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11 septiembre 2014

YA ESTAMOS TODOS

Ya estamos todos, los que han vuelto, los que quedaron porque quisieron y los que no se movieron por tener muy triste el bolsillo, pese al raca raca triunfalista del gobierno.

Ya estamos casi todos, aunque algunos que deberían estar por aquí, dando la cara, no hay manera que aparezcan.

Otros personajes, Alberto Fabra y su gobierno, están aquí, aparecen en los titulares de prensa, en las fotografías, si existiera Canal 9 también aflorarían en los telediarios, están pero no están. Grises, tirando hacia la invisibilidad, que son ellos, pese a los ímprobos esfuerzos de sus jefes de prensa. Lo malo es que su razón de ser, es la representación de cinco millones de valencianos, que andamos ausentes en una España que nos ignora hasta en las previsiones del tiempo, públicas y privadas. Y no digamos en asuntos mucho más importantes, que ni somos.

Y con los que no muestran, por aquí, la patita, cada uno tiene una lista de no presentables.

En la mía, la cabeza la forma un tripartito, en el buen sentido de la palabra. A los ministros Montoro y Pastor, los tengo en lo alto del ranking del Premio Hiel Avinagrada.

Al primero, Don Cristóbal, pocos sofocos, alguien le debió recomendar que no cruzara Contreras, que la gente de por aquí abajo, a veces no era tan “pasota” como su historia cuenta.

A la segunda, a Doña Ana, ministra de las Infraestructuras, el mismo alguien le debió aconsejar u ordenar, que no se moviera de Galicia, que invirtiera allí dos mil millones más que en la Comunidad Valenciana y el mismo alguien le advirtió de que tanto Fabra como Bonig eran “fieros y tremendos” reclamando lo del Corredor Mediterráneo.


Y en la tercera pata de la mesa de mi lista, tengo a Shen Long, al que de antemano pido perdón por mentarlo junto a Montoro y Pastor. Shen Long, dios oriental del viento y la lluvia, que tan olvidados nos tiene desde hace unos cuantos meses. Quizás ahora que todos somos de Meriton, y de Peter Lim, nos haga un poco de caso y nos envíe algo de lluvia, eso sí con mesura.
4 Septiembre 2014

19 febrero 2014

INCOMUNICADOS

Si alguna vez, en cuanto a comunicaciones, fue un sueño lo de la España transversal, ahora, Siglo XXI, hay que considerarlo una quimera, un sueño imposible. Y si en esta España radial, hay alguna Ciudad, Región, profundamente afectada estas son Valencia y la Comunitat Valenciana.

Solamente leyendo o escuchando, medios de comunicación ya te quedas asombrado, y enrabietado. Viajando, comprobando, ya es lo peor.

Tenemos déficit por tierra, aire y mar.

¿Hasta cuando hay que sufrir la penitencia por la tremenda corrupción, tolerada, en su momento, por los que ahora castigan, no a los autores del saqueo, sino a todo el futuro de una Comunidad de Cinco Millones de habitantes?

Que Barberá y Bonig apelen a la comparación con Murcia para exigir, a la Ministra de Fomento, el soterramiento de las vías del AVE, tiene muchos bemoles ¿Por qué con Murcia? ¿Por qué no alzan el listón y miran hacia Madrid o Barcelona?  ¿Por qué no se exige, e-xi-ge, el tunel pasante? 

Es que no hay un duro, nos dicen. Pues, si no hay un duro, sea para todos, no siempre para los mismos.

Lo del Corredor Mediterráneo, es una tomadura de pelo de tomo y lomo. Lo del tercer hilo, será otra chapuza dentro de la enorme chapuza que es la conexión ferroviaria entre Valencia y Barcelona. No hay viaje más desesperante, más traqueteante, más lento que el existente entre la segunda y tercera capitales del Reino de España, soportado por la línea férrea con más densidad de tráfico de toda la Península Ibérica.

Alternativa al ferrocarril, la N340, quizás la carretera más peligrosa de España, durante muchos kilómetros, de dos carriles. Muy decimonónica la cosa.

Más ancha, pero no menos peligrosa la A3, que nos lleva a la Meseta. Obras permanente, señalizaciones imposibles, y ahí y así está desde hace unos cuantos años. 

Las conexiones ferroviarias con Aragón. Igual que hace treinta, cuarenta años.


Los empresarios reclamando, pero poquito, mientras esperan que Fabra, Rus, Barberá, den un golpe en la mesa diciendo ¡Ya está bien!.

Publicado en Las Provincias 22 Febrero 2014
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