31 enero 2008

las 400 muñecas

En el momento en el que estoy, con la ayuda del teclado y la pantalla, escribiendo estas líneas, miércoles 30, todavía está plantada, a los cuatro vientos, en la Plaza de España de Valencia, la gigantesca lona roja publicitaria que cubre una “fachada en permanente e inquietante estado de restauración”. El andamiaje sigue dificultando el paso por la acera en la que se encuentra asentado. ¿Las Ordenanzas Municipales? Bien gracias. Hace tres semanas el Ayuntamiento anunció que el velamen y la estructura que lo sustenta, serían retirados “de inmediato”. Veremos.

Telecinco si que ha retirado de inmediato “Aquí hay tomate” uno de los programas que definían hasta hace nada el estilo de la Cadena. Programa que “nadie veía” en este País. Todo el mundo “prefería los documentales de la Dos o los de animalitos de la National Geographic” pero mira que puñetera casualidad los tomateros mes tras mes alcanzaban cuotas de audiencia más que interesantes. ¡Sinceros que somos los españoles!. Cayó el Tomate con sus ¡uyuyuyus!, con sus cuartas o quintas intenciones, cayó como años atrás “nuestra” Tómbola. Al Tomate, como a Tómbola, nadie le llorará. No se echará de menos, y si un día sucede que por los altos despachos descubren demandas de cotilleos, se las ingeniarán para que una nueva hortaliza vuelva a sustituir a la retirada. El espectáculo no debe de parar, adormece la opinión, la lleva a planos en lo que lo mismo da veinte que treinta.

Hablaba de Tómbola y no se porqué, bueno si que lo se y usted también, me he acordado de todo lo que estamos oyendo y leyendo estos días. Desde una de las “paraetas” ¡Por un voto, una muñeca! Desde la de enfrente ¡Por un voto, una muñeca, una batería de cocina y una fin de semana en Oropesa!. Ahora mismo creo que la oferta está en “Por un voto, una muñeca, una batería de cocina, una cubertería, la estancia en Oropesa, una reducción de michelines, dos entradas para el Premio Europa Telefónica y una cena con Usun Yoon” y esto va subiendo pues aun quedan treinta y tantos días de campaña.

¿Y si por una de estas tuvieran que hacer los dos grandes partidos una Groβen Koalitionen? A la alemana, ni se les ocurra hacerlo a la italiana. ¿Nos quedaríamos sin los premios de la Tómbola?.

En eso estamos.

Fernando Martínez Castellano 30 Enero 2008

Publicado en Las Provincias 1 Febrero 2008

2007 Lo que usted siempre quiso hacer pero se lo impidió el protocolo

Noviembre. Chile. Cumbre Iberoamericana. Intervención de J. L. Rodríguez Zapatero saliendo al paso de los insistentes ataques de Hugo Chávez, Presidente de Venezuela contra el ex Presidente José María Aznar.

Vamos a imaginarnos, por un instante, sentados en el lugar que ocupaba el Rey de España, con todo el atrevimiento que esto supone. A su derecha Rodríguez Zapatero, a su izquierda Chávez.

Vamos a imaginar, con aun más atrevimiento, en que podía el Rey estar pensando, a la velocidad de los pensamientos, en aquellos segundos.

Cuantas cicatrices en la lengua de tanto mordérsela. Cuantas críticas, veladas y no veladas, soportadas a la vieja guardia del viejo régimen. Cuantas insidiosas dudas, con el objetivo de confundir la prudencia con la complicidad, llegadas a sus oídos. Cuantas intenciones percibidas de querer utilizarlo como Embajador extraordinario cuando las cosas se les ponían difíciles a los gobiernos de turno. Cuantas veces le remarcaron que no le correspondía a él, el disponer cuando tocaba y cuando no tocaba visitar Países hermanos. Cuantas adulaciones sin freno, ¡que hay que ver como molestan cuando son entendidas como falsas! Cuantos cortesanos habían pretendido que dispusiera de una Corte, con ellos dentro por supuesto. Cuantos silencios dominados, en tantas y tantas ocasiones, por el bien del Estado, guardando todas las mesuras que lleva inherente el cargo. Dentro de nada cantarán el cumpleaños feliz, primeros setenta años y habrá que hacer buena cara, pese a que, ahora mismo, unos descerebrados, presumiendo de izquierdosos independentistas, quemen fotografías, mientras que con esa excusa otros derechones, mañana tras mañana entre invocaciones, exijan mi abdicación. Algún día………..

