Con todo el chaparrón que está cayendo, menudos chuzos, que ponerse o no ponerse corbata, en el Congreso de los Diputados, haya sido objeto de peloteras, grescas, y un largo etcétera, entre el Presidente de la Cámara, el singular José Bono, y el Ministro de Industria, el aun más singular Miguel Sebastián, resulta esperpéntico, ridículo y bufo. Ni Sebastián, ni Bono, ni los diputados que se han posicionado a favor del uno o del otro, se han enterado de qué va el 15M, ni de la indignación de los indignados, ni de que la calle está hasta los cataplines, de tanta gilipollez, sin conexión con la realidad, por parte de políticos, solo pendientes de que su ego no sea mancillado. Hay problemas que hay que resolver, que se tienen que resolver, tanto da que se lleve corbata de Hermes, un polo con o sin cocodrilo, o se ande con el botón superior de la camisa sin pasar.
Que cosas, mientras José Bono se mesa los cabellos, propios y transplantados, porque quiere que sus señorías los diputados, vistan con “decoro” y vayan hechos un pincel, la alcaldesa de Valencia ha sido portada europea por culpa de un acento y por algún archivo gráfico británico al que se le emborronan las imágenes cuando son más acá del Canal de la Mancha. No distinguir entre una alcaldesa y una alcaidesa, entre un ayuntamiento y una prisión, entre Valencia y Palermo, ya es confundir o ganas de confundirse. Y todo porque la signora Rita Barbera, sin acento, sin acento, está indignada porque los presos de la cárcel palermitana de Urcciadone, un penal que ya acongoja al ver sus muros, se pasean entre rejas, vestidos con las primeras marcas italianas de ropa, esas que aparecieron por aquí cuando nos creímos los masters del Universo. Parece ser que la signora Barbera, seguimos sin acento, harta de tanta “marquitis”, por si tiene que ingresar, en Urcciadone, a algunos directivos de cajas de ahorro españolas, está a punto de uniformarlos con el traje de rayas de carcelario de toda la vida, recordándoles que aquello es una penitenciaría, nada de eso de ir cada uno a su bola luciendo tipo y poderío.
Va y encima, todo esto se produce en unos días que por trajes y corbatas estamos con la susceptibilidad a flor de piel. Las hojas del calendario, camino del otoño, siguen cayendo.
28 julio 2011
21 julio 2011
CERRÓ LOS OJOS
”Luego cerró los ojos y murió. Así, al cerrar los ojos y apagar toda la creación, murió”. De este modo tan limpio describe, Andrea Camilleri el tránsito de la vida a la muerte. Lo escribió en Maruzza Musumeci, traducida en España como “El beso de la sirena”. Busqué el párrafo para enviárselo a un amigo mío, por si acaso podía suponer un alivio en su dolor. No lo hice, él me leerá esta misma mañana.
Y hablando de amistades, ahora, a partir de ahora, Francisco Camps Ortiz, va a poder distinguir las enormes diferencias existentes entre conocidos y amigos. Ahora, a partir de ahora, y que por su bien que le valga para etapas futuras, medirá muy bien, a quien considera digno de ser reconocido como amigo. Y ahora, a partir de ahora, tendrá ocasión de seleccionar mejor los consejeros y podrá discernir sobre quienes pudieron actuar por egoísmo y quienes lo hicieron por lealtad.
Con tanto aluvión de noticias, con tantas precipitaciones hacia el abismo, con tantos disparos hacia arriba de la Prima de Riesgo, que todavía no sé muy claro que es, pero que acongoja mucho, ando esta semana, bastante abrumado casi, casi como la cosa esta de la meteorología.
Pero al mareo de las noticias, de los estruendos del Ibex, siempre a la hora de comer, se suma el escuchar las inquietantes y desconcertantes declaraciones de tirios y troyanos. Diría que menos mal que en la mayor parte de las veces no les hacemos caso alguno, porque si no sería como para salir zumbados hacia el desierto de Rub al Kalí, aunque suene a algo de Rubalcaba.
Cada vez que habla Joaquín Almunia, Comisario de Asuntos Económicos de la Unión Europea, es como si tronasen las trompetas del Apocalipsis, dicen que es porque aun no ha asumido el resultado de unas primarias del PSOE, de hace muchos años. “Esto se acaba. Ya no hay tiempo de nada”. Lo acaba de decir. Lo acabamos de oír. La tensión por los aires, casi como la Prima de Riesgo. Cortes de digestión. Al médico, antes que venga el copago.
Pero al rato escuchamos lo de la “chupadita” de González Pons. Y sigue el desconcierto ¿de qué va esto?, ¿un anuncio de helados? ¿una peli porno? ¿un párrafo del sumario de las aventuras y desventuras de un directivo televisivo?.
Al final, antes de que cerremos los ojos, nos iremos al dichoso desierto a disfrutar.
Y hablando de amistades, ahora, a partir de ahora, Francisco Camps Ortiz, va a poder distinguir las enormes diferencias existentes entre conocidos y amigos. Ahora, a partir de ahora, y que por su bien que le valga para etapas futuras, medirá muy bien, a quien considera digno de ser reconocido como amigo. Y ahora, a partir de ahora, tendrá ocasión de seleccionar mejor los consejeros y podrá discernir sobre quienes pudieron actuar por egoísmo y quienes lo hicieron por lealtad.
Con tanto aluvión de noticias, con tantas precipitaciones hacia el abismo, con tantos disparos hacia arriba de la Prima de Riesgo, que todavía no sé muy claro que es, pero que acongoja mucho, ando esta semana, bastante abrumado casi, casi como la cosa esta de la meteorología.
Pero al mareo de las noticias, de los estruendos del Ibex, siempre a la hora de comer, se suma el escuchar las inquietantes y desconcertantes declaraciones de tirios y troyanos. Diría que menos mal que en la mayor parte de las veces no les hacemos caso alguno, porque si no sería como para salir zumbados hacia el desierto de Rub al Kalí, aunque suene a algo de Rubalcaba.
Cada vez que habla Joaquín Almunia, Comisario de Asuntos Económicos de la Unión Europea, es como si tronasen las trompetas del Apocalipsis, dicen que es porque aun no ha asumido el resultado de unas primarias del PSOE, de hace muchos años. “Esto se acaba. Ya no hay tiempo de nada”. Lo acaba de decir. Lo acabamos de oír. La tensión por los aires, casi como la Prima de Riesgo. Cortes de digestión. Al médico, antes que venga el copago.
Pero al rato escuchamos lo de la “chupadita” de González Pons. Y sigue el desconcierto ¿de qué va esto?, ¿un anuncio de helados? ¿una peli porno? ¿un párrafo del sumario de las aventuras y desventuras de un directivo televisivo?.
Al final, antes de que cerremos los ojos, nos iremos al dichoso desierto a disfrutar.
14 julio 2011
VAYAMOS DE MUSEOS
Algunos, que no deben de ser propietarios o empleados de una agencia de viajes, dicen que las mejores vacaciones son las que se disfrutan donde haya Arzobispo, Capitán General y asfalto. Hace años cuando se oía algo así, uno se acordaba de la fábula de la zorra y las uvas. Ahora, que nadie se acuerda ni de fábulas ni de fabulistas, piensas “vaya gilipollez”, sin más.
Si por voluntad propia, o por el saldo de la libreta de la Caja de Ahorros, no toca más remedio que consumir los días de vacaciones, en casa. Aplique el consuelo, ¿para que irse más lejos, precisamente ahora, con estas crisis y estos calores?.
Hay que sacarle el máximo rendimiento a los atractivos, algunos todavía gratuitos, con los que nos obsequia nuestra ciudad.
Y yo les propongo dos visitas. Vamos a visitar dos Museos.
Primera parada, primer Museo. Conocido como el “nuevo Mestalla”. Museo de la Burbuja, de la ineptitud, de la incompetencia, de lo que se puede hacer con el dinero de otros, de un tiempo alocado. El esqueleto del quelonio patas arriba. Antes de que comience a caerse a cascotes, entrará con todos los méritos en la lista española de despropósitos, con el aeropuerto de Ciudad Real, con Seseña, con Yebes-Valdeluz, con 600.000 viviendas sin vender.
Media vuelta. Mejor será mirar hacia la Dama Ibérica antes de regresar.
Segunda parada. Este si que es un museo de verdad, el Museo de Historia de Valencia. Si lo encuentran a la primera, tienen premio. Hay que tener muchas ganas, para hallarlo. Está escondido, situado a caballo de los límites de los municipios de Valencia y Mislata. La puerta principal es Mislata, las puertas de emergencia son Valencia. Esto es lo de menos. Lo demás es que sus alrededores están abandonados, olvidados por parte de los dos ayuntamientos. Si vienen turistas, por favor, que los lleven del autobús al vestíbulo, que no los dejen paseando por los alrededores, que no aparquen en unos solares que parecen el Bronx. Aquella zona de Valencia, que merece la visita de más de un concejal de guardia, en este Agosto que viene, muestra lo de la Valencia mimada y la Valencia periférica.
Un espectacular edificio gris separa la desidia, del magnífico Parque de Cabecera. Las dos, tres, o más Valencias andando apenas cien metros.
Si por voluntad propia, o por el saldo de la libreta de la Caja de Ahorros, no toca más remedio que consumir los días de vacaciones, en casa. Aplique el consuelo, ¿para que irse más lejos, precisamente ahora, con estas crisis y estos calores?.
Hay que sacarle el máximo rendimiento a los atractivos, algunos todavía gratuitos, con los que nos obsequia nuestra ciudad.
Y yo les propongo dos visitas. Vamos a visitar dos Museos.
Primera parada, primer Museo. Conocido como el “nuevo Mestalla”. Museo de la Burbuja, de la ineptitud, de la incompetencia, de lo que se puede hacer con el dinero de otros, de un tiempo alocado. El esqueleto del quelonio patas arriba. Antes de que comience a caerse a cascotes, entrará con todos los méritos en la lista española de despropósitos, con el aeropuerto de Ciudad Real, con Seseña, con Yebes-Valdeluz, con 600.000 viviendas sin vender.
Media vuelta. Mejor será mirar hacia la Dama Ibérica antes de regresar.
Segunda parada. Este si que es un museo de verdad, el Museo de Historia de Valencia. Si lo encuentran a la primera, tienen premio. Hay que tener muchas ganas, para hallarlo. Está escondido, situado a caballo de los límites de los municipios de Valencia y Mislata. La puerta principal es Mislata, las puertas de emergencia son Valencia. Esto es lo de menos. Lo demás es que sus alrededores están abandonados, olvidados por parte de los dos ayuntamientos. Si vienen turistas, por favor, que los lleven del autobús al vestíbulo, que no los dejen paseando por los alrededores, que no aparquen en unos solares que parecen el Bronx. Aquella zona de Valencia, que merece la visita de más de un concejal de guardia, en este Agosto que viene, muestra lo de la Valencia mimada y la Valencia periférica.
Un espectacular edificio gris separa la desidia, del magnífico Parque de Cabecera. Las dos, tres, o más Valencias andando apenas cien metros.
14 mayo 2011
PIramides huecas
Ya saben, una “pirámide financiera” es un tinglado de fraude, en el que al personal le cuentan lo que quiere creer y el personal se lo cree, porque le gusta creer que sin esfuerzo va a ganar el oro y el moro. Fe y codicia.
Ha estallado otra pirámide. Ya van unas cuantas. Otra vez han volado, miles y miles de euros a paraísos fiscales o a lejanos mares bordeados de palmeras. Nada por aquí, nada por allá. Quizás sea una más de las secuelas de aquellos tiempos que creíamos que éramos ricos. Tiempos en los que la pasta negra, la B de Barcelona o de Babia, rebosaba cajones y alfombras. Quizás sea uno de los efectos de los ¡pluffss!, que nos despertaron de los sueños de opulencia y nos devolvió al sitio que nos corresponde y gracias.
Al paso que vamos, adelantaremos, en lo de la construcción de pirámides, a los egipcios. Que vayan corrigiendo las crónicas de la Historia. Lo malo es que a estos “arquitectos financieros”, a los que recientemente les han descubierto la “paraeta”, alzaban castillos de arena sobre la nada. Una pirámide en cada esquina. La pirámide como motor de la recuperación de un país desnortado. Humo y falacias cimentadas sobre apariencias enganchadas al anzuelo esperando que alguien picara.
