarda alguna duda de la dureza del año en el que estamos montados, si alguien conserva alguna esperanza de que los múltiples choriceos que nos han rodeado no iban a repercutir de inmediato en nuestro bolsillo, si alguien aun cree que todo ha sido una exageración de unos tipos que querían meternos la duda en la cabeza, si alguien es tan cauto o tan incauto, solo tiene que pegarle un vistazo al recibo del agua.
Parece mentira todo lo que se ve en un trozo de papel. Es casi brujería el descubrir tantas cosas entre unas cifras. Restando lo que se consume de agua y lo que se paga, así a primera vista, se comprueba que te endosan el 200% de impuestos, tasas, cánones o como quieran llamarle. Pero ahora viene lo más fuerte, viendo el recibo, fijándote un poco más, allí mismo puedes ver viajes alrededor del mundo, cruceros, ipads, ipods, hoteles de lujo, sacos de euros, bolsos, plumas, gemelos de oro, regalos de la milla de oro y platino, enchufados a tiempo parcial con sueldo total, traductoras rumanas con suites incorporadas, fugas de capital, caviar, moet, todo de gorra.
Ni es una fantasía, ni es que este extraño invierno haya afectado al que nos lo cuenta, firma y está fotografiado ahí arriba. Hagan la prueba. Cojan un recibo de Aguas de Valencia de este mismo año y contrástenlo con el último que recibieron el año pasado. Les entrarán los superpoderes y sin ningún esfuerzo verán todo lo que se les ha descrito.  

18 febrero 2012

ESTO ES LO QUE HAY, CORRUPCIÓN Y DESPILFARRO


Diría que el asunto ya aburre, si no fuera porque el asunto es un asunto más, de los muchos que están apareciendo, quemándonos los bolsillos.
Lo de la cosa esa, que han bautizado como Aeropuerto de Castellón, merece dos películas cómicas, tres policíacas, cuatro de terror, cinco de los pistoleros de Chicago, y seis dramáticas, muy dramáticas.
La imaginación de Berlanga y la crudeza del neorrealismo italiano de la posguerra, si hubieran plasmado algo que se pareciera a lo que está sucediendo alrededor de esta fosa de millones que es ese remedo de aeródromo castellonense, seguro que se hubieran quedado cortos y diríamos ¡que exagerados!.
Lo de que ya se sabían, desde hace seis años seis, los errores y horrores de las pistas del nonato aeropuerto, que conociendo todo esto, se montase el boato, ¡vete a saber lo que costó!, de una “inauguración” por todo lo alto, dice bien poco, o más bien mucho y malo, de los montadores del teatrillo del corte de cinta de la inconclusa obra.
Que después de todo lo que se ha escrito, oído y visto del aeropuerto fantasma, del “aeropuerto del abuelito”, ahora resulta que se tienen que hacer nuevas obras para rehacer la pista, y que lo que hay que demoler y volver a hacer se va a engullir otro puñado de miles y millones de euros.  
No sabes si reír, si tomarlo como una inmensa burla, como una repetición machacona del “día de los inocentes”, si subirte por las paredes o ahogarte en  una inmensa resignación.
Y esta España, que tanto se indigna con las burlas a los deportistas hispanos de los guiñoles del Canal Plus francés, se queda como impasible, como hipnotizada dicen algunos, ante tanto chalaneo, ante tanta inutilidad, ante tanta corrupción, ante tantas grietas por las que se escapan los millones de euros que luego se pretenden recoger a golpe de recortes, de deudas aplazadas, de ridículos.
Es el divorcio, el abismo abierto entre la mal llamada “clase política” y el pueblo pasmado que parece ser el único poseedor de algo de sensatez.
Mi amigo José María, me dice que tiembla cada vez que ve imágenes de las calles de Grecia, cada vez que piensa lo cerca que está la llama de la estopa.
Esto es lo que hay. Prudencia. 