Esto es lo que millones de españoles pensamos que debía de estar pensando el Rey instantes antes de soltar, ese es el verbo, la frase, la expresión, del año 2007.

Millones de españoles comprendieron y justificaron que el hombre saltase por encima de su papel.

Millones de españoles, monárquicos o no, juancarlistas o no, se sintieron más próximos a la persona. Es más, muchos de esos millones de españoles hubieran acompañado “la frase” con alguna que otra imprecación, jurando en etrusco o con un golpe sobre la mesa.

También, en aquellos momentos, los hubieron que hablaron de los principios de la diplomacia, de la monarquía parlamentaria, de que el Rey reina pero no gobierna, pero los unos y los otros, los vehementes y los sosegados, no tuvieron más remedio que reconocer el gran papel desempeñado por Juan Carlos Borbón en los últimos treinta y tantos años de la historia de España, de una España siempre mirándose el ombligo, siempre pendiente de las pajas en los ojos de los prójimos, que quería dejar de una vez atrás, muy atrás, el Siglo XIX.

Fue la frase del año que marcó y enmarcó una de las caras del poliédrico año 2007. Fue la frase que se expandió por los cinco continentes. Se tradujo a ochenta y tres idiomas. Sesudos magos de la opinión, humoristas, prensarrosaceos, yutubes, emails, politonos, sirvieron de vehículo.

Andando por casa. Fue el año de otra goleada de Rita, de la gran victoria de Camps y el de la gran derrota de Plá al que la crueldad de sus “compañeros de partido” se llevó por delante, sin importarles un pito lo que podía pasar con el Plá persona. Y es que a la hora de apartar, en esta olvidadiza ciudad, hay demasiado navajeo, si no que se lo digan a Albelda, a Cañizares, a Angulo que de la noche a la mañana pretendieron que pasasen de seña y santo, de murciélagos del escudo a villanos irredentos.

2007 el año en el que otra vez, por falta de prevención, por borrar de la memoria que los barrancos siempre serán barrancos, las lluvias trajeron inundaciones.

2007 el año en el que los valencianos, disfrutamos y desaprovechamos una Dársena, con nombre de Rey. Asombro y descuido en apenas doce meses.

Fernando Martínez Castellano Enero 2008

Publicado en Anuario 2007 Las Provincias

25 enero 2008

el sueño de Amparete

Lo ha soñado y soñará, ni se sabe cuantas veces. Aun tiene dos mil y muchos días y sus noches por delante. ¡Con lo que aun queda hasta Noviembre del 2014!. Imagina sonando el teléfono de su casa. Descuelga. La voz de Rita Barberá, ¿alguien cree que el PSPV le habrá arrebatado la Alcaldía por entonces?, anunciándole que ha sido elegida Fallera Mayor del siguiente año, o sea del 2015. Siete u ocho años, según hasta donde se cuente. Pero Amparete, ella sola, lo tiene todo calculado, desde los más mínimos detalles sobre la ingerencia que podrá causar, en sus estudios de arquitectura, la dedicación a los actos falleros, hasta las palabras que dirigirá en la Crida del 2015. Hay días en los que piensa que igual le daría el 15 que el 16, pese a ser bisiesto.

La ilusión de Amparete, calcada a la de miles de niñas de esta lúdica ciudad de nuestros pecados. El conteo de los días se les hará muy largo para otros será demasiado rápido, hasta interrumpido.

Con esto de las Fallas, de la Crida, del atropello de las fechas con las de la Semana Santa, se me ha ocurrido que podría hacerle una petición a la señora Alcaldesa. Después del jabón que le he dado diciendo que para allá por el 2015 continuará en el cargo, bien haría, la señora Barberá, correspondiendo.

En este año, en estas Fallas que se avecinan, hará falta, más que nunca, la colaboración de todos los ciudadanos de Valencia. La señora Alcaldesa, ahora que la sacan tanto en Canal 9, tiene que insistir en esa necesaria colaboración. Está media ciudad patas para arriba y la otra mitad abierta en obras de gran calado. La Junta de Gobierno Municipal, con intervenciones más allá de un protocolario Bando de Alcaldía, debe de adelantarse y prever lo que puede pasar, lo que puede aliviar, durante y después de las fiestas.