Y vaya que picaron. Y mira que pican y picarán, porque volverán a caer en las redes del timo. Les prometen lo imposible, que les darán duros a dos pesetas, que multiplicarán lo jugado por el doble, por el triple. Siempre habrá un espabilado que se aproveche de tanta codicia. Porque no creo que quepa lo de la ignorancia. ¿De que se podría tildar a alguien que creyese que podía duplicar, triplicar, o más aún, sin dar golpe, su dinero en un año?
¿Timadores y timados en el mismo saco? Pues si. Y en todos los países, saltando fronteras, hasta sacando provecho de las nuevas tecnologías. Al día lo de intentar ganar dinero por la vía rápida.
Todo muy viejo, como “la estampita”, los nazarenos, la caja de destintar billetes, el tocomocho y su pastelera madre.
Aunque que, mejor pensado, todo es una enorme pirámide. Estamos metidos en una enorme pirámide. ¿Qué es sino una larga campaña electoral llena de promesas de dudoso cumplimiento? ¿Quién engaña? ¿Quién se deja engañar?
Hoy estoy de un pesimismo terrible. Ya necesito ir al Tirreno.
fmc
Ha estallado otra pirámide. Ya van unas cuantas. Otra vez han volado, miles y miles de euros a paraísos fiscales o a lejanos mares bordeados de palmeras. Nada por aquí, nada por allá. Quizás sea una más de las secuelas de aquellos tiempos que creíamos que éramos ricos. Tiempos en los que la pasta negra, la B de Barcelona o de Babia, rebosaba cajones y alfombras. Quizás sea uno de los efectos de los ¡pluffss!, que nos despertaron de los sueños de opulencia y nos devolvió al sitio que nos corresponde y gracias.
Al paso que vamos, adelantaremos, en lo de la construcción de pirámides, a los egipcios. Que vayan corrigiendo las crónicas de la Historia. Lo malo es que a estos “arquitectos financieros”, a los que recientemente les han descubierto la “paraeta”, alzaban castillos de arena sobre la nada. Una pirámide en cada esquina. La pirámide como motor de la recuperación de un país desnortado. Humo y falacias cimentadas sobre apariencias enganchadas al anzuelo esperando que alguien picara.
Y vaya que picaron. Y mira que pican y picarán, porque volverán a caer en las redes del timo. Les prometen lo imposible, que les darán duros a dos pesetas, que multiplicarán lo jugado por el doble, por el triple. Siempre habrá un espabilado que se aproveche de tanta codicia. Porque no creo que quepa lo de la ignorancia. ¿De que se podría tildar a alguien que creyese que podía duplicar, triplicar, o más aún, sin dar golpe, su dinero en un año?
¿Timadores y timados en el mismo saco? Pues si. Y en todos los países, saltando fronteras, hasta sacando provecho de las nuevas tecnologías. Al día lo de intentar ganar dinero por la vía rápida.
Todo muy viejo, como “la estampita”, los nazarenos, la caja de destintar billetes, el tocomocho y su pastelera madre.
Aunque que, mejor pensado, todo es una enorme pirámide. Estamos metidos en una enorme pirámide. ¿Qué es sino una larga campaña electoral llena de promesas de dudoso cumplimiento? ¿Quién engaña? ¿Quién se deja engañar?
Hoy estoy de un pesimismo terrible. Ya necesito ir al Tirreno.
fmc
30 abril 2011
TE ACECHA OTRO EMAIL
Se ve venir que el “gratis total”, en Internet, tiene los días contados. Spotify nos va a cobrar. Si queremos seguir escuchando toda la música que nos gusta tendremos que rascarnos el bolsillo. Después vendrá el pago de muchas cosas que ahora están a golpe de ratón. Hasta Mercadona va a sumarnos en el ticket las bolsas. La “Crisis”, la gran excusa, la necesitada excusa, para redefinir muchos usos y costumbres.
Me vuelvo a Internet, a lo que me contaba, días atrás, mi amigo Luís. “Nunca he pisado la Muralla China, pero conozco, cinco mil kilómetros de ella, mejor que el pasillo de mi casa”. “Tampoco he estado nunca en Venecia, pero reconozco cada uno de sus puentes y casi el olor de sus canales”. “Y los Castillos de Baviera”. “Y casi todos los lagos del planeta Tierra”. “Estoy hasta más allá del moño de los correos que se meten en mi ordenador, tengo hasta un desconocido que me envía las Cartas al Director de no sé que periódico, de no sé que año y no sé a que cuento”.
Luís es de los que cree que si hubiera que ponerle a los emails un sello, bastaría con dos céntimos, que irían a UNICEF, nos evitaríamos mucho trasiego de correos que no valen para nada.
Y tiene Luís toda la razón. Nos compramos ordenadores con un montón de gigas, con unos procesadores veloces como el rayo, con unas pantallas con una millonada de pixels. Contratamos accesos a Internet, especulando sobre su velocidad y precio. Dudamos si instalar Chrome, Explorer u otro navegador. Pedimos consejo a algún amigo, antes de abrirnos una cuenta de correo ¿Qué es mejor Gmail, Hotmail?. Repartimos la dirección de correo como caramelos en las Cabalgatas de Reyes. Y a partir de ese momento, comienzan a llegar oleadas de emails. Desde las aportaciones vitamínicas del cilantro, hasta lo peligrosos que son los móviles, pasando por las carreteras bolivianas, culos y tetas, museos rusos, más tetas y culos, jardines vieneses y atardeceres a la orilla de lagos canadienses aderezados con textos tan melosos como ridículos. Y te pasas el día borrando y preguntándote qué mal has hecho para merecerte esto.
Bueno, les dejo, tengo un aviso de que me han llegado unas fotos inéditas, mil veces vistas, más Venecia, y un pintor flamenco.
¿Para cuando el día mundial sin emails ñoños?
fmc
30 Abril 2011
Me vuelvo a Internet, a lo que me contaba, días atrás, mi amigo Luís. “Nunca he pisado la Muralla China, pero conozco, cinco mil kilómetros de ella, mejor que el pasillo de mi casa”. “Tampoco he estado nunca en Venecia, pero reconozco cada uno de sus puentes y casi el olor de sus canales”. “Y los Castillos de Baviera”. “Y casi todos los lagos del planeta Tierra”. “Estoy hasta más allá del moño de los correos que se meten en mi ordenador, tengo hasta un desconocido que me envía las Cartas al Director de no sé que periódico, de no sé que año y no sé a que cuento”.
Luís es de los que cree que si hubiera que ponerle a los emails un sello, bastaría con dos céntimos, que irían a UNICEF, nos evitaríamos mucho trasiego de correos que no valen para nada.
Y tiene Luís toda la razón. Nos compramos ordenadores con un montón de gigas, con unos procesadores veloces como el rayo, con unas pantallas con una millonada de pixels. Contratamos accesos a Internet, especulando sobre su velocidad y precio. Dudamos si instalar Chrome, Explorer u otro navegador. Pedimos consejo a algún amigo, antes de abrirnos una cuenta de correo ¿Qué es mejor Gmail, Hotmail?. Repartimos la dirección de correo como caramelos en las Cabalgatas de Reyes. Y a partir de ese momento, comienzan a llegar oleadas de emails. Desde las aportaciones vitamínicas del cilantro, hasta lo peligrosos que son los móviles, pasando por las carreteras bolivianas, culos y tetas, museos rusos, más tetas y culos, jardines vieneses y atardeceres a la orilla de lagos canadienses aderezados con textos tan melosos como ridículos. Y te pasas el día borrando y preguntándote qué mal has hecho para merecerte esto.
Bueno, les dejo, tengo un aviso de que me han llegado unas fotos inéditas, mil veces vistas, más Venecia, y un pintor flamenco.
¿Para cuando el día mundial sin emails ñoños?
fmc
30 Abril 2011
23 abril 2011
¡¡ESTO LO ARREGLO YO!!
Uy, uy, uy, hay que ponerse a temblar cuando en medio de un corro, de lo que sea, aparece un lanzado y suelta lo de “esto lo arreglo yo”, a partir de ahí puede suceder de todo.
Imagino, ya unas semanas atrás, una de las reuniones que organizaron los dirigentes europeos para analizar cómo les habían salido las revueltas espontáneas de Túnez y Egipto. Las malas disimuladas sonrisas llegarían de oreja a oreja.
Alguno de los presentes, sigo imaginando, debió de preguntar si en el fax de instrucciones de la Casa Blanca venía el paso siguiente, el país siguiente. Libia es el siguiente eslabón, dijo un asistente algo enterado. Allí se debió de producir un enmudecimiento total. Casi todos pensando en el “extravagante amigo”, en sus regalos, en su gas, en su crudo, en que era un buen cliente, en que le sobraba los petrodólares, en que estaba como una cabra, pero no dejaba que las pateras llenas de subsaharianos salieran de sus costas.
En eso estaban casi todos los dignatarios europeos, cuando la grandeur de Sarkozy dio un paso al frente. ¡Esto lo arreglo yo!, dijo Nicolas. Y antes de que a alguno de los reunidos, se le ocurriera preguntar por el Plan B, por las posibilidades de las operaciones, por la organización de los “rebeldes”, por la salida del amiguete Muamar, los Mirages franceses, a una orden de su Presidente, ya estaban entrenándose con fuego real en el cielo sobre ¿objetivos? libios. Aquello iba a ser una guerra relámpago, una “blitzkrieg” que decían los alemanes. Que cosas, los alemanes no se quisieron embarcar en esta desgraciada aventura.
La crisis, la guerra, de Libia en Marzo del 2011, es una clara demostración de irresponsabilidad de la clase dirigente que nos ha tocado sufrir durante los últimos años. Se acabaron los líderes de los noventa y aparecieron todos estos porritos verbeneros que con sus decisiones provocan la muerte de miles y miles de personas y hasta la siguiente.
Y aquí estamos, Europa y España, participando en otra “humanitaria” causa. En otra selectiva causa ya que causas para que las naciones democráticas intervengan, hay a decenas en estos momentos en el continente africano, pero solo son países que tienen petróleo muy pobre, cacao y café de tan mala calidad que nunca lo anunciarán Clooney y Malkovich.
Imagino, ya unas semanas atrás, una de las reuniones que organizaron los dirigentes europeos para analizar cómo les habían salido las revueltas espontáneas de Túnez y Egipto. Las malas disimuladas sonrisas llegarían de oreja a oreja.
Alguno de los presentes, sigo imaginando, debió de preguntar si en el fax de instrucciones de la Casa Blanca venía el paso siguiente, el país siguiente. Libia es el siguiente eslabón, dijo un asistente algo enterado. Allí se debió de producir un enmudecimiento total. Casi todos pensando en el “extravagante amigo”, en sus regalos, en su gas, en su crudo, en que era un buen cliente, en que le sobraba los petrodólares, en que estaba como una cabra, pero no dejaba que las pateras llenas de subsaharianos salieran de sus costas.
En eso estaban casi todos los dignatarios europeos, cuando la grandeur de Sarkozy dio un paso al frente. ¡Esto lo arreglo yo!, dijo Nicolas. Y antes de que a alguno de los reunidos, se le ocurriera preguntar por el Plan B, por las posibilidades de las operaciones, por la organización de los “rebeldes”, por la salida del amiguete Muamar, los Mirages franceses, a una orden de su Presidente, ya estaban entrenándose con fuego real en el cielo sobre ¿objetivos? libios. Aquello iba a ser una guerra relámpago, una “blitzkrieg” que decían los alemanes. Que cosas, los alemanes no se quisieron embarcar en esta desgraciada aventura.
La crisis, la guerra, de Libia en Marzo del 2011, es una clara demostración de irresponsabilidad de la clase dirigente que nos ha tocado sufrir durante los últimos años. Se acabaron los líderes de los noventa y aparecieron todos estos porritos verbeneros que con sus decisiones provocan la muerte de miles y miles de personas y hasta la siguiente.
Y aquí estamos, Europa y España, participando en otra “humanitaria” causa. En otra selectiva causa ya que causas para que las naciones democráticas intervengan, hay a decenas en estos momentos en el continente africano, pero solo son países que tienen petróleo muy pobre, cacao y café de tan mala calidad que nunca lo anunciarán Clooney y Malkovich.