20 enero 2012

LEY DE COSTAS


Se preguntan ¿cómo es posible que hayamos estado en las manos que hemos estado? Sobrevivimos. Un milagro Seguiremos adelante como sea. Algo así, agita la cabeza de cientos de pasajeros del anegado Costa Concordia. Reflexión que sacude a los aun no repuestos turistas, y también revolotea sobre las cabezas de muchos miles más de ciudadanos con pasaportes distintos, que sin embarcarse en un crucero de lujo, clavados en tierra firme, asisten a otro naufragio aun más próximo. Día a día escuchan como se agrieta el casco de un navío que parecía insumergible. Día a día quisieran tapar las vías por las que penetra la inestabilidad. Día a día apelarían a todos, para que todos cubriesen las irresponsabilidades pasadas, las maniobras innecesarias, las superfluas exhibiciones, la insolencia de los acercamientos a la costa para un ¡¡ohhhh! y unas fotos, los brazos más largos que las mangas.
Saldremos de estas. Nos costará, pero saldremos. Solos, acompañados, medio intervenidos, tutelados, saldremos. Nos recuperaremos, porque aprenderemos de los errores cometidos. Porque nos seguiremos preguntando ¿Cómo es posible que hayamos estado en las manos que hemos estado? Y rectificaremos. Y Rajoy, deberá alzar la voz, tendrá que hacer de De Falco de la Capitanía de Livorno.
Porque es que ….
A cuadros te quedas cuando escuchas, las insólitas conversaciones de El Bigotes, ya todo un clásico de la historia trágico-cómica de España, la verborrea, el empalagamiento, los adjetivos del gran agenciador de las sombras valencianas.
Asombrado te quedas cuando reconoces la característica voz del que fue, ¡ay, ay ay!, el segundo de a bordo del Concordia valenciano, que igual le pedía, al de los mostachos, un móvil, cien gramos de caviar, que una Consellería.
Rematas cuando te pones a pensar, sobre el poder de influencia que debió de ejercer el señor Alvaro Pérez, al que alguien apodó “El Bigotes”, sobre quien parece que mandaba en la Comunidad Valenciana hasta hace unos seis meses.
Y entonces, comprendes porqué están muchas cosas como están.
El ministro Arias Cañete va a solucionar, al fin, los conflictos sobre los límites en las costas que van a quedar más claros.

14 enero 2012

TYPICAL SPANISH TOPICAZOS


Al recibirnos, el presidente de una gran empresa sueca, nos preguntó, a mi primo y a mí, cuántas veces habíamos corrido delante de los toros en los sanfermines. Una hora nos llevó explicarle al señor Stiernhielm que por mucho que él hubiera leído a Hemingway, ni España ni los españoles éramos tal como nos pintaban en Fiesta o en las “españoladas” filmadas por Hollywood con Ava Gardner dentro. No convencimos al sueco, era imposible. Él se quedó con sus tópicos sobre nosotros, y nosotros con aun más tópicos sobre ellos, los suecos y las suecas.
La cosa es que los tópicos, imitaciones fáciles de lo que otros dijeron acertada o erróneamente con anterioridad, hay que filtrarlos con el conocimiento propio, hay que podar la exageración e intentar llegar más allá.
Ahora mismo, saliendo personajes de la Comunitat Valenciana, en la primera página todos los días y en todos los periódicos de España, reproduciendo en las radios y teles, bochornosas, por ridículas, conversaciones telefónicas, corremos el riesgo, los valencianos, de que nos carguen con una etiqueta tópica bastante más vergonzosa, que aquella, que durante años nos fastidió tanto, de “el Levante feliz”.
El cine y la literatura nos abren, cada día, infinidad de ventanas, pero muchas veces, desde una subjetividad que deforma, hasta lo esperpéntico, la realidad.
En la fabrica del cine, guionistas, cámaras, actores, directores, elaboran productos con la intención de que sean vistos, y más o menos, entendidos, para millones de espectadores de múltiples razas, costumbres y religiones y el camino más sencillo para llegar a esto, es a través de unos enormes y simplistas tópicos, que a su vez muchos de ellos ya fueron creados, amamantados y criados desde la propia industria cinematográfica.
Los españoles pusimos el grito en el cielo cuando en una de las películas de la saga “Misión Imposible” mezclaban las Fallas con los Pasos de Semana Santa, con los inevitables toreros y los aun más obligatorios carteles de toros imprescindibles cuando se quiere crear un ambiente “Spain”.
¿Y si nos paramos a pensar que la industria del cine hace lo mismo con otros países caminando por lo fácil, por lo tópico?

