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11 junio 2013

CAMPO DE MINAS

En el inicio de la semana, saltó a los medios, la curiosa medida tomada por el Ayuntamiento de Brunete. La idea, hay que tener ganas de tenerlas, bautizada como Caca-Express, consiste en enviar, los cagalloncillos del perro, al domicilio de los amos que miran hacia otro lado, mientras sus canes hacen caquita o cacaza, y tras haberse aliviado el animal, no son capaces, los amos, de recoger en unas bolsitas de plástico, baratitas, las deposiciones de sus bienqueridas mascotas.

Recuerdo, que ya hubo una campaña para colocar una banderita en cada mierdecita encontrada, pero se agotó la tela y aceleraba la desforestación del Amazonia .

En Valencia, porqué estamos escribiendo y leyendo, en Valencia, hay jardines grandes y pequeños, hay plazas céntricas y recoletas, hay aceras en calles peatonales y no, que son auténticos campos de minas, de minas de mierda de perros que camparon a sus anchas.

No son los perros los guarros, los descuidados son los amos. Los amos que tienen mascotas porque está de moda, que no saben vivir en comunidad, qué van a la suya, que les importa un bledo si los esfínteres de su chucho estallan en el ascensor, en el zaguán, en la acera, o en el primer lugar que encuentran. 

Pocos días antes de conocer lo de la Caca-Express de Brunete, me comentaba una yaya-madre-criadora de sus nietos, que cuando baja al parque con los críos, casi tiene que llevarlos atados, porque los dueños de los chuchos, que habían pasado por allí, no los llevaban agarrados con una correa.

En todas partes, incluida Valencia, se han recortado los gastos de limpieza de las vías públicas, a la vista está, por ello cada vez es más necesaria la colaboración de los ciudadanos para mantener unos mínimos. No se trata, que también lo es, de presentar orgullosos, a nuestros visitantes, una ciudad limpia, que dice mucho de sus habitantes, es por nuestra propia satisfacción, por la convivencia del día a día, porque la ciudad, aunque a veces no lo parezca, es de todos, y todos llevamos una parte de la responsabilidad de dejarla en mejores condiciones que la recibimos.

Fernando Martínez Castellano

6 Junio 2013

23 junio 2012

MÁNDALE MIL SMS


Hace unas semanas visitamos Marsala. Mirando al Este, la tenemos casi en línea recta, prácticamente en el mismo paralelo que Valencia. Posee, como muchas otras ciudades de Sicilia, un casco antiguo en el que son patentes las huellas de los años que pertenecieron a la Corona de España. Marsala es una ciudad, ochenta y tantos mil habitantes, asombrosamente limpia.
Callejeando, llegamos ante un edificio, con todo el estilo de los “treinta” del siglo pasado, en la fachada su nombre, Cine Impero. Fue un antiguo cine, que se salvó de los bombardeos británicos y más tarde de la piqueta. En la actualidad es un contenedor de actividades culturales. Fotografié el edificio. Le ví un nosequé, tanto que, ya de vuelta a Valencia, al pasar las fotografías del viaje  al ordenador, una de las imágenes del Cine Impero la instalé como salva pantallas. Mirándola me preguntaba qué me atraía de aquel edificio. La miraba y la volvía a mirar hasta que un día, ¡zas!, caí en la cuenta. No había, no hay, ni un solo graffiti, ni una sola raya, ninguna firma de ningún imbécil en la fachada principal, ni en las laterales. El edificio color crema, inmaculado. Miro una y otra vez, con envidia, la fotografía del Cine Impero, la envío a los amigos. ¡Un edificio limpio de pintadas!.

Creo que ha sido el Ayuntamiento de Alicante el que ha dicho que no tiene presupuesto para limpiar las pintadas. Así estamos. El recorte de cada día. Recortes en los servicios que deben de prestar los municipios a sus vecinos. Pero ya va a ser hora, de que los vecinos también reclamemos a los vecinos un mínimo de civismo.
¿Por qué tenemos que pagar por limpiar, o soportar eternamente, que un gilipuerta pintarrajee en un muro “Te amo Yesi”?
No hay excusas, ni feronomas, ni subidones de hormonas, que lo justifiquen, mándale mil sms, pero no empastres más la ciudad.
¿Por qué hay tanta permisividad con gente que armadas con un spay, no respeta ni monumentos, ni puentes, ni petriles, ni mobiliario urbano?
Si quieres dejar para la posteridad el garabato de tu firma, cómprate una resma de papel, una caja de bolis y empieza. Cuando acabes empapela tu casa, pero déja la calle limpia.
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