16 abril 2011
NOSOTROS DECIDIREMOS
“Esperamos cual morlaco herido de muerte a que nos claven la puntilla”. Con esta frase, un amigo mío, inicia su blog de reflexiones en este Abril pre-electoral. El blog no va de toros, va de ciudadanos perplejos e inquietos por muchas de las cosas que están sucediendo a su alrededor. He dicho, inquietos, porque aunque suene raro, en esta sociedad tan dormida a veces, hay “inquietos”, intranquilos y hartos por esas extrañas relaciones existentes, en un País que se dice democrático, entre la clase dirigente, asentada sobre las papeletas de voto, y los ciudadanos. Tras las noches electorales, los consabidos recuentos, las victorias resacosas y las dulces derrotas, es como si unos fueran a su bola y los otros, sesteando, a la suya. Y hasta la próxima. Y la próxima ya está aquí. Y otra próxima dentro de nada, que el tiempo vuela.
Decía lo de las extrañas relaciones entre administradores y administrados, porque me choca y chocará, esa manía de protegernos de las malas noticias o simplemente de mentirnos a toda hora, aquí, en el Japón y los países que se van cruzando. Si hay algo que debe de distinguir a los países democráticos de los que sufren tiranías más o menos blandas, es la transparencia. Y la transparencia, con la cosa pública, no parece que sea una de las virtudes capitales de muchos dirigentes de estos que salen en los medios con frecuencia. Quieren salir en los papeles, pero no quieren enseñar los papeles.
Por “protegernos” se niega lo evidente. Por “protegernos” se buscaron cien mil palabras para no llamar a la “crisis”, Crisis. Por “protegernos” nos están escondiendo las duras medidas que se van a adoptar, “después de elecciones”, nos las están ocultando, sin darse cuenta que el miedo a lo desconocido, transmuta el miedo a pánico. ¿Consumimos?, ¿Ahorramos? ¿Dejamos de comer? ¿Qué fem?
¿Cómo nos quieren pedir que participemos en la dura tarea de levantar este País, si niegan el pasado, marean el presente y camuflan los planes de futuro?. Nosotros los ciudadanos, a los que nos van a pedir el voto, porque toca, no hemos hecho nada, para que las cosas estén como están. Nuestra paciencia parece no tener límites. Como dice mi amigo, el del blog, aun esperamos heridos a que nos claven la puntilla.
Decía lo de las extrañas relaciones entre administradores y administrados, porque me choca y chocará, esa manía de protegernos de las malas noticias o simplemente de mentirnos a toda hora, aquí, en el Japón y los países que se van cruzando. Si hay algo que debe de distinguir a los países democráticos de los que sufren tiranías más o menos blandas, es la transparencia. Y la transparencia, con la cosa pública, no parece que sea una de las virtudes capitales de muchos dirigentes de estos que salen en los medios con frecuencia. Quieren salir en los papeles, pero no quieren enseñar los papeles.
Por “protegernos” se niega lo evidente. Por “protegernos” se buscaron cien mil palabras para no llamar a la “crisis”, Crisis. Por “protegernos” nos están escondiendo las duras medidas que se van a adoptar, “después de elecciones”, nos las están ocultando, sin darse cuenta que el miedo a lo desconocido, transmuta el miedo a pánico. ¿Consumimos?, ¿Ahorramos? ¿Dejamos de comer? ¿Qué fem?
¿Cómo nos quieren pedir que participemos en la dura tarea de levantar este País, si niegan el pasado, marean el presente y camuflan los planes de futuro?. Nosotros los ciudadanos, a los que nos van a pedir el voto, porque toca, no hemos hecho nada, para que las cosas estén como están. Nuestra paciencia parece no tener límites. Como dice mi amigo, el del blog, aun esperamos heridos a que nos claven la puntilla.
02 octubre 2010
Mañana Domingo 3 de Octubre
Los socialistas, hay quien hasta le pone nombre y apellidos, aun no se han dado cuenta del peso de la ciudad de Valencia en la Comunidad Valenciana. No solo se trata de aritmética, de sumar los recuentos de los colegios electorales del municipio de Valencia, la cosa va más allá y parece que la Ejecutiva socialista, en el caso de que exista y tenga vida propia, del “Cap y Casal”, está a punto de volver a caer en el mismo error, la contemplación del ombligo, que les ha llevado a perder en la capital, desde hace diecinueve años, todas y cada una de las elecciones, europeas, nacionales, autonómicas y municipales, que se han ido convocando.
Mañana, 3 de Octubre, los socialistas valencianos votarán en sus primarias, que no tienen, por mucho que se empeñen, nada que ver con las norteamericanas en las que no suele haber un candidato claramente “oficialista”.
Mañana, los militantes socialistas, tienen la opción de cambiar, o al menos intentarlo, el camino que les ha llevado de decepción en decepción.
Mañana, cada uno de los militantes que acuda a elegir al candidato que les va a representar en las elecciones del último domingo del próximo Mayo, deberá decidir entre que, unos pactos que no tienen nada que ver con la ciudad de Valencia, les hayan impuesto un cabeza de lista, o que ellos, los militantes, los que conocen lo que sucede en su calle, en su barrio, en su ciudad, coloquen en lo alto de la papeleta a quien consideren más idóneo para ganar, eso de ganar sería como acertar la euromillonaria, o para el duro juego de ser el líder de la oposición en el Ayuntamiento. Más sencillo, con menos retórica, decidir entre el ayer de derrotas y el mañana de mudanza, entre el que te impongan o el que participes.
Me dice Altea, que la inconformidad del militante socialista, viene desde los principios de los tiempos. También me dice, Altea, que un día los militantes socialistas de la ciudad de Valencia saldrán de su largo adormecimiento. Quizás mañana, 3 de Octubre, elijan a quien puede ser capaz de canalizar el voto de izquierda. O no.
Mañana, 3 de Octubre, los socialistas valencianos votarán en sus primarias, que no tienen, por mucho que se empeñen, nada que ver con las norteamericanas en las que no suele haber un candidato claramente “oficialista”.
Mañana, los militantes socialistas, tienen la opción de cambiar, o al menos intentarlo, el camino que les ha llevado de decepción en decepción.
Mañana, cada uno de los militantes que acuda a elegir al candidato que les va a representar en las elecciones del último domingo del próximo Mayo, deberá decidir entre que, unos pactos que no tienen nada que ver con la ciudad de Valencia, les hayan impuesto un cabeza de lista, o que ellos, los militantes, los que conocen lo que sucede en su calle, en su barrio, en su ciudad, coloquen en lo alto de la papeleta a quien consideren más idóneo para ganar, eso de ganar sería como acertar la euromillonaria, o para el duro juego de ser el líder de la oposición en el Ayuntamiento. Más sencillo, con menos retórica, decidir entre el ayer de derrotas y el mañana de mudanza, entre el que te impongan o el que participes.
Me dice Altea, que la inconformidad del militante socialista, viene desde los principios de los tiempos. También me dice, Altea, que un día los militantes socialistas de la ciudad de Valencia saldrán de su largo adormecimiento. Quizás mañana, 3 de Octubre, elijan a quien puede ser capaz de canalizar el voto de izquierda. O no.
04 septiembre 2010
Arrivederci Agosto
Allá por estas fechas, pero cuatro o cinco años atrás, se me ocurrió decir, más bien escribir, que un día no muy lejano, en este País, nos plantearíamos para qué sirve el mes de Agosto. Y ese día, aun no debe de haber llegado, pues estamos con las mismas de entonces. Agosto es un mes que lo padeces. Si por una de estas, lo has vivido en una gran ciudad, Valencia por ejemplo, en algunos barrios, comprar el periódico es una autentica aventura. El año que viene será un negocio alquilar Gps para guiar hasta los heroicos establecimientos que permanecen abiertos en Agosto.
Estamos en “Crisis”, las encuestas, y lo que no son las encuestas, dicen que “la Crisis” es la gran preocupación de los españoles, lo que nos quita, además del calor, el sueño. Pero parece que esa intranquilidad, que nos acongoja desde hace ya demasiado tiempo, desaparece en Agosto y se presenta en Septiembre. Debe de ser que en Agosto nos lo tiramos todo a la espalda y cantamos aquello de “…….que el Mon s’acaba”.
En Septiembre casi todo reaparece. Vuelven a la escena los políticos, insisto en lo de vuelven, porque allá por Mayo y Junio, cuando las estábamos pasando muy, pero que muy, canutas, los políticos, con la boquita pequeña, pero a grandes voces, comunicaron que ellos no iban a tomar vacaciones. España los necesitaba y ellos estaban dispuestos a arrimar el hombro y empujar del carro. Aquellos anuncios, de tanto desinteresado sacrificio, nos erizaron los cuatro pelos que nos quedan.
Han vuelto, y seguirán, los problemas, porque los problemas no se disuelven, se resuelven.
Y también, han regresado, han reaparecido, los políticos locales, autonómicos y nacionales, con un loock moreno caribeño, pero caribeño del caro, no de esos de viajes a Punta Cana de los de las ofertas de dos por uno. Algunos han retornado como si hubieran pasado los treinta y un días encerrados en una cabina de rayos UVA.
Piensas, pobrecillos, que remordimientos deben de tener recordando que dijeron que no se iban a despegar de su despacho.
En las encuestas, recientemente publicadas, los españoles ponen a sus políticos a caer de un burro.
Publicado en Las Provincias 4 Septiembre 2010
Estamos en “Crisis”, las encuestas, y lo que no son las encuestas, dicen que “la Crisis” es la gran preocupación de los españoles, lo que nos quita, además del calor, el sueño. Pero parece que esa intranquilidad, que nos acongoja desde hace ya demasiado tiempo, desaparece en Agosto y se presenta en Septiembre. Debe de ser que en Agosto nos lo tiramos todo a la espalda y cantamos aquello de “…….que el Mon s’acaba”.
En Septiembre casi todo reaparece. Vuelven a la escena los políticos, insisto en lo de vuelven, porque allá por Mayo y Junio, cuando las estábamos pasando muy, pero que muy, canutas, los políticos, con la boquita pequeña, pero a grandes voces, comunicaron que ellos no iban a tomar vacaciones. España los necesitaba y ellos estaban dispuestos a arrimar el hombro y empujar del carro. Aquellos anuncios, de tanto desinteresado sacrificio, nos erizaron los cuatro pelos que nos quedan.
Han vuelto, y seguirán, los problemas, porque los problemas no se disuelven, se resuelven.
Y también, han regresado, han reaparecido, los políticos locales, autonómicos y nacionales, con un loock moreno caribeño, pero caribeño del caro, no de esos de viajes a Punta Cana de los de las ofertas de dos por uno. Algunos han retornado como si hubieran pasado los treinta y un días encerrados en una cabina de rayos UVA.
Piensas, pobrecillos, que remordimientos deben de tener recordando que dijeron que no se iban a despegar de su despacho.
En las encuestas, recientemente publicadas, los españoles ponen a sus políticos a caer de un burro.
Publicado en Las Provincias 4 Septiembre 2010
23 agosto 2010
El día del Murciélago
Los murciélagos en miles de relatos están considerados como animales siniestros, tienen mala prensa en todo el mundo, excepto por estas pacientes tierras
Hay que reconocerlo, por regla general, a los valencianos los murciélagos no les dan aversión, ni pánico, al contrario su imagen va directa a la puerta de las emociones. En nada, nos viene la imagen del murciélago del escudo de Valencia, con las alas desplegadas como abarcando a la Ciudad.
Hubo un tiempo, próximo aunque a veces nos parece muy lejano, en el que el Valencia C.F. era un equipo muy temido. Hasta ganaba competiciones de prestigio. Una marca de cerveza, lamento mucho no poder precisar el nombre, lanzó una campaña publicitaria con carteles que reproducían la imagen de un murciélago acompañada con la leyenda “Nos tienen miedo”. Para los valencianistas los murciélagos, son como unos más de la familia. Esto fue, antes de que a la SAD llegase alguien que dejó tras de si, un equipo destrozado y arruinado, un campo inacabado, y vete a saber si algún día llegarás a saber muchas cosas más.
Y mira que casualidad, que sea el murciélago en el escudo, una de las pocas cosas que comparten levantinistas y valencianistas. Algún día se hablará en esta ciudad en serio, y habrá un planteamiento aun más serio, acerca de lo absurdo que resulta, por ser incapaces de compartir, que uno de los equipos, endeudado hasta las cejas, tenga un super estadio a medio construir y el otro, también empeñado hasta las pestañas, se lance a la aventura de construir otro nuevo campo de fútbol.