06 enero 2012

CARTA OLVIDADA


Una vez, me dijo Gustavo, que si eres paciente, los Reyes Magos pueden venir varias veces al año, no solo el 6 de Enero, cuando no los esperas, cualquier mes, cualquier día.
Hoy, tan lleno de fe, que hasta me creo que he sido bueno, me he sentado a escribir una carta de súplica a los Reyes Magos, que sirva para unos cuantos años.
Dado que Baltasar, Gaspar y Melchor, deben de estar agotados por estos días pasados, voy a teclear la otra carta a otros “Reyes Magos”.
Voy a imaginar que puedo dirigirme a otros Mágicos Conseguidores. Voy a imaginar que estos pueden ser, Mariano Rajoy, el hombre que acumula más poder en España, Alberto Fabra que quiere patentizar su voluntad de cambiar cosas y a Eduardo Torres-Dulce nuevo Fiscal General del Estado que llega con muchas ganas de dar la vuelta a muchos calcetines.
Y puesto a pedir, voy a pedirles algo, que parece increíble en la España de ahora mismo. Voy a pedirles que cada uno en su oficio, cada uno desde su destino, haga lo posible y lo imposible, para eliminar tanto robagallinas de cuello blanco, como abunda en la vida política española, que además se ríen en nuestras caras, que separen a tanto corrupto como estamos aguantando, apestados que en los duros momentos en los que estamos viviendo consiguen que nos hierva la sangre. Voy a pedirles que no les tiemble la mano a la hora de limpiar las cloacas, de la sociedad española, por las que se han escapado miles, miles y miles de euros hacia no se sabe donde.
Cada vez que suena y resuena las palabras “recorte”, “ajuste”, se agitan enrabiadas las tripas de millones de españoles que ni montaron ni participaron en la fiesta, ciudadanos que están dando, por el momento, muestras de una serenidad inimaginable.
Voy a pedirles a esos Magos cuyo compromiso de agradecimiento solo es con el pueblo español, que nos aparten de la vista, de la vida, a los malos gestores, a los despilfarradores, incluidos los de su propio partido, que han llevado a la Comunidad Valenciana al pozo del desespero en que se encuentra.
Pero no quiero hacerme muchas ilusiones, la carta igual se olvida, se traspapela entre miles. O igual Gustavo exageró, y los Reyes Magos son fantasía.

30 diciembre 2011

WILLKOMMEN 2012


El futuro es impredecible, y por lo que pueda suceder, uno de los propósitos, ¡ay si cumpliésemos la mitad!, que tengo anotados para el 2012, es aprender alemán. Y como todo viaje se inicia con el primer paso, he elegido lo de “Willkommen” para recibir el inmediato mes de Enero y sucesivos. Hasta hace cuatro días, nuestro castellano estaba inundado de anglicismos, parece que las próximas invasiones van a proceder del Este, de lo germano, de lo tudesco.  Que se solucionen las cosas, porque a muchos ya no nos queda cuerda para aprender chino.
Ahora que he escrito este primer párrafo, comienzo a dudar con lo del “Bienvenido 2012”. Dudo porque me acuerdo de aquellas palabras, que el paso del tiempo está convirtiendo en proféticas, de Juan Roig cuando dijo, letra arriba letra abajo, que lo mejor del 11 es que iba a ser mejor que el 12.
Juan Roig es un empresario que no se prodigó mucho en los medios, él iba a la suya, a su negocio. Ahora, en los últimos dos o tres años,  sigue igual, en lo suyo, pero hace más declaraciones y suelen ser bastante certeras.
Bueno pues, me he puesto a buscar en el diccionario de alemán lo que, además de la bienvenida, le deseo al 12, que pase “schnell”, que pase rápido, lo más rápido posible.
“Schnell” ¿Cómo vamos a pronunciar bien los españoles estas palabras abarrotadas de consonantes y escasas de vocales? Que mal lo va a pasar Rajoy, con sus eses flotantes, cada vez que reciba instrucciones de Frau Merkel. Ya he metido tres palabras en alemán, esto va sobre ruedas.
Y vuelvo a los propósitos para pasado mañana. Cantaría la canción de Mercedes Sosa o Ana Belén “Solo le pido a Dios” que además de la guerra, el dolor, lo injusto, la pobreza, el hambre, el futuro, añadamos que la corrupción, no nos sea indiferente. Seamos capaces de crear al menos, un vacío social alrededor de tanto corrupto como, en nuestra cara, alardea cínicamente de sus hazañas. Tengan los dirigentes políticos, de una vez, los bemoles suficientes para apartar de la Administración a tanto “korrupt” y “raüber” como tenemos a la vista. Corrupto y ladrón, dos palabras más que he aprendido en alemán. 
Intentemos  hacer de un mal año, un buen año.   
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