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30 septiembre 2012

DOÑA CECILIA EN VALENCIA


España es un país único y no digamos Valencia. Somos “diferent” en todo. Tanto en el invierno más crudo, como en el verano más seco y caluroso. A la nuestra.

Agotada la serpiente del lago Ness(Escocia le cae tan lejos a Telecinco), exprimidos los guirigáis hogareños de las colaboradoras de Mediaset, este verano la estrella, el no va más, ha sido el Eccehomo y la restauradora. La noticia este año ha llevado a Borja. Los bares del pueblo han hecho el agosto. Y el papanatismo nacional también. La chapuza de doña Cecilia ha recorrido millares de televisiones, y millones de telespectadores de todo el mundo se han escandalizado ante el atrevimiento de la voluntariosa anciana restauradora. Equipos de restauradores, dicen que de los de verdad, se dirigen hacia el municipio zaragozano que duda si dejar la cosa como está y seguir con la fama o arreglar aquello un poco.

Por aquí, a trescientos y pico kilómetros de Borja, los “bous al carrer” también han hecho su agosto, con unas cuantas victimas de todas las edades y unos cuantos animales con muertes impropias de un país civilizado. Pero, como eso de los toros, es un “bien cultural” y “muy español”, pues que no decaiga la cosa.

También por aquí, a trescientos y pico kilómetros de donde vive Doña Cecilia, los imbéciles aumentan. Energúmenos, armados con un garrote, con una navaja, o un spray de pintura, esto si que debería llevar un IVA del mil por cien, se lanzan a las calles a ver lo que pillan. Les importa todo un pito. Es destruir por destruir, manchar por manchar. No distinguen entre un bidón de plástico y un monumento histórico, Lonja, Torres de Serranos y Quart, lo que sea. Tanto les da disparar en la play, que andar a garrotazos con las estatuas de Viveros. Son incapaces de darse cuenta que destruyendo, se destruyen.

Pero esto en Valencia, ya no es noticia. Por repetido. Ni el olor a orines de algunos barrios, ni la falta de limpieza, ni el abandono. En Valencia todo el mundo campa a sus aires. Y el Ayuntamiento, de vacaciones, desbordado, endeudado, desmotivado, sin ideas, con la dirección pensando en mega-cosas, sin resolver el día a día, a la espera de no se que.  

23 junio 2012

MÁNDALE MIL SMS


Hace unas semanas visitamos Marsala. Mirando al Este, la tenemos casi en línea recta, prácticamente en el mismo paralelo que Valencia. Posee, como muchas otras ciudades de Sicilia, un casco antiguo en el que son patentes las huellas de los años que pertenecieron a la Corona de España. Marsala es una ciudad, ochenta y tantos mil habitantes, asombrosamente limpia.
Callejeando, llegamos ante un edificio, con todo el estilo de los “treinta” del siglo pasado, en la fachada su nombre, Cine Impero. Fue un antiguo cine, que se salvó de los bombardeos británicos y más tarde de la piqueta. En la actualidad es un contenedor de actividades culturales. Fotografié el edificio. Le ví un nosequé, tanto que, ya de vuelta a Valencia, al pasar las fotografías del viaje  al ordenador, una de las imágenes del Cine Impero la instalé como salva pantallas. Mirándola me preguntaba qué me atraía de aquel edificio. La miraba y la volvía a mirar hasta que un día, ¡zas!, caí en la cuenta. No había, no hay, ni un solo graffiti, ni una sola raya, ninguna firma de ningún imbécil en la fachada principal, ni en las laterales. El edificio color crema, inmaculado. Miro una y otra vez, con envidia, la fotografía del Cine Impero, la envío a los amigos. ¡Un edificio limpio de pintadas!.

Creo que ha sido el Ayuntamiento de Alicante el que ha dicho que no tiene presupuesto para limpiar las pintadas. Así estamos. El recorte de cada día. Recortes en los servicios que deben de prestar los municipios a sus vecinos. Pero ya va a ser hora, de que los vecinos también reclamemos a los vecinos un mínimo de civismo.
¿Por qué tenemos que pagar por limpiar, o soportar eternamente, que un gilipuerta pintarrajee en un muro “Te amo Yesi”?
No hay excusas, ni feronomas, ni subidones de hormonas, que lo justifiquen, mándale mil sms, pero no empastres más la ciudad.
¿Por qué hay tanta permisividad con gente que armadas con un spay, no respeta ni monumentos, ni puentes, ni petriles, ni mobiliario urbano?
Si quieres dejar para la posteridad el garabato de tu firma, cómprate una resma de papel, una caja de bolis y empieza. Cuando acabes empapela tu casa, pero déja la calle limpia.
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