Pero estaba hablando de murciélagos, y ¿por qué?, porque creo que tal vez los murciélagos perciban, ellos también piensan, que son un poco victimas de nuestro olvido, bueno de nuestro olvido no, de el del Conseller Serafín Castellano, que está montando un homenaje, de coste “casi cero” como otros eventos, por todo lo alto, a los toros, como animales unidos a nuestra cultura, mientras que de ellos, de los murciélagos, tan ligados a lo valenciano desde hace unos cuantos siglos, solo se acuerda una fabrica de cerveza, otra de camisetas y Hollywood.
fmc Publicado en Las Provincias 21 Agosto 2010
Hay que reconocerlo, por regla general, a los valencianos los murciélagos no les dan aversión, ni pánico, al contrario su imagen va directa a la puerta de las emociones. En nada, nos viene la imagen del murciélago del escudo de Valencia, con las alas desplegadas como abarcando a la Ciudad.
Hubo un tiempo, próximo aunque a veces nos parece muy lejano, en el que el Valencia C.F. era un equipo muy temido. Hasta ganaba competiciones de prestigio. Una marca de cerveza, lamento mucho no poder precisar el nombre, lanzó una campaña publicitaria con carteles que reproducían la imagen de un murciélago acompañada con la leyenda “Nos tienen miedo”. Para los valencianistas los murciélagos, son como unos más de la familia. Esto fue, antes de que a la SAD llegase alguien que dejó tras de si, un equipo destrozado y arruinado, un campo inacabado, y vete a saber si algún día llegarás a saber muchas cosas más.
Y mira que casualidad, que sea el murciélago en el escudo, una de las pocas cosas que comparten levantinistas y valencianistas. Algún día se hablará en esta ciudad en serio, y habrá un planteamiento aun más serio, acerca de lo absurdo que resulta, por ser incapaces de compartir, que uno de los equipos, endeudado hasta las cejas, tenga un super estadio a medio construir y el otro, también empeñado hasta las pestañas, se lance a la aventura de construir otro nuevo campo de fútbol.
Pero estaba hablando de murciélagos, y ¿por qué?, porque creo que tal vez los murciélagos perciban, ellos también piensan, que son un poco victimas de nuestro olvido, bueno de nuestro olvido no, de el del Conseller Serafín Castellano, que está montando un homenaje, de coste “casi cero” como otros eventos, por todo lo alto, a los toros, como animales unidos a nuestra cultura, mientras que de ellos, de los murciélagos, tan ligados a lo valenciano desde hace unos cuantos siglos, solo se acuerda una fabrica de cerveza, otra de camisetas y Hollywood.
fmc Publicado en Las Provincias 21 Agosto 2010
14 agosto 2010
Móviles, uno de los chocolates del loro
Pese a tanto sofoco, Agosto nos está dando un respiro. Están los políticos de vacaciones. Es un paréntesis. Pero, “la situación” está ahí, pese a que Julio suavizó los datos del paro, pese a que creció un poquito la economía española, “la situación”, la que tanto nos acongojó, sigue ahí.
En quince días, los políticos, que en teoría, son los que tienen que coordinar a la población para salir de la crisis, regresarán y se reencontrarán con “la situación”. Con “la situación” que tiene al borde de la quiebra a las Administraciones municipales y autonómica. Con “la situación” y también con el inicio de la marcha electoral hasta Mayo.
Y a los políticos, a nuestros administradores, es a quienes tenemos que recordarles que tienen que continuar con aquello que tanto se prometió en la pasada primavera, cuando el acojono era general, “Recortes en el gasto”. Recortes que afectaron a funcionarios y jubilados. Recortes obligatorios en infraestructuras. Pero hay que hacer más podas, desde las cosas más simples, lo que se dice un tanto desdeñosamente “el chocolate del loro”, hasta las inmensas ganas de pasar a la historia a través de megalómanas obras. Aunque frenar estas últimas colisionará con la verborrea de las promesas,
Y un ejemplo de lo del “chocolate del loro”.
Con demasiada frecuencia nos llegan noticias de que el importe de la última factura de los móviles de los señores concejales ha alcanzado niveles estratosféricos. Lo malo, es que en el pecado del móvil gratuito, igual participan diputados provinciales, autonómicos, nacionales, senadores, altos cargos de todos los gobiernos que tenemos en España.
¿Estas compañías que cada dos por tres te llaman para darte el oro y el moro en tarifas para mañana, tarde y noche, no tendrán una oferta especial para políticos que están permanentemente enganchados al móvil?.
Dentro del despilfarro, del ingeniar qué vamos a inventar para gastar aun más, esto de los móviles es una tontería, pero una tontería que nos cuesta, a todos, millones de euros.
Y es porque parece que hay cargos públicos, que caminan como si aun no se hubieran enterado de la bancarrota.
fmc Publicado en Las Provincias 14 Agosto 2010
En quince días, los políticos, que en teoría, son los que tienen que coordinar a la población para salir de la crisis, regresarán y se reencontrarán con “la situación”. Con “la situación” que tiene al borde de la quiebra a las Administraciones municipales y autonómica. Con “la situación” y también con el inicio de la marcha electoral hasta Mayo.
Y a los políticos, a nuestros administradores, es a quienes tenemos que recordarles que tienen que continuar con aquello que tanto se prometió en la pasada primavera, cuando el acojono era general, “Recortes en el gasto”. Recortes que afectaron a funcionarios y jubilados. Recortes obligatorios en infraestructuras. Pero hay que hacer más podas, desde las cosas más simples, lo que se dice un tanto desdeñosamente “el chocolate del loro”, hasta las inmensas ganas de pasar a la historia a través de megalómanas obras. Aunque frenar estas últimas colisionará con la verborrea de las promesas,
Y un ejemplo de lo del “chocolate del loro”.
Con demasiada frecuencia nos llegan noticias de que el importe de la última factura de los móviles de los señores concejales ha alcanzado niveles estratosféricos. Lo malo, es que en el pecado del móvil gratuito, igual participan diputados provinciales, autonómicos, nacionales, senadores, altos cargos de todos los gobiernos que tenemos en España.
¿Estas compañías que cada dos por tres te llaman para darte el oro y el moro en tarifas para mañana, tarde y noche, no tendrán una oferta especial para políticos que están permanentemente enganchados al móvil?.
Dentro del despilfarro, del ingeniar qué vamos a inventar para gastar aun más, esto de los móviles es una tontería, pero una tontería que nos cuesta, a todos, millones de euros.
Y es porque parece que hay cargos públicos, que caminan como si aun no se hubieran enterado de la bancarrota.
fmc Publicado en Las Provincias 14 Agosto 2010
07 agosto 2010
Y además con estos calores
Se acaban de publicar los resultados de una macroencuesta, realizada en 14 países europeos. Iba a decir que sorprenden los resultados, pero bien pensado creo que no hay ninguna sorpresa. De las entrevistas hechas a 21.000 personas, se deduce que a los europeos no les ofrecen ninguna garantía ni los políticos ni los partidos políticos y además los asuntos relacionados con la política son los que menos interés despiertan.
Los resultados de la macroencuesta nos llevan a hacer unas cuantas reflexiones.
Una. No confundamos “la política” con la “Administración de los Bienes de todos”. Puede no interesarnos el politiqueo, pero no por ello debemos de dejar de vigilar con que criterios, con que alegrías, con que descontrol, se administran nuestros impuestos. Impuestos, directos e indirectos, que pagamos a porrillo, todas las horas, días, meses y años.
Dos. A pesar del enorme poder que hemos cedido los ciudadanos a los políticos, cosa que demasiadas veces olvidamos los unos y pretenden ignorar los otros, va y no nos fiamos de ellos. Mira que tiene garambainas el asunto, que les elevemos a ser señores del bien y del mal pese a que nos den tan mala espina.
Tres. Al personal le llaman más la atención otros derroteros, incluso las atracciones, circos, proporcionados por los mismos políticos. Hay que distraer. Que piensen lo menos posible. Mientras que, día si y día también, saltan casos de corrupción, de maletineros de todos los colores.
Cuatro. ¿Para que les sirve, a los ciudadanos, leer los resultados de una macroencuesta, con los que están de acuerdo, si luego no se obra en consecuencia?.
Cinco. Seis. Siete….
Si han llegado hasta ésta línea, perdonen. Estas cosas que estoy diciendo, no hay que escribirlas en Agosto. Agosto es un mes puente, casi en blanco, es lo más parecido a la hibernación, aunque el calor sofocante diga lo contrario.
Altea dice, que Agosto es un mes que no le gusta nada, que le produce tristeza, sus mediodías de infierno dan paso a unos atardeceres que nos van advirtiendo que el Otoño ya está a la vuelta de la esquina. Y ya se sabe lo que nos va a traer el Otoño.
fmc. Publicado en Las Provincias 7 Agosto 2010
Los resultados de la macroencuesta nos llevan a hacer unas cuantas reflexiones.
Una. No confundamos “la política” con la “Administración de los Bienes de todos”. Puede no interesarnos el politiqueo, pero no por ello debemos de dejar de vigilar con que criterios, con que alegrías, con que descontrol, se administran nuestros impuestos. Impuestos, directos e indirectos, que pagamos a porrillo, todas las horas, días, meses y años.
Dos. A pesar del enorme poder que hemos cedido los ciudadanos a los políticos, cosa que demasiadas veces olvidamos los unos y pretenden ignorar los otros, va y no nos fiamos de ellos. Mira que tiene garambainas el asunto, que les elevemos a ser señores del bien y del mal pese a que nos den tan mala espina.
Tres. Al personal le llaman más la atención otros derroteros, incluso las atracciones, circos, proporcionados por los mismos políticos. Hay que distraer. Que piensen lo menos posible. Mientras que, día si y día también, saltan casos de corrupción, de maletineros de todos los colores.
Cuatro. ¿Para que les sirve, a los ciudadanos, leer los resultados de una macroencuesta, con los que están de acuerdo, si luego no se obra en consecuencia?.
Cinco. Seis. Siete….
Si han llegado hasta ésta línea, perdonen. Estas cosas que estoy diciendo, no hay que escribirlas en Agosto. Agosto es un mes puente, casi en blanco, es lo más parecido a la hibernación, aunque el calor sofocante diga lo contrario.
Altea dice, que Agosto es un mes que no le gusta nada, que le produce tristeza, sus mediodías de infierno dan paso a unos atardeceres que nos van advirtiendo que el Otoño ya está a la vuelta de la esquina. Y ya se sabe lo que nos va a traer el Otoño.
fmc. Publicado en Las Provincias 7 Agosto 2010
31 julio 2010
Tomemos nota
Las imágenes muy duras, la realidad aun lo fue más. Debió de suceder en segundos, un tropezón, otro y otro, el terror, la avalancha, la marea de cuerpos, arrastrados de lado a lado, queriendo mantener cada uno su espacio, gritos, chillidos, alaridos de miles de personas, la huida de unos por encima de otros. Pánico sobre pánico. Segundos que fueron largos minutos. Minutos fatales. Después el terreno, como un campo de batalla, sacó a la luz la absurda muerte de veinte personas, jóvenes en su mayoría.
Será la justicia alemana la que dilucide sobre la responsabilidad, más bien irresponsabilidad, de permitir la concentración de cientos de miles de personas en un espacio inadecuado. ¿Y….?
La Organización, o “desorganización”, del evento deberá pechar con la parte que le toque, que no debe de ser pequeña, pero el gentío en este caso, y en otros casos de “estampidas humanas”, en un parpadeo, pierde el control.
El festejo de Duisburgo, nos debe de hacer pensar lo fina que es la línea que separa la fiesta de la tragedia. Pero nos debe de hacer pensar a todos, en otros momentos, en otros lugares y en otras fiestas.
Recordaba Altea, como en las pasadas Fallas, un día que acudimos a ver el momento del encendido de la iluminación de la calle Cuba. Allí nos apiñamos unos cuantos miles de personas, como también se juntaron en la paralela calle Sueca. Tras el ¡Ohhhhhh!, del encendido, los que estábamos en Cuba quisimos pasar a Sueca, y los de Sueca a Cuba. Y en un punto, coincidimos todos, más los puestos ambulantes, más un entarimado, más un hijo de su madre tirando petardos de grueso calibre. Se vivieron instantes, muy largos, codazos, empujones, pero no pasó nada más, no hubo por suerte ninguna caída que provocase otras.
Es una paradoja, que el temor ante el peligro se te agudice cuando menos cantidad de vida tienes por delante. Y es desde la congruencia desde la que recomiendas “tomemos todos nota”.
Y quienes tengan responsabilidades, que peguen un post-it en su agenda, que recuerde Duisburgo, cuando llegue la hora de autorizar cortes de calles, carpas, tablados, churrerías ambulantes.
Publicado en Las Provincias 31 Julio 2010
Será la justicia alemana la que dilucide sobre la responsabilidad, más bien irresponsabilidad, de permitir la concentración de cientos de miles de personas en un espacio inadecuado. ¿Y….?
La Organización, o “desorganización”, del evento deberá pechar con la parte que le toque, que no debe de ser pequeña, pero el gentío en este caso, y en otros casos de “estampidas humanas”, en un parpadeo, pierde el control.
El festejo de Duisburgo, nos debe de hacer pensar lo fina que es la línea que separa la fiesta de la tragedia. Pero nos debe de hacer pensar a todos, en otros momentos, en otros lugares y en otras fiestas.
Recordaba Altea, como en las pasadas Fallas, un día que acudimos a ver el momento del encendido de la iluminación de la calle Cuba. Allí nos apiñamos unos cuantos miles de personas, como también se juntaron en la paralela calle Sueca. Tras el ¡Ohhhhhh!, del encendido, los que estábamos en Cuba quisimos pasar a Sueca, y los de Sueca a Cuba. Y en un punto, coincidimos todos, más los puestos ambulantes, más un entarimado, más un hijo de su madre tirando petardos de grueso calibre. Se vivieron instantes, muy largos, codazos, empujones, pero no pasó nada más, no hubo por suerte ninguna caída que provocase otras.
Es una paradoja, que el temor ante el peligro se te agudice cuando menos cantidad de vida tienes por delante. Y es desde la congruencia desde la que recomiendas “tomemos todos nota”.
Y quienes tengan responsabilidades, que peguen un post-it en su agenda, que recuerde Duisburgo, cuando llegue la hora de autorizar cortes de calles, carpas, tablados, churrerías ambulantes.
Publicado en Las Provincias 31 Julio 2010
24 julio 2010
¡Milagro!, ¡Milagro!
“Soy Teresa, tengo cuarenta y pocos años, mi marido estaba apático, que si no me apetece, que si estoy cansado, oí un anuncio tan simple como este, que me recomendó, para mi marido, las cápsulas “energía a chorros”. Ahora, ¡No veas como cumple!.
Así, más o menos dice, con un guión que parece el trailer de una película porno, uno de los muchos anuncios de los muchos productos milagro, que a diario se emiten por las emisoras de radio comerciales que aletean por el cielo hispano.
No falta, “De venta en farmacias” como la frase final que corona el anuncio. Algo así como una garantía añadida, como queriendo compartir con los boticarios, algo más que las ganancias comerciales, los beneficios de los resultados de la curación de impotencias, desmemorias, agotamientos y no se cuantos pecados más de la carne y del espíritu. Porque hay pastillas o ampollas, consulte con su farmacéutico, para todo y para todas horas, para darse ánimos al despertar, para recuperar la memoria, para desterrar la inapetencia, sexual y de la otra, las hay hasta para aguantar la plasta de los políticos cuando se ponen en plan salva patrias.
Hay grageas hasta para que un ignorante, que le gusta disfrazarse de experto, se crea que lo del castañazo inmobiliario que se ha pegado España entera, es cosa de unos cuantos fines de semana. No hay nada como tomarse un frasco de píldoras de “especulatil” para creerse que los miles de pisos que hoy están a la venta, “se lo van a quitar de las manos” antes de que llegue el año 11, eso sí, además con los precios que reinaban en la cima de la burbuja del ladrillo. Pues si, parece ser, que estos desvaríos los llegan a producir un puñado de pastillas, porque si no, no se entiende que se esté escuchando ahora eso mismo.
Sorprende que los españoles, por lo menos de puertas hacia afuera, que éramos, hasta hace cuatro días, de un escepticismo que tumbaba al mundo mundial y ahora hemos avanzado a tragarnos todo lo que nos echen, sin pararnos a analizar un mínimo las cosas.
¿Qué nos ha llevado a esto?. La vagancia, dice el inefable Luís Gil, el creer que pensar agota.
Publicado en Las Provincias 24 Julio 2010
Así, más o menos dice, con un guión que parece el trailer de una película porno, uno de los muchos anuncios de los muchos productos milagro, que a diario se emiten por las emisoras de radio comerciales que aletean por el cielo hispano.
No falta, “De venta en farmacias” como la frase final que corona el anuncio. Algo así como una garantía añadida, como queriendo compartir con los boticarios, algo más que las ganancias comerciales, los beneficios de los resultados de la curación de impotencias, desmemorias, agotamientos y no se cuantos pecados más de la carne y del espíritu. Porque hay pastillas o ampollas, consulte con su farmacéutico, para todo y para todas horas, para darse ánimos al despertar, para recuperar la memoria, para desterrar la inapetencia, sexual y de la otra, las hay hasta para aguantar la plasta de los políticos cuando se ponen en plan salva patrias.
Hay grageas hasta para que un ignorante, que le gusta disfrazarse de experto, se crea que lo del castañazo inmobiliario que se ha pegado España entera, es cosa de unos cuantos fines de semana. No hay nada como tomarse un frasco de píldoras de “especulatil” para creerse que los miles de pisos que hoy están a la venta, “se lo van a quitar de las manos” antes de que llegue el año 11, eso sí, además con los precios que reinaban en la cima de la burbuja del ladrillo. Pues si, parece ser, que estos desvaríos los llegan a producir un puñado de pastillas, porque si no, no se entiende que se esté escuchando ahora eso mismo.
Sorprende que los españoles, por lo menos de puertas hacia afuera, que éramos, hasta hace cuatro días, de un escepticismo que tumbaba al mundo mundial y ahora hemos avanzado a tragarnos todo lo que nos echen, sin pararnos a analizar un mínimo las cosas.
¿Qué nos ha llevado a esto?. La vagancia, dice el inefable Luís Gil, el creer que pensar agota.
Publicado en Las Provincias 24 Julio 2010
17 julio 2010
El Toro Negro
No lo he escrito antes. No me gusta nada, nada, que en la bandera del Reino de España, se plante un toro negro, por muy “osborne” que sea. La bandera, es la bandera especificada en el artículo 4.1 de nuestra Constitución, nos representa a todos los españoles y solo el escudo de la Nación, debe de ir estampado en ella. Ni los sueños deportivos, ni la gracia de un campeonato mundial, justifican el añadido. Hoy, tenía ganas de escribirlo.
Tras los primeros días de las celebraciones futbolísticas, en las que todo el País ha flotado entre la satisfacción y el deleite, hemos vuelto a la dura realidad, al Debate del estado de la Nación. Y ha vuelto a llover, más bien a granizar, y hemos vuelto, los españoles, a comprobar los insoportables enfrentamientos entre los dos grandes partidos, a constatar la incapacidad de diálogo y acuerdos entre ellos, a confirmar que no sabes si el Parlamento copia el modelo de griterío de los “Sálvame”, o si han sido los programas rosa de discusiones superpuestas los que imitan a los “representantes del pueblo español”. Y de esto no parecen enterarse ni los de Zapatero, ni los de Rajoy, de que el personal de la calle, cada día está más harto de tanta discusión hueca, de tanta torpeza de los profesionales de la política, de tanto recorte siempre por el mismo lado. Gobierno agotado, extenuado, Oposición sin mostrar sus propuestas que aun pueden ser mucho más duras.
Aterrizados en el hoy, hemos vuelto a oír “Elecciones anticipadas” y “Moción de Censura”, “Tutelaje político y económico” y claro que estas frases igual pueden ser aplicadas al Gobierno Central que a algún Gobierno Autonómico que nos es geográficamente muy próximo.
Y es que todos, nos andan tapando algo, pese a que se diga “Dar información es bueno”. También se decía, que con la salud no se juega, y va y resulta que uno de los grandes productores mundiales de fármacos, ha ocultado durante diez años, que su producto estrella contra la diabetes, portaba graves riesgos cardiovasculares. La pela es la pela, y aquí y allá, quien trinca sale de rositas. De rositas, pero forrados y llenos los bolsillos.
Publicado en Las Provincias 17 Julio 2010
Tras los primeros días de las celebraciones futbolísticas, en las que todo el País ha flotado entre la satisfacción y el deleite, hemos vuelto a la dura realidad, al Debate del estado de la Nación. Y ha vuelto a llover, más bien a granizar, y hemos vuelto, los españoles, a comprobar los insoportables enfrentamientos entre los dos grandes partidos, a constatar la incapacidad de diálogo y acuerdos entre ellos, a confirmar que no sabes si el Parlamento copia el modelo de griterío de los “Sálvame”, o si han sido los programas rosa de discusiones superpuestas los que imitan a los “representantes del pueblo español”. Y de esto no parecen enterarse ni los de Zapatero, ni los de Rajoy, de que el personal de la calle, cada día está más harto de tanta discusión hueca, de tanta torpeza de los profesionales de la política, de tanto recorte siempre por el mismo lado. Gobierno agotado, extenuado, Oposición sin mostrar sus propuestas que aun pueden ser mucho más duras.
Aterrizados en el hoy, hemos vuelto a oír “Elecciones anticipadas” y “Moción de Censura”, “Tutelaje político y económico” y claro que estas frases igual pueden ser aplicadas al Gobierno Central que a algún Gobierno Autonómico que nos es geográficamente muy próximo.
Y es que todos, nos andan tapando algo, pese a que se diga “Dar información es bueno”. También se decía, que con la salud no se juega, y va y resulta que uno de los grandes productores mundiales de fármacos, ha ocultado durante diez años, que su producto estrella contra la diabetes, portaba graves riesgos cardiovasculares. La pela es la pela, y aquí y allá, quien trinca sale de rositas. De rositas, pero forrados y llenos los bolsillos.
Publicado en Las Provincias 17 Julio 2010
10 julio 2010
Un Ligero Tufo
Luís Gil, que a veces es de un positivismo que tira de espaldas, se ha pasado, para envidia de todos sus amigos, casi seis meses viviendo en Nueva York. Allá por el pasado Otoño, y ante los nubarrones que ya entonces se pronosticaban y presentaban, pensó lo de, ¡A vivir que son dos días!, y voló hacia la nueva tierra de promisión. Desde allí, nos ha enviado, a lo largo de estos meses, docenas de fotografías. Dijo y dice que para que viésemos otros ángulos de la capital del mundo, los que nos quedamos aquí, dijimos y decimos que era para hacernos los dientes largos.
Ya está en Valencia. Regresó, como un indiano, cargado de relojes de Chinatown, que repartió entre los amigos, como antes se repartían los puros en una boda, a puñados.
La semana pasada, tertuliando con él, nos dijo que, días atrás, paseando por la Plaza de la Reina, había percibido un ligero aroma que, de inmediato, le trajo, desde la memoria, los paseos en calesa por el Central Park neoyorquino. Seguimos hablando de otras cosas. No resolvimos la Crisis mundial, pero estuvimos a un punto de hacerlo.
Me quedé con la copla de lo de la plaza de la Reina y el Central Park, y decidí, averiguar por mi cuenta.
Aquello del “ligero aroma”, solo es otra burla de Luís Gil.
El pestazo, a orines, que emana desde una de las plazas más turísticas de la ciudad, recuerda de una tacada, no solo la esquina del Central Park, también las caballerizas de Versalles, las cuadras de la Escuela de Equitación de Viena y los establos de los cosacos de Zaporozhia.
Tiene que haber una solución para que convivan, en el punto más céntrico de la ciudad, calesas, caballerías y las glándulas pituitarias de vecinos y viandantes agredidas por los orines de los equinos.
Hace ya algunas décadas que se comercializa el zotal, cuyas propiedades son más que conocidas, ¿tan mal estamos que no hay fondos para baldear la Plaza de la Reina, con más frecuencia de lo que se hace? o ¿acaso es que, a estas alturas, ya nos hemos acostumbrado a convivir entre toda clase de hedores?
Ah¡ y me acordé de un concejal que dijo que iba a aromatizar, con limón, calles y alcantarillas.
Publiccado en Las Provincias 10 Julio 2010
Ya está en Valencia. Regresó, como un indiano, cargado de relojes de Chinatown, que repartió entre los amigos, como antes se repartían los puros en una boda, a puñados.
La semana pasada, tertuliando con él, nos dijo que, días atrás, paseando por la Plaza de la Reina, había percibido un ligero aroma que, de inmediato, le trajo, desde la memoria, los paseos en calesa por el Central Park neoyorquino. Seguimos hablando de otras cosas. No resolvimos la Crisis mundial, pero estuvimos a un punto de hacerlo.
Me quedé con la copla de lo de la plaza de la Reina y el Central Park, y decidí, averiguar por mi cuenta.
Aquello del “ligero aroma”, solo es otra burla de Luís Gil.
El pestazo, a orines, que emana desde una de las plazas más turísticas de la ciudad, recuerda de una tacada, no solo la esquina del Central Park, también las caballerizas de Versalles, las cuadras de la Escuela de Equitación de Viena y los establos de los cosacos de Zaporozhia.
Tiene que haber una solución para que convivan, en el punto más céntrico de la ciudad, calesas, caballerías y las glándulas pituitarias de vecinos y viandantes agredidas por los orines de los equinos.
Hace ya algunas décadas que se comercializa el zotal, cuyas propiedades son más que conocidas, ¿tan mal estamos que no hay fondos para baldear la Plaza de la Reina, con más frecuencia de lo que se hace? o ¿acaso es que, a estas alturas, ya nos hemos acostumbrado a convivir entre toda clase de hedores?
Ah¡ y me acordé de un concejal que dijo que iba a aromatizar, con limón, calles y alcantarillas.
Publiccado en Las Provincias 10 Julio 2010
05 julio 2010
Retrovisores para Peatones
Si el conseller Cotino no añade, junto a las ayudas que va a aportar a los cazadores, subvenciones para la compra de retrovisores para peatones, no voy a tener más remedio que pedírselo a Papa Noel o a los Reyes Magos. Y si ninguno de los cinco me hace caso, que es lo más seguro, tendré que rascar el fondo de mi famélico bolsillo para agenciarme, por seguridad, el chisme del retrovisor.
Lo de las promesas de subvenciones, no pasa de palabras, palabras, merecería un par de columnas, pero hoy estamos con lo de la tranquilidad de los que caminan por las aceras de Valencia, que ya es bastante.
Llegados a este punto, no hay más remedio que hacer una declaración de que uno, considera el uso de la bicicleta, como uno de los medios más baratos y menos contaminante de transporte urbano. Dicho esto, también hay que decir que para utilizar una bicicleta en una ciudad, hay que tener una gran dosis de educación cívica.
Ordenanzas municipales, incluidas las que regulan el transito de las bicis por las aceras, hay para todos los gustos. Pero, si se desconocen las ordenanzas, si no existe el más mínimo respeto hacia los demás, si hay quien cree que las aceras son pistas para ir sorteando peatones, entonces no hay más remedio que exigir la actuación de la Policía Local. Pero, en tiempos de penuria, no vamos a pedir al Ayuntamiento que coloque un policía en cada manzana. Sí lo de la Policía de Barrio, el que caminaba preguntando a los tenderos cómo les iba el día, no se hizo en los años que nos creíamos los más ricos del mundo, ¿cómo se va a hacer ahora que estamos secos cual mojama?
Por lo tanto, como lo de la educación ciudadana no les va a entrar a los incívicos en dos o tres meses, como lo de los policías es aun más imposible, nos caben cuatro soluciones.
Una, reeducar a los peatones, pintando en las aceras el carril peatón y haciendo que todos caminen en fila india, lo más apretados posible.
Dos, poner en marcha la producción de retrovisores para peatones, que podrían ir acoplados a modo de gorra o pinzados sobre los hombros.
Tres, caña, sanciones, sanciones, sanciones, que es como dicen que la letra entra.
Cuatro, dejando todo como está que es lo más cómodo ya que, en nada, vamos a entrar en la campaña electoral de las municipales, y aquí ya se sabe, se reniega mucho, pero se vota siempre a los mismos.
Publicado en Las Provincias 3 Julio 2010
Lo de las promesas de subvenciones, no pasa de palabras, palabras, merecería un par de columnas, pero hoy estamos con lo de la tranquilidad de los que caminan por las aceras de Valencia, que ya es bastante.
Llegados a este punto, no hay más remedio que hacer una declaración de que uno, considera el uso de la bicicleta, como uno de los medios más baratos y menos contaminante de transporte urbano. Dicho esto, también hay que decir que para utilizar una bicicleta en una ciudad, hay que tener una gran dosis de educación cívica.
Ordenanzas municipales, incluidas las que regulan el transito de las bicis por las aceras, hay para todos los gustos. Pero, si se desconocen las ordenanzas, si no existe el más mínimo respeto hacia los demás, si hay quien cree que las aceras son pistas para ir sorteando peatones, entonces no hay más remedio que exigir la actuación de la Policía Local. Pero, en tiempos de penuria, no vamos a pedir al Ayuntamiento que coloque un policía en cada manzana. Sí lo de la Policía de Barrio, el que caminaba preguntando a los tenderos cómo les iba el día, no se hizo en los años que nos creíamos los más ricos del mundo, ¿cómo se va a hacer ahora que estamos secos cual mojama?
Por lo tanto, como lo de la educación ciudadana no les va a entrar a los incívicos en dos o tres meses, como lo de los policías es aun más imposible, nos caben cuatro soluciones.
Una, reeducar a los peatones, pintando en las aceras el carril peatón y haciendo que todos caminen en fila india, lo más apretados posible.
Dos, poner en marcha la producción de retrovisores para peatones, que podrían ir acoplados a modo de gorra o pinzados sobre los hombros.
Tres, caña, sanciones, sanciones, sanciones, que es como dicen que la letra entra.
Cuatro, dejando todo como está que es lo más cómodo ya que, en nada, vamos a entrar en la campaña electoral de las municipales, y aquí ya se sabe, se reniega mucho, pero se vota siempre a los mismos.
Publicado en Las Provincias 3 Julio 2010
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26 junio 2010
Las Vuvucelas
Sea cual sea el final del Mundial de Fútbol, se lleve la Copa el equipo que mejor juegue o al que más manos le echen los árbitros, del Sudáfrica 2010, va a salir un vencedor por encima de todos: la estridencia de las vuvucelas. ¡Vaya si hay pulmones por aquellas tierras!.
Las vuvucelas son como las trompetas que anunciarán el Apocalipsis, un día de estos, pero en plástico. Dicen que su sonido es similar al barritar de los elefantes, dado que no suelo ir de safaris fotográficos, y menos de los otros, voy a aceptar la conclusión de los expertos. Lo aun más cierto es que los que hemos visto algunos partidos de este Mundial, vía tele claro, hemos acabado hasta el moño del fondo musical, de bramidos, berridos, barritados, que ha acompañado a cada transmisión. ¡Y para esto los hay que se compraron teles con sonido en 3D, altavoces laterales, sensoround y otros artilugios! Se acabará Junio y aun continuará el desagradable chirrido rechinando en los oídos. ¡Con lo que Junio nos ha quitado!
Lo bueno, es que algunas veces las vuvucelas, nos han evitado escuchar con claridad a narradores y a comentaristas, incluida la famosa entrevistadora, rebozándose en un triunfalismo que no ha conducido a nada, a la nada de las nadas.
Lo malo, lo peor, es que todo se contagia, cosas de la globalización, y en estos momentos centenares de contenedores abarrotados de vuvucelas, made in China, demasiado baratas las puñeteras, se están dirigiendo hacia los puertos españoles con el objetivo de invadir los recintos deportivos hispanos.
Si los próximos meses ya pintan pésimos, si laboralmente vamos hacia unos otoños y unos inviernos calentitos, si los bolsillos seguirán secos, añádanle a esto la insoportable excitación de las vuvucelas.
Y eso que un trompetazo, uno solo, no vendría nada mal que se les diese cada mañana a todos y cada uno de los personajes, que en este paciente País, se dedican a gobernar y a hacer oposición. Un vuvucelazo para mantenerlos despiertos, activos, y no tan pasivos como parecen encontrarse, unos hacia su trágica derrota y otros en la cómoda victoria que se prometen.
Publicado en Las Provincias 26 Junio 2010
Las vuvucelas son como las trompetas que anunciarán el Apocalipsis, un día de estos, pero en plástico. Dicen que su sonido es similar al barritar de los elefantes, dado que no suelo ir de safaris fotográficos, y menos de los otros, voy a aceptar la conclusión de los expertos. Lo aun más cierto es que los que hemos visto algunos partidos de este Mundial, vía tele claro, hemos acabado hasta el moño del fondo musical, de bramidos, berridos, barritados, que ha acompañado a cada transmisión. ¡Y para esto los hay que se compraron teles con sonido en 3D, altavoces laterales, sensoround y otros artilugios! Se acabará Junio y aun continuará el desagradable chirrido rechinando en los oídos. ¡Con lo que Junio nos ha quitado!
Lo bueno, es que algunas veces las vuvucelas, nos han evitado escuchar con claridad a narradores y a comentaristas, incluida la famosa entrevistadora, rebozándose en un triunfalismo que no ha conducido a nada, a la nada de las nadas.
Lo malo, lo peor, es que todo se contagia, cosas de la globalización, y en estos momentos centenares de contenedores abarrotados de vuvucelas, made in China, demasiado baratas las puñeteras, se están dirigiendo hacia los puertos españoles con el objetivo de invadir los recintos deportivos hispanos.
Si los próximos meses ya pintan pésimos, si laboralmente vamos hacia unos otoños y unos inviernos calentitos, si los bolsillos seguirán secos, añádanle a esto la insoportable excitación de las vuvucelas.
Y eso que un trompetazo, uno solo, no vendría nada mal que se les diese cada mañana a todos y cada uno de los personajes, que en este paciente País, se dedican a gobernar y a hacer oposición. Un vuvucelazo para mantenerlos despiertos, activos, y no tan pasivos como parecen encontrarse, unos hacia su trágica derrota y otros en la cómoda victoria que se prometen.
Publicado en Las Provincias 26 Junio 2010
19 junio 2010
La Palestina
Estamos entrando, hay quien opina que ya hace mucho tiempo que pasamos el umbral, en una etapa en la que todo, absolutamente todo, incluyendo la lista de familiares en las esquelas, lo tienes que leer un par de veces. La primera para medio enterarte, la segunda para examinar entre líneas y entrecomillados e incluso llegar a una tercera para recomponer el puzzle que tienes delante de ti.
Debo de ser bastante cortito, bastante más de lo que me suponía Altea, porque por más vueltas que le doy, no acabo de entender como se puede ver desde el ángulo del optimismo, del triunfalismo, de las valientes y buenas decisiones, la absorción, aquí pongan los sinónimos que se les ocurran, de Bancaja por Caja Madrid y la marcha a no se sabe de la CAM. De como hemos pasado de ser “la locomotora de España”, a ser un tren, y tomo el símil de Tur, un amigo, como el de los Hermanos Marx en el Oeste, que al grito de ¡más madera!, se le destrozaron los vagones para alimentar el renqueante avance de la locomotora, o como aquel otro que vendió el coche para comprar gasolina. Valencia, inmutable y vana.
Y estaba en esto del misterio, de las revueltas, de querer convertir un fracaso, una ineptitud, una incapacidad en un triunfo, en una estratégica jugada, en una exhibición de poder, estaba en ello, como decía Aznar, cuando he visto a Cospedal disfrazada con un kuffiyya, el pañuelo palestino, con todas las trazas de haber sido comprado en los Complementos de Moda de El Corte Inglés, proclamando que el PP es el partido de los trabajadores.
Ante un gobierno y un presidente desgastados hasta el final del horizonte, tampoco es preciso subirse, aupados en el éxito de las encuestas, al carro de la demagogia más simple. La demagogia, el ir a favor de la corriente solo con fines electoralistas, lo único que nos puede traer en un futuro no lejano, son aun mayores desengaños de los que ahora de sufren. Ya va siendo el momento, en el que el PP descubra sus propuestas de cambio. Propuestas con los pies en el suelo, para que el personal sepa a que atenerse y calcule si lo que le espera será o no, aun más negro.
fmc
Publicado en Las Provincias 19 Junio 2010
Debo de ser bastante cortito, bastante más de lo que me suponía Altea, porque por más vueltas que le doy, no acabo de entender como se puede ver desde el ángulo del optimismo, del triunfalismo, de las valientes y buenas decisiones, la absorción, aquí pongan los sinónimos que se les ocurran, de Bancaja por Caja Madrid y la marcha a no se sabe de la CAM. De como hemos pasado de ser “la locomotora de España”, a ser un tren, y tomo el símil de Tur, un amigo, como el de los Hermanos Marx en el Oeste, que al grito de ¡más madera!, se le destrozaron los vagones para alimentar el renqueante avance de la locomotora, o como aquel otro que vendió el coche para comprar gasolina. Valencia, inmutable y vana.
Y estaba en esto del misterio, de las revueltas, de querer convertir un fracaso, una ineptitud, una incapacidad en un triunfo, en una estratégica jugada, en una exhibición de poder, estaba en ello, como decía Aznar, cuando he visto a Cospedal disfrazada con un kuffiyya, el pañuelo palestino, con todas las trazas de haber sido comprado en los Complementos de Moda de El Corte Inglés, proclamando que el PP es el partido de los trabajadores.
Ante un gobierno y un presidente desgastados hasta el final del horizonte, tampoco es preciso subirse, aupados en el éxito de las encuestas, al carro de la demagogia más simple. La demagogia, el ir a favor de la corriente solo con fines electoralistas, lo único que nos puede traer en un futuro no lejano, son aun mayores desengaños de los que ahora de sufren. Ya va siendo el momento, en el que el PP descubra sus propuestas de cambio. Propuestas con los pies en el suelo, para que el personal sepa a que atenerse y calcule si lo que le espera será o no, aun más negro.
fmc
Publicado en Las Provincias 19 Junio 2010
11 junio 2010
Kirigami
Para que luego digan que Internet solo sirve para perder el tiempo. Me acabo de enterar, gracias a Google, que la habilidad de recortar papel con unas tijeras se llama “kirigami”. Y antes de avanzar sobre el teclado del ordenador, antes de conocer la palabra japonesa, ¿cómo llamábamos a lo que hacíamos con los recortables?. Ya hace tantos años, que ni me acuerdo, que con un papel, unas tijeras y un poco de pegamento, convertía lo plano en figuras. Creábamos campamentos del 7º de caballería, construíamos urbanizaciones mucho antes que viniesen las burbujas, los booms y las caídas en picado. Con imaginación, que en aquellos duros años nos sobraba y unas hojas de papel barba, nos creíamos los amos del Mundo, por entonces el Universo no llegaba más allá de Plutón, y la Galaxia aún no la había inventado Florentino y tampoco la prensa de Madrid.
Nada se acaba de marchar, todo vuelve y vuelve a volver.
Ahora mismo, a los críos los estamos volviendo a ver lanzando peonzas, ya no son aquellas de madera y la punta de clavo, son de plástico, de todos los colores, como platillos volantes silbantes, pero peonzas girando. Las niñas, pese al Ministerio de Igualdad, han resucitado, si alguna vez murió, el sambori. El colmo, es que he visto sustituir la tella por un viejo teléfono móvil que saltaba de cuadro en cuadro empujado por el pié de la jugadora, que sin saberlo, se divertía con el mismo juego que su madre, sus abuelas, sus bises y mucho más atrás.
¿Y los mayores?, los que ya no se acuerdan de manejar la peonza, los que perdieron las ganas de saltar y no pisar las rayas, ¿A que juegan?
Está claro, al juego que servirá de etiqueta al 2010, al recorte, al tijeretazo por aquí y por allá, al kirigami feroz. Pero si hace años manejábamos las tijeras por entretenimiento y con un cuidado increíble para no cortar más allá de las líneas, ahora las cuchillas tienen que manejarse por obligación, contrarreloj, y más que cortar, no hay más remedio que hacer un desmoche salvaje con motosierra.
Las alegrías pasadas han traído estas podas y las que tememos que vendrán. Y no es ningún juego.
Nada se acaba de marchar, todo vuelve y vuelve a volver.
Ahora mismo, a los críos los estamos volviendo a ver lanzando peonzas, ya no son aquellas de madera y la punta de clavo, son de plástico, de todos los colores, como platillos volantes silbantes, pero peonzas girando. Las niñas, pese al Ministerio de Igualdad, han resucitado, si alguna vez murió, el sambori. El colmo, es que he visto sustituir la tella por un viejo teléfono móvil que saltaba de cuadro en cuadro empujado por el pié de la jugadora, que sin saberlo, se divertía con el mismo juego que su madre, sus abuelas, sus bises y mucho más atrás.
¿Y los mayores?, los que ya no se acuerdan de manejar la peonza, los que perdieron las ganas de saltar y no pisar las rayas, ¿A que juegan?
Está claro, al juego que servirá de etiqueta al 2010, al recorte, al tijeretazo por aquí y por allá, al kirigami feroz. Pero si hace años manejábamos las tijeras por entretenimiento y con un cuidado increíble para no cortar más allá de las líneas, ahora las cuchillas tienen que manejarse por obligación, contrarreloj, y más que cortar, no hay más remedio que hacer un desmoche salvaje con motosierra.
Las alegrías pasadas han traído estas podas y las que tememos que vendrán. Y no es ningún juego.
04 junio 2010
Tengo un amigo
Tengo un amigo que comenzó a morirse la semana pasada y él aun no es consciente de ello. Disfruta tanto diciendo que está deprimido, que ya ha desgastado el término hasta el filo, tanto, que ahora hace increíble tanta melancolía acumulada.
Ni apunto su nombre, ni insinúo una inicial. Solo dos o tres amigos suyos conocemos de su mal. Su dolencia, tiene todas las trazas de que no va a ser remediada ni por la química, ni por el bisturí. Está tirando la toalla. Su mal es de más adentro. Se le ha perdido en el camino su compañera, la compañera de músicas, de libros, de cenas, de viajes, de cines, de largas madrugadas en las que se desvelaban las vidas anteriores.
Ahora está solo, rehén de si mismo, en la antesala del desierto yermo. Solo, aunque en algún momento oiga palmeros a su lado. Solo, y mal acompañado por una culpa tan enredada como penada. Solo, con su enorme fortuna, que no le vale para nada. Solo, consumiendo absurdamente el tiempo hacia la absoluta soledad.
Y a este amigo mío, que hasta ahora la vida le ha tratado como si estuviera entre algodones perfumados, le daría como tratamiento de choque, un intercambio de vidas. Eso mismo, que vemos en algunas películas de Hollywood, en las que durante unos días, el niño mimado cambia su estatus con un parado, por ejemplo, inmerso en una familia en la que no hay cristiano que trabaje. No porque no quieran, sino porque no pueden.
Y si no queremos hacerlo tan crudo, le canjearíamos esa vida que ahora medio desperdicia, por la de un padre de familia, con familia, que trabaja en una empresa en la que día si y día también, se oyen los chirridos del despido. Igual este hombre, le daría a mi amigo lecciones de cómo estrujar los instantes buenos.
Y a mi amigo, que lo quiero más que a un hermano, le diría, le digo, que no sea tan estúpido, que disfrute la vida que tiene, por suerte, por enorme ventura, que exprima cada minuto, que sea solidario con el mundo que le rodea, que recupere ya el tiempo y recupere los quereres extraviados.
Hoy no he querido hablar de políticos, que ya estamos un poco hartos, hoy he intentado hablar de personas.
Ni apunto su nombre, ni insinúo una inicial. Solo dos o tres amigos suyos conocemos de su mal. Su dolencia, tiene todas las trazas de que no va a ser remediada ni por la química, ni por el bisturí. Está tirando la toalla. Su mal es de más adentro. Se le ha perdido en el camino su compañera, la compañera de músicas, de libros, de cenas, de viajes, de cines, de largas madrugadas en las que se desvelaban las vidas anteriores.
Ahora está solo, rehén de si mismo, en la antesala del desierto yermo. Solo, aunque en algún momento oiga palmeros a su lado. Solo, y mal acompañado por una culpa tan enredada como penada. Solo, con su enorme fortuna, que no le vale para nada. Solo, consumiendo absurdamente el tiempo hacia la absoluta soledad.
Y a este amigo mío, que hasta ahora la vida le ha tratado como si estuviera entre algodones perfumados, le daría como tratamiento de choque, un intercambio de vidas. Eso mismo, que vemos en algunas películas de Hollywood, en las que durante unos días, el niño mimado cambia su estatus con un parado, por ejemplo, inmerso en una familia en la que no hay cristiano que trabaje. No porque no quieran, sino porque no pueden.
Y si no queremos hacerlo tan crudo, le canjearíamos esa vida que ahora medio desperdicia, por la de un padre de familia, con familia, que trabaja en una empresa en la que día si y día también, se oyen los chirridos del despido. Igual este hombre, le daría a mi amigo lecciones de cómo estrujar los instantes buenos.
Y a mi amigo, que lo quiero más que a un hermano, le diría, le digo, que no sea tan estúpido, que disfrute la vida que tiene, por suerte, por enorme ventura, que exprima cada minuto, que sea solidario con el mundo que le rodea, que recupere ya el tiempo y recupere los quereres extraviados.
Hoy no he querido hablar de políticos, que ya estamos un poco hartos, hoy he intentado hablar de personas.
08 marzo 2010
¡Abajo el Pesimismo!
Me ha convencido la campaña “Esto solo lo arreglamos entre todos”. Voy a intentar ahuyentar lo más lejos de mí, todo aquello que recele que incita al pesimismo. Lo tengo claro, hay palabras que voy a evitar. No es que me autocensure, es que no quiero insistir en lo mal que estamos, así en general.
Y es que nos interesa a todos, adobarnos la vida, el día a día, con un poco de optimismo, porque si seguimos como estamos, con unas tertulias y unos tertulianos que nos anuncian cada noche el fin del mundo, o acabamos insomnes perdidos o vamos a tener unas úlceras en el estómago, en las que nos van a caber un par de trenes de alta velocidad.
No recuerdo de quien fue la idea aquella de publicar un periódico, lanzar a las ondas un programa de radio, o emitir un telediario en el que solo apareciesen buenas noticias. No sé si fue cosa de alguno de los guionistas del mundo dulzón de Frank Capra o es una creación más reciente de cualquier sagaz publicista, pero está claro que en estos momentos lo que necesitamos no solo es amor, a lo Isabel Gemio, es un chorro de optimismo que nos despierte, que nos ponga en marcha para que pongamos en marcha la máquina productiva.
¡Y que los voy a decir!, tenía ganas de que alguien, ya que no lo han sabido hacer ni Gobierno ni Oposición, me dijera que aunque estamos rematadamente mal, aun podemos salir del bache, colaborando todos. Como nadie aun no me ha dicho, en que parte del carro tengo que arrimar el hombro, porque tenemos que arrimar el hombro de un modo o de otro, y empujar, porque todos tendremos que hacer esfuerzos, yo lo voy a hacer a mi manera, y de momento esta manera es no transmitir ni un ápice más de pesimismo, de ese tenebrismo que estamos arrastrando. Así que, esto lo arreglamos entre todos.
Pero tiene narices, que esta idea de cooperación colectiva, parta de la sociedad civil. ¿Qué hacemos con Gobierno y Oposición? ¿Los dejamos donde están, en la Babia de sus encuesstas? ¿Consentimos que continúen tirándose los trastos? ¿Pasamos de ellos?. Los promotores del “esto lo arreglamos….”, nos han puesto en una tremenda tesitura
fmc Publicado en Las Provincias 6 Marzo 2010
Y es que nos interesa a todos, adobarnos la vida, el día a día, con un poco de optimismo, porque si seguimos como estamos, con unas tertulias y unos tertulianos que nos anuncian cada noche el fin del mundo, o acabamos insomnes perdidos o vamos a tener unas úlceras en el estómago, en las que nos van a caber un par de trenes de alta velocidad.
No recuerdo de quien fue la idea aquella de publicar un periódico, lanzar a las ondas un programa de radio, o emitir un telediario en el que solo apareciesen buenas noticias. No sé si fue cosa de alguno de los guionistas del mundo dulzón de Frank Capra o es una creación más reciente de cualquier sagaz publicista, pero está claro que en estos momentos lo que necesitamos no solo es amor, a lo Isabel Gemio, es un chorro de optimismo que nos despierte, que nos ponga en marcha para que pongamos en marcha la máquina productiva.
¡Y que los voy a decir!, tenía ganas de que alguien, ya que no lo han sabido hacer ni Gobierno ni Oposición, me dijera que aunque estamos rematadamente mal, aun podemos salir del bache, colaborando todos. Como nadie aun no me ha dicho, en que parte del carro tengo que arrimar el hombro, porque tenemos que arrimar el hombro de un modo o de otro, y empujar, porque todos tendremos que hacer esfuerzos, yo lo voy a hacer a mi manera, y de momento esta manera es no transmitir ni un ápice más de pesimismo, de ese tenebrismo que estamos arrastrando. Así que, esto lo arreglamos entre todos.
Pero tiene narices, que esta idea de cooperación colectiva, parta de la sociedad civil. ¿Qué hacemos con Gobierno y Oposición? ¿Los dejamos donde están, en la Babia de sus encuesstas? ¿Consentimos que continúen tirándose los trastos? ¿Pasamos de ellos?. Los promotores del “esto lo arreglamos….”, nos han puesto en una tremenda tesitura
fmc Publicado en Las Provincias 6 Marzo 2010
03 marzo 2010
El Gran Imposible
Durante los últimos meses, muchos ciudadanos hemos estado convencidos de la necesidad de que los dos grandes partidos, suscribiesen un gran acuerdo para tratar de sacar a España y cada una de sus Autonomías, del profundo agobio en el que está hundida, en la mayor de la crisis sufrida desde hace décadas, o eso creemos.
Pero la certeza de un obligado pacto, está dejando paso a la creencia de que no va a haber tal compromiso, en el sentido que pensábamos, como una concordia en la que se dejaran de lado, por un tiempo, los intereses electorales de cada partido, dedicando cada uno de ellos, lo mejor de si, para sacar al País del atolladero.
Igual, es que habíamos sobrevalorado la talla de los líderes políticos españoles, talla que no está al nivel de la exigencia de los tiempos.
La importancia de los pactos no está en la colección de fotos de los líderes apretándose las manos, o firmando al píe de unos folios, la importancia está en los contenidos y eso ya es otra cuestión, reñida con el ritmo condenadamente lento, dada la urgencia de la resolución, que se viene manejando desde que amaneció la maldita crisis.
Y ya que suponemos que los dos grandes partidos son conscientes del desespero, del paro creciente y prolongado, valdría la pena que al menos conviniesen en poner si no un punto final, al menos un punto y aparte, en el intercambio de reproches, que se arrojan a la cara como única ocurrencia, ante unos ciudadanos que atónitos contemplan tanta estupidez, que no conduce a nada y si a la Nada. Mientras tanto, se obvian las decisiones de gobierno, las propuestas y el debate serio.
Ahora, aquellos que hace unos meses hablábamos de la Gran Coalición, a la alemana, nos parece imposible, debido a las diarias confrontaciones entre los dos grandes partidos. Los dos tendrían que bajarse del machito electoral, habría además de pactar, echarle bemoles, predicar con el ejemplo y explicar duras reformas.
Y al final deduces, equivocado, con que la situación no debe de ser tan grave, cuando siguen con su erre que erre, porque no quieres creer, que todos son un tajo de insensatos.
fmmc Publicado en Las Provincias 27 Febrero 2010
Pero la certeza de un obligado pacto, está dejando paso a la creencia de que no va a haber tal compromiso, en el sentido que pensábamos, como una concordia en la que se dejaran de lado, por un tiempo, los intereses electorales de cada partido, dedicando cada uno de ellos, lo mejor de si, para sacar al País del atolladero.
Igual, es que habíamos sobrevalorado la talla de los líderes políticos españoles, talla que no está al nivel de la exigencia de los tiempos.
La importancia de los pactos no está en la colección de fotos de los líderes apretándose las manos, o firmando al píe de unos folios, la importancia está en los contenidos y eso ya es otra cuestión, reñida con el ritmo condenadamente lento, dada la urgencia de la resolución, que se viene manejando desde que amaneció la maldita crisis.
Y ya que suponemos que los dos grandes partidos son conscientes del desespero, del paro creciente y prolongado, valdría la pena que al menos conviniesen en poner si no un punto final, al menos un punto y aparte, en el intercambio de reproches, que se arrojan a la cara como única ocurrencia, ante unos ciudadanos que atónitos contemplan tanta estupidez, que no conduce a nada y si a la Nada. Mientras tanto, se obvian las decisiones de gobierno, las propuestas y el debate serio.
Ahora, aquellos que hace unos meses hablábamos de la Gran Coalición, a la alemana, nos parece imposible, debido a las diarias confrontaciones entre los dos grandes partidos. Los dos tendrían que bajarse del machito electoral, habría además de pactar, echarle bemoles, predicar con el ejemplo y explicar duras reformas.
Y al final deduces, equivocado, con que la situación no debe de ser tan grave, cuando siguen con su erre que erre, porque no quieres creer, que todos son un tajo de insensatos.
fmmc Publicado en Las Provincias 27 Febrero 2010
21 febrero 2010
52 copas del America
Cuando aun éramos jóvenes, por estas alturas del año se publicaban los pronósticos del Mago Acisclo Karag, sobre la clasificación final de la liga de fútbol, quien sería campeón, quienes caerían a la segunda división. En aquella España, de balones de cuero, de los cincuenta y sesenta, los vaticinios de Karag daban lugar a debates que ahora, y más en este instante, nos parecerían cosa de niños. El “mago”, provisto de un poco de lógica, un lápiz y una goma de borrar, solía acertar, por regla general, para desespero de los que había apuntado como segundos o a los que había condenado al descenso. Karag, que, en aquellos tiempos, fue tan popular como el Profesos Frank de Copenhague, inventor de lo imposible, seguro que si hoy viviese, no se atrevería a adentrarse en los procelosos vericuetos de la situación, no la futbolera precisamente, española.
Bueno pues, dice mi amigo José María, que en nada que hagamos los valencianos, dentro de once meses podremos tener una America’s Cup cada fin de semana, cada mes, cada año. No nos verán, vía televisión, esos miles de millones de espectadores que dicen que nos han visto, menudo cuento que nos han contado y que nosotros hemos dejado que nos contasen. Tendremos menos glamour, por lo tanto menos “gorrones” y menos gastos en espumillón. Se hablarán menos idiomas, otra excusa para que nuestros políticos no afinen el oído. Apenas volveremos a oír lo de empopadas, ceñidas, barlovento, sotavento, bao, boza, baluma, como antes que tampoco los oíamos. Pero nuestra hostelería, nuestra ciudad en muchas otras vertientes, podrá obtener negocio y beneficios tanto o más que si los grandes veleros continuasen desfilando por la bocana de la dársena.
Y es que en medio de la tormenta, ya permanente, entre el PP y el PSPV, se nos está pasando por alto, ¡Que dentro de diez meses llega el AVE!, que dentro de diez meses estarán conectadas en 90 minutos, Valencia y Madrid, cuatro millones de habitantes, cuatro millones de potenciales visitantes sedientos de Mediterráneo.
Los unos y los otros, PP, PSPV, una vez más con los deberes por hacer y en otra cosa.
fmc Publicado en Las Provincias 20 Febrero 2010
Bueno pues, dice mi amigo José María, que en nada que hagamos los valencianos, dentro de once meses podremos tener una America’s Cup cada fin de semana, cada mes, cada año. No nos verán, vía televisión, esos miles de millones de espectadores que dicen que nos han visto, menudo cuento que nos han contado y que nosotros hemos dejado que nos contasen. Tendremos menos glamour, por lo tanto menos “gorrones” y menos gastos en espumillón. Se hablarán menos idiomas, otra excusa para que nuestros políticos no afinen el oído. Apenas volveremos a oír lo de empopadas, ceñidas, barlovento, sotavento, bao, boza, baluma, como antes que tampoco los oíamos. Pero nuestra hostelería, nuestra ciudad en muchas otras vertientes, podrá obtener negocio y beneficios tanto o más que si los grandes veleros continuasen desfilando por la bocana de la dársena.
Y es que en medio de la tormenta, ya permanente, entre el PP y el PSPV, se nos está pasando por alto, ¡Que dentro de diez meses llega el AVE!, que dentro de diez meses estarán conectadas en 90 minutos, Valencia y Madrid, cuatro millones de habitantes, cuatro millones de potenciales visitantes sedientos de Mediterráneo.
Los unos y los otros, PP, PSPV, una vez más con los deberes por hacer y en otra cosa.
fmc Publicado en Las Provincias 20 Febrero 2010
14 febrero 2010
Presidencia Inoportuna
Allá por la primavera del 2008, recién reelegido Rodríguez Zapatero, seguro que alguno de los incontables asesores que le rodeaban en la Moncloa, se frotó las manos pensando que a partir de aquel Abril triunfal todo iba a ser un camino de rosas. Soñó. Que los nubarrones económicos que ensombrecían ya aquel presente, serían como una tormenta de verano: Al final de aquel 2008, todo resuelto. Durante el 2009 se prepararía la Presidencia Europea, poco importaba que fuera rotatoria, y en el primer semestre del 2010 a codearse con sus colegas asesores de otros gobiernos europeos. Dietas aseguradas y muchas habitaciones hoteleras con vistas y visitas. Ni haría falta saber algo más del “my taylor is rich” que había ensayado en un curso por fascículos de la BBC, para algo estaban los traductores simultáneos…..
Todo fue como un enorme cuento de la Lechera, el pedrusco con el que se tropezó mayor que el Peñón de Ifach, todo tan grande como el batacazo que nos dimos todos, incluidos los copiosos “fontaneros” presidenciales.
Aquella Presidencia europea que nos iba a hacer flotar entre algodones, con cenáculos por aquí, cumbres del más alto nivel por allá, todo, todito, todo ha quedado en nada, rematadamente en nada.
Nos estamos reuniendo con mucha gente, pero para que digan que no somos tan desastres, como todo apunta que somos.
Nosotros, que queríamos sentarnos en el G8, en el G5 y en el G3, estamos ofendidísimos porque nos están comparando con los griegos.
Nosotros, que íbamos a ser los reyes del mambo guiando, porque tocaba, la Unión Europea, nos encontramos con que esa presidencia además de intempestiva, de increíble porque no hay quien se crea que ahora estamos en condiciones de presidir algo, es un estorbo. Esa presidencia, por turno, le impide al señor Rodríguez Zapatero, no se porque razón no escrita, hacer una crisis de gobierno, para recortar ministerios floreros, reordenar lo que pueda, comunicar mejor de lo que comunica y nombrar un nuevo ejecutivo que se atreva a hablar claro de los sacrificios y de la Crisis. Así que, a esperar al 30 de Junio. Mientras, recemos.
Publicado en Las Provincias 13 Febrero 2010
Todo fue como un enorme cuento de la Lechera, el pedrusco con el que se tropezó mayor que el Peñón de Ifach, todo tan grande como el batacazo que nos dimos todos, incluidos los copiosos “fontaneros” presidenciales.
Aquella Presidencia europea que nos iba a hacer flotar entre algodones, con cenáculos por aquí, cumbres del más alto nivel por allá, todo, todito, todo ha quedado en nada, rematadamente en nada.
Nos estamos reuniendo con mucha gente, pero para que digan que no somos tan desastres, como todo apunta que somos.
Nosotros, que queríamos sentarnos en el G8, en el G5 y en el G3, estamos ofendidísimos porque nos están comparando con los griegos.
Nosotros, que íbamos a ser los reyes del mambo guiando, porque tocaba, la Unión Europea, nos encontramos con que esa presidencia además de intempestiva, de increíble porque no hay quien se crea que ahora estamos en condiciones de presidir algo, es un estorbo. Esa presidencia, por turno, le impide al señor Rodríguez Zapatero, no se porque razón no escrita, hacer una crisis de gobierno, para recortar ministerios floreros, reordenar lo que pueda, comunicar mejor de lo que comunica y nombrar un nuevo ejecutivo que se atreva a hablar claro de los sacrificios y de la Crisis. Así que, a esperar al 30 de Junio. Mientras, recemos.
Publicado en Las Provincias 13 Febrero 2010
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