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06 octubre 2012

LOS PEORES MIEDOS


No recuerdo a quien le oí, los peores miedos nacen de la anticipación. Aun menos me acuerdo si se lo escuche a uno de mis sesudos amigos o a un personaje de alguna película, lo que si que es seguro es que lo anoté. En mis próximas anotaciones tengo que incluir la fuente: Viste mucho eso de dejar caer unas cuantas citas en medio de una conversación o de un escrito. Se trata de ir ligando una cita tras otra y quedas de un erudito de tres pares de narices. Hay libros de citas para todo.

Vuelvo al principio, los peores miedos o las mayores ilusiones dan paso a las más terribles decepciones.

Hace unas semanas, Rajoy decía que el próximo Junio, o sea dentro de nueve meses, comenzaríamos a salir a flote, esto de los barcos encallados en El Saler nos ha dado una cultura marina que no veas. Hace quince días, oías “cavitar”  y corrías como loco al diccionario para saber de que se hablaba, ahora te acercas a la playa de El Saler y no sabes si estás allí o en un puerto del Cantábrico. ¡Que dominio de la jerga náutica! Para algo más que para tener una dársena infrautilizada sirvió la Copa del América.

A lo que iba, ahora mismo se acaba de aplazar lo de la flotabilidad al 2014, sin concretar día y mes. Nadie se lo ha creído. Estamos tan liados con globos sonda y mentiras, que ya nos hemos hecho unos descreídos confesos y mártires. Y aquí estamos esperando a ver por donde nos va a caer el “rescate”, o “apoyo financiero” o “colchón económico” y suplicando a Santa Rita, patrona de los imposibles, para que los daños colaterales, nos dejen algo hasta que nos llame el Más Allá y nos toque pasar a la página de aquí al lado.   

Esto es anticipación, pero basada en lo que estamos pasando, por lo que rectificamos y decimos que los peores miedos nacen de los incumplimientos, de ser blanco cuando te dicen que es negro y justamente lo contrario.

Hablando de incumplimientos. ¿Cuántos años y cuantos gobiernos centrales han ignorado e ignoran a los valencianos? Cuando fuimos ricos tocaba a regiones más deprimidas. Ahora en la pobreza, no hay nada a repartir. No obstante, con nuestros Presidents al frente, seguimos adormecidos y resignados. 

07 julio 2012

MAREADOS Y QUEMADOS


Ya hemos entrado en el séptimo mes del 12, y estamos como estábamos. Muchos, eso sí, con los bolsillos secos y el espíritu  mareado y quemado.
Vemos personajes, que declaran a las diez de la mañana una cosa, a las once lo contrario y a las cuatro, sus gabinetes de prensa, envían una nota a los medios corrigiendo lo de las diez y lo de las once. Aquí se dice, sin rubor, una cosa y lo contrario en menos de una hora. Ni los triunfos de “los rojos”, ni la retirada de Pajín, ¿cómo superaremos esto?, han hecho variar un ápice el guión de la falacia. Ellos a su bola y por aquí abajo el personal cada día más “carioco”.
Ya no sabemos si Europa ha raptado a España o si ha sido España quien raptó a Europa. No sabemos si Europa ha rescatado a España del marasmo económico o si es España quien ha liberado a Europa de los brazos de doña Angela. Hay que liar, les pillamos en mil mentiras y ellos tan tranquilos.
Lo que está sucediendo en esta arruinada España es increíble, la lentitud de las reformas es exasperante. Los anuncios fueron rápidos, cada viernes un paquete, pero los paquetes han ido siempre a la misma dirección. La reorganización de la Administración ya debería de estar en marcha, pero no se atreven.
Se anuncia y se vuelve a anunciar, la coexistencia de duplicidad y triplicidad de funciones, de legislación, de normas en la Administración Central, Autonómica, Provincial y Local. Se habla, siempre en futuro, de reducir, fusionar, Ayuntamientos, suprimir organismos inútiles en las diecisiete administraciones autonómicas, transferir hacia arriba o hacia abajo, las Diputaciones, reducir el número de profesionales de la política, que los sueldos de los políticos entren en una lógica propia del momento que vivimos.
Pero que tontos somos, ¿cómo van a recortarse prebendas, chollos, los políticos a si mismos?
Aquí no se toca nada, salvo lo fácil, aunque se diga que se hace con disgusto. ¿Qué se espera? ¿Qué todo se pudra? ¿Qué vengan “los hombres de negro” a solucionarlo todo? ¿Qué nos impongan un “Monti”, dado que tenemos los peores líderes políticos, gobierno y oposición,  de la democracia?
¿Cómo no queremos que desconfíen de nosotros? 

15 junio 2012

LA ÚLTIMA COMIDA


Maldita Crisis, maldita sea, por lo que a todos nos está cambiando, por la desilusión, el miedo a lo que pueda venir, el terror a que el futuro pueda ser aun peor. Maldito “rescate”, maldito préstamo, malditos eufemismos que ocultan verdades escondidas en el fondo del enloquecido laberinto.
Así inició Luís Gil una charrada conmigo, manoteando como si quisiera atrapar lo inatrapable, aderezándola con un puñado de tacos.
Luís me quiso poner un ejemplo, muy próximo a él, de los efectos de esta puñetera crispación que estamos viviendo y que todo lo envenena.
Y Luís me contó de un grupo de amigos que ya cantan los setenta, todos compañeros de aulas y pupitre desde los años de pantalón corto y babero a   rayas azules. Seis décadas como mínimo de recuerdos comunes, en la mochila de cada uno. Es tal el grado de la nostalgia, de lo que fueron, el deseo de cada uno de revivir momentos de la infancia y juventud, antes que el calendario los emborrone, enfatizaba Luís, que incluso algunos concurren desde bastantes kilómetros cada vez que se convocan las reuniones semestrales.
Detallaba mi amigo, que a la última comida, acudieron treinta. Se preguntaron por la tensión, el colesterol, los hijos, los nietos, los muertos. En la sobremesa, saltó, era lógico, tienen su edad pero no viven aislados en una burbuja, la cruel situación que estamos atravesando. Y allí estalló la reunión. Sucedió lo que nunca les había sucedido. Aquello fue un reflejo de España, por un lado unos que querían que el caos exterior no traspasase las puertas del salón, por otro lado, otros que querían participar sus inquietudes con aquellos con los que habían compartido fútbol en los recreos, con los que se habían contado películas, con los que habían descubierto a Brigitte, Kim, Gina, a las alumnas del Loreto y Teresianas, la Gran Vía, el genio del Hermano Javier, y…,y…… 
Algunos ni se despidieron.
Hubo a quien le saltaron lágrimas, viendo el enfado entre compañeros, entre amigos.
Hubo quien pensó que quizás aquella era, por edad, por ambiente, por el abismo de la Crisis, era la última reunión.
Todo esto, muy cabreado me lo contó Luís. Solo eran una gota, treinta abuelos, en medio de un océano de desespero.
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