Este año es muy especial. Valencia es, al fin, una gran receptora del turismo nacional, si sumamos Fallas y el que tres cuartos de España estará de vacaciones de Semana Santa, todo nos da como resultado el que vamos a estar hasta la banderita. Esto será en Marzo, el non plus más. Aguante, comprensión y cada uno, ediles, falleros y vecinos, en su sitio, en su papel. Cuando todo pase, a seguir viviendo y Amparete seguirá restando días.

Fernando Martínez Castellano 23 Enero 2008

24 enero 2008

apatía

“La apatía es nuestro gran enemigo. Da igual que sea espiritual, política, personal o pública”. Esta frase la he entresacado de una entrevista reciente que le han hecho a Sean Penn. No se si la expresión es propia del actor o también, como yo, la ha tomado prestada. Pero hay que ver a cuantas cosas, de las que están ocurriendo a nuestro alrededor, se puede aplicar. ¿Apáticos?, ¿dormidos?, tanto da, son calificativos que se pueden aplicar a una sociedad hipnotizada, olvidadiza y como tal muy fácil de ser manipulada, que lo es, que lo somos. Delante de nosotros, se cortan cabezas, en modo figurado y real. No reaccionamos ante nada, pese a que el acontecimiento, tenga todas las trazas de ser una multiplicación de injusticias. Ahora y aquí, está vivo y muy vivo el poema de Martin Niemöller, “Cuando los nazis vinieron a buscar…Guardé silencio….No protesté…Cuando vinieron a buscarme no había nadie más que pudiera protestar”. Aquello era cosa de solidaridad, con el tiempo el concepto y la palabra se prostituyeron, elegimos la comodidad del “yo” antes que otras opciones.

Pero estamos en los amaneceres de una nueva agenda, en plenas subidas y momentáneas Rebajas, así que no nos vamos a poner trascendentes con los restos de los inventarios de final de año. Las cosas son como son, y nosotros unos insignificantes granos de arena. Aunque a veces unos minúsculos granos de arena sean capaces de bloquear la maquina más potente.

Y estaba hablando de injusticias cuando me he acordado de una, digamos mínima, que se produce todos los Diciembres. Para postres, esta mañana, me la ha recordado Luís Gil. ¿Por qué en casi todas las empresas, los que más cobran se llevan las Cestas de Navidad con moets, fuas, caviares y jamones y a los que menos cobran se los quitan de en medio con dos pastillas de turrón, un cava peleón, una ginebra pasada y un crismas del director? ¿Es que ni en la Navidad, que es tan solo una al cabo del año, tiene que haber justicia distributiva?. Un par de tonterías comparadas con las miles de preguntas que cada uno podría hacer. No tienen nada que ver con la apatía, pero son como para ir preparando el ánimo y ponerlo a punto ante el diluvio de sondeos, todos buenos, que nos va a caer encima en res y no res.

Fernando Martínez Castellano 15 Enero 2008

Publicado en Las Provincias 18 Enero 2008

11 enero 2008

lona menguante

En la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Valencia, tiene que haber una gran inquietud por el estado de algunos edificios de la ciudad. Para no hacer de esto una lista interminable, voy a obviar los cientos de fincas que no se han molestado, los propietarios, en pasar la cacareada, y por supuesto publicitada, “ITV” para edificaciones con una edad superior a los cincuenta años. Alguien deberá explicar los porqués, pero esta es otra historia que, de tan grande que es, no parece inquietar a quien debe de inquietarse, o sea todos.

Decía que la Junta de Gobierno, debe de estar seriamente turbada ante las continuas reparaciones que se están llevando a cabo, entre otros, en dos edificios muy céntricos, uno en la Plaza de España y otro en una esquina de la G. V. Marqués del Turia con Regne de Valencia, y cuyas fachadas, por culpa de esas eternas obras, están tapadas con lonas. Mira por donde, estas lonas están pintadas con grandes cartelones. Debe de suceder así ¿O no?. ¿O es que somos unos ingenuos de tomo y lomo y solo son las “reparaciones” excusas para plantar, invadiendo las aceras, unos enormes andamios que solo sujetan unos también inmensos paneles publicitarios saltándose no se cuantas mil Ordenanzas Municipales?.

Ahora, por el “escandaloso” contenido de una de estas imponentes lonas, la de Marqués del Turia, parece que de la noche a la mañana las hayamos descubierto, cuando estaban ahí a la vista, y muy a la vista, de todos, retozando sobre las normas de Patrimonio, además de plantando cara al dios Eolo que algunas veces, hace apenas un año, las abate.

El Teniente-Alcalde Sanchis Mangriñan, posiblemente el miembro más eficaz de la Junta de Gobierno, como es de Ciencias, ha salido en defensa de las praderas de posidonia y de paso del programa de su partido, el PP naturalmente, mandando retirar uno de esos colosales velámenes, el de Marqués del Turia, que invitaba al personal a desalar el agua del mar. Hundida.

Seguro que si el señor Sanchis Mangriñan hubiera sido de Letras, quizás hubiera reparado en la aun más enorme lona, roja para mas coña, de la Plaza de España en la se atropella al idioma español secuestrando unas cuantas vocales. Luego decimos que la gente no sabe ni leer ni escribir. Ni tocada.

Fernando Martínez Castellano 8 Enero 2008

Publicado en Las Provincias 11 Enero 2008

04 enero 2008

desconocimiento

Es una tertulia abierta, una más de las muchas que desde las grandes ciudades a los pueblos más pequeños a la sombra del olmo, espontáneas o convocadas, en las que un grupo de amigos desayunan, comen, meriendan o cenan, hace años hubiéramos añadido entre el humo de puros y cigarrillos, alrededor de eso que se llama “conversación”. La conversación, pese a los esfuerzos de algunos programas televisivos en negar su posibilidad, existe, persiste, sin estridencias, sin chillidos, sin “apuñalarse” los unos a los otros. Y que siga durante mucho tiempo.

A uno de los contertulios, de ese círculo abierto al que hacía referencia, quizás porque aquel día era el Día de los Inocentes, se le ocurrió preguntar, ¿Podéis recordar el nombre de seis Parlamentarios del Congreso de los Diputados, elegidos por Valencia? ¿y algún Senador?. A ninguno, y eso que son muy “leidos”, pudo decir más de cuatro nombres de los que hasta ayer mismo, decían que velarían por los intereses de Valencia en Madrid. Ninguno, incluyendo el que hizo la pregunta, pudo recordar, con firmeza, quien fue el cabeza de lista de los socialistas en Valencia en las Elecciones Generales de Marzo del 2004. Dos mencionaron al Senador que cambió su partido por un escaño. Y punto.

Lo malo no es que no se recuerden los nombres de los Parlamentarios, de España como me apuntó uno de ellos hace años, elegidos, en este caso por los votos de los valencianos, lo malo es que no llega a los votantes, información, directa o indirecta, por la que se den a conocer sus actividades, para que en el momento en que se convoque a las urnas, los electores tengan argumentos para renovarles la confianza, a ellos o a las siglas bajo cuyo paraguas fueron presentados.

Entre los mensajes, correos, que he recibido estos días, a veces parece como si en estas fechas y nada más que en ellas, hubiera que acordarse de los amigos y conocidos más por “politesse” diría mon ami(no todo van a ser anglicismos) Carlos, que por devoción, bueno pues, entre los emails me ha llamado la atención una cita del filósofo Abenhazam de Córdoba, “Feliz aquel que en las cosas de este mundo no se ve obligado, por los azares de la vida, a poner a prueba la lealtad de su prójimo”.

Buen año y que los Reyes colmen sus deseos.

Fernando Martínez Castellano 2 Enero 2008

Publicado en Las Provincias 4 Enero 2008

27 diciembre 2007

parábola

A Luís Gil, en la Navidad del 2006, le regaló Norma, su mujer, una cafetera Nespresso. En su cumpleaños un surtido de Martínis. En estas fiestas el obsequio ha sido todo un Omega. No es que Luís pavonee de regalos delante de los amigos, lo que nos cuenta es que tiene un no sé qué, por la influencia compradora que ejercen en Norma las campañas publicitarias que utilizan la imagen de Goerge Clooney. Dice Luís, que en el momento que vea a Clooney presentando alguna novedad, deducirá lo que le va a venir.

En este camino de la explotación de la imagen, las cadenas de televisión rizan el rizo. Cogen un presentador/a, calculan su facultad de enganche al telespectador, y lo lanzan al estrellato, mediante una insistente promoción. En el momento, que vuelven a calcular que ya está el presentador/a en sazón, lo exprimen, lo utilizan para todo. Tanto para roto como para un descosido. Concursos, realitys, campanadas, campañas benéficas, “cameos” en comedias y telenovelas, todo lo que caiga a mano.

Lo malo es que del uso al abuso, hay una trecho muy corto. Tan corto que muchas veces el presentador o presentadora, no acaba de saber en cual de todos los programas está, confunde títulos, nombres, y lo que se presente. Y si eso, lo de la confusión, le pasa al presentador/a, ya me dirán lo que puede suceder en el telespectador. Desde la sensación de ¡ya está este tío, o tía, otra vez aquí¡, ¡este programa ya lo hemos visto¡ ¡¿es que no hay otro?¡ y unas cuantas cosas más, en la antesala del fastidio por la saciedad.

Algunas cadenas de televisión, esto de las reacciones por saturación lo deben de tener estudiado, todo deben de estar demasiado estudiado, y de cuando en cuando envían a “la nevera”, antes que se vuelva neura perdido, al presentador/a estrella antes que el hartazgo produzca la huida de la audiencia hacia otras cadenas.

En política sucede lo mismo. Los partidos, con las listas electorales, “arriesgan” tanto como las cadenas de televisión. Como si solo tuvieran Sota, Caballo y Rey sin darse cuenta que estas cartas no sirven para todos los juegos y que los que van a participar en la partida, los electores, empiezan a preguntarse ¿es que no hay más? Lo malo es que a lo peor, no hay nada más.

Fernando Martínez Castellano 26 Diciembre 2007

21 diciembre 2007

sombrero de copa

Nada de gorrillas, cachuchas, boinetas ni apodos así, que suenan a despectivos. Tengamos respeto a una actividad consentida, casi mimada, desde los estamentos municipales. Por ello propongo, a la autoridad competente, que se dejemos de lado el desdeñoso apelativo de “gorrilla” por otros más en consonancia con los beneficios económicos que perciben los personajes que se dedican al menester de cedernos las plazas de aparcamiento, que resguardan a golpe de amenaza rayadora y punzante. En Invierno, fiestas y derroches, podrían denominarse “sombreros de copa relucientes como tricornios acharolados”, además de que aportarían glamour, la medida nos sacaría en un montón de teles de todo el mundo mundial. En verano, y dada nuestra recién descubierta vocación de acogedores de eventos y eventazos, se sustituiría su denominación, esta si que sería una sublime “denominación de origen”, por la de “Panamás”, refinado sombrero donde los haya, pese a tener evocaciones tropicales, pero también en esto seríamos unos avanzados, muy al día con el, aun más reciente divulgado, cambio climático.

No se quien dijo aquello de “si no puedes con tus adversarios, únete a ellos”, pues eso mismo. Si nuestras autoridades municipales son incapaces de limitar el número de chantajistas del estacionamiento que pululan, con gran olfato, por las zonas en las que no se encuentra un miserable hueco; si como usuarios nos acongojamos ante un tío que apenas disimula sus herramientas de coacción; si de un momento a otro los amenazadores van a exigir que la “cuota” se incremente con el IPC interanual etc., etc., si está sucediendo, entre reniegos, ineficacia de la Policía Local, vacíos legales, lamentos, miradas de reojo a la pintura del coche, despedidas a las ruedas, adioses a las escobillas, todo esto desde hace unos cuantos años, pues no habrá más remedio que “oficializar” la inevitable presencia de los “gorrillas”, “sombreros de copa”,“panamás” en las calles de nuestra ciudad. ¿Qué cómo se hace? Pues, con un Negociado, municipal o autonómico, con nombre rimbombante, con tres asesores como mínimo, con una cinta y unas tijeras para su inauguración. ¿Qué no serviría para nada? Pues claro, pero alguien podría decir que había hecho hasta lo absurdo para solucionar el problema.

Deseo que mañana les toque la lotería, que coman, conejo por supuesto, cuanto les plazca, que tengan buenas digestiones, que no les gasten ni una inocentada más y que sean felices.

Fernando Martínez Castellano 18 Diciembre 2007

Publicado en Las Provincias 21 Diciembre 2007

15 diciembre 2007

todo previsto

Cuando los españoles éramos más pobres y menos consumistas, la Navidad solía llegar el día 22 de Diciembre, agarrada a los sonsonetes de los niños de San Ildefonso. Ahora, como somos unos insatisfechos del presente, nos pasamos la vida, empeñados en traer, cuanto antes, la línea del horizonte hacia nosotros. Deseamos palpar la Primavera en Febrero y que en Agosto nos achuchen las agudas cantinelas de los villancicos. De puro inocentes, hemos convertido el día de nuestros santos patronos en algo perpetuo, todos los días son 28 de Diciembre.

Pero, dentro de lo que cabe, en Diciembre todo está previsto, todo se repite un año y otro año. En las televisiones volverán a emitir las mismas ñoñerías en las mismas fechas que el año pasado. Las pantallas de los cines se llenarán de películas, continuación o segundas partes de las de hace doce meses. Los bolsillos seguirán vacíos. Los adivinos no acertarán una. Reincidiremos hasta en las listas de buenos propósitos para el próximo año. Lo de siempre.

¿Y los políticos?, los políticos no pueden dejar de ser políticos ni en estas fechas. No nos dan un día de tregua. Es más, son los días en los que aprovechan que se está entre ilusiones, para sacar de todo de la chistera. Nada por aquí, nada por allá. Si hay que acudir a la fantasía, pues se acude al pasado mañana, a los dibujos animados, al photoshop, a Julio Verne, a Arthur Clarke y a lo que haga falta.

El Conseller de Infraestructuras y Transportes, en lugar de explicar como va a resolver su Consellería los numerosos incidentes, descarrilamientos incluidos, que sufre el Metro de Valencia, en lugar de emprender, de una vez, su Consellería la renovación de un chirriante, destartalado, material rodante que además de incidentes ha causado Accidentes, en lugar de ver el ahora, el Sr. Conseller, se saca del cajón de los inventos del Profesor Frank de Copenhague, unas líneas de bus sin conductor para no se sabe cuando.

Los descreídos, que cada día debemos de ser más, vamos a colocar lo del autobús sin conductor en el estante de los sueños quiméricos, allí tendrá como vecinos un tranvía sobre el Puente del Nueve de Octubre, otro tranvía orbital, los buses por las Rondas Norte y Sur, un par de túneles, la Torre Armilar, el Museo de la FIFA y unas cuantas inocentadas más.

Fernando Martínez Castellano 11 Diciembre 2007

Publicado en Las Provincias 14 Diciembre 2007

07 diciembre 2007

tener y mantener

Si pudiésemos oír las conversaciones que mantienen las semanas, ahora mismo las percibiríamos atropellándose para salir de este extraño año ¡Vale, vale que nos vamos!, ¡que ya no nos queda nada!. Por suerte, esa suerte tan buscada y tan huidiza en Diciembre, tampoco nos llegan sus lamentos de con que inutilidad las hemos ido quemando. O eso parece.

Y es que todo lo quemamos, no solo las fallas, es lo de menos, no solo los coches, que es lo de más. Nerón y Roma se van a quedar chiquitos a nuestro lado. Ahora, asombrados, acongojados, espectadores y victimas, todo en uno, asistimos al diario espectáculo de la destrucción de un nivel de unos precios que ya, resignados, teníamos aceptados como un mal menor, como los últimos coletazos del transito de la peseta al euro. Ahora con un redondeo muy sospechoso, se están colando unos nuevos precios que ya de escandalizar ya no escandalizan. Hacer referencia a lo que, en el lejano 2000, costaba tal o cual producto, de esos que tenemos a la vera, es como repasar las historietas del Abuelo Cebolleta. Siete años como siete décadas.

Me decía Emma León que ha tomado la costumbre de hacer una pequeña invocación en las mañanas antes de ir a la compra, ¡Virgencita, Virgencita, que los encuentre como la última vez!. Hay tanto susto, que nadie piensa en bajadas grandiosas, se conforma con que no suban más.

Futurólogos optimistas auguran que los precios, a partir del lunes próximo, se van a ir por las nubes. Los pesimistas solo lloran.

Hace unas semanas en la China de los prodigios, en unas rebajas hubo tales avalanchas de compradores que en una de ellas, se produjeron tres muertos. Allá en China, como todo es a 100, las liquidaciones tienen que ser el desideratum. Por un momento, pensemos qué puede pasar aquí, que somos de sangre caliente, si un día la velocidad que se aplica para las subidas, se aplicase para bajar, no habría tres muertos, la cifra de fallecidos sería mucho mayor. No por las aglomeraciones, ya no quedará un duro en los bolsillos para gastar, será por el pasmo. Que de impresión también se muere.

Y de impresión, de mala impresión, estuvimos muchos valencianos a punto de doblar el cuello, al ver el programa “Callejeros” dedicado al ¿Cabanyal?,emitido por la Cuatro el viernes 30 de Octubre.

Fernando Martínez Castellano 4 Diciembre 2007
Publicadd en Las Provincias 7 Diciembre 2007

30 noviembre 2007

y eso, ¿qué es?

A más de un cliente se le quedó la cara a cuadros cuando leyó el cartel pegado a la máquina de cortar el pan, “out of order”. Unos se palpaban la cara para constatar que estaban despiertos. Otros salían a la puerta para reconocer que se hallaban en la calle Guillén de Castro. Otros le pegaban un vistazo al periódico para confirmar que seguían en Valencia. Con lo fácil que es escribir “averiada” y lo pijo que es poner “out of order”, pero muchas veces es que somos así, o a lo peor es que lo “posh”, lo “dork”, lo bobo forma parte del decorado del negocio, sea una panadería, una funeraria o es que quizás quisieron hacer alusiones a la 33 Copa del América.

Los avisos tienen que ser muy claros, ya que pese a ser patentes a veces no se entienden o mejor dicho no se quieren entender.

En uno de los laterales de la Iglesia del Patriarca, en Valencia, en la calle del Beato(habrá que actualizar que ya ha ascendido a la categoría de Santo) Juan de Ribera, calle estrecha, toledana, hay una leyenda en el muro “Se prohíbe que persona alguna de cualquier posición o edad se ensucie en las calles”. No se cuantos años lleva la frase grabada allí. Debían de se bastante marranos los valencianos, en los tiempos en que tuvo que ser escrita, casi debían de ser tanto como ahora mismo, porque mira que hay zonas en las que está presente, demasiado presente, una persistente pestuza a orines.

Puestos en carteles, tampoco vendría mal llenar algunos zonas de Valencia con bandos, incluso de Alcaldía, indicando e insistiendo con que está prohibido pegarle fuego a los coches. Dada la situación actual de quemas a diestra y siniestra, esto está pareciendo la cuarta entrega de Mad Max, dado el pase de pelota que se llevan entre la Policía Local y la Policía Nacional, dado que de aquella coordinación policial nunca más se supo, dado que los Policías de Barrio desaparecieron tras alguna campaña electoral, dado que los pirómanos desde hace unos cuantos años, en esta ciudad, cabalgan a sus anchas, pensemos que aburridos, mientras eligen otro coche al que van a socarrar, les da por leer uno de los carteles que les recuerde que si juegan con fuego se harán pipí en la cama. Igual surte efecto. Por probar que no quede, como están tan locos.

Fernando Martínez Castellano 26 Noviembre 2007

Publicado en Las Provincias 30 Noviembre 2007

25 noviembre 2007

no me quieras tanto

“No me quieras tanto, ni sufras por mi”, repetía la copla de Quintero, León y Quiroga. La canción iba por los derroteros de amores y desamores pero hay que ver las ganas que da cantarle ese estribillo, con música o a capela, a todos los candidatos que se van a presentar en las elecciones de Marzo próximo.

De aquí a entonces, a Marzo, ojala nos dejen una tregua en Navidad para digerir los excesos, nos esperan gotas frías, chaparrones y diluvios de promesas electorales. Los posibles y los imposibles, ilusiones, cuentos de hadas, se nos van a colar por todas las rendijas, van a buscarnos y lo peor, para nosotros, es que hasta nos van a encontrar. Pero después de tantas campañas, de tantos compromisos incumplidos, no tenemos más remedio que prevenirnos con la razón, la memoria y unas gotas de duda para que nada nos sorprenda.

Cuando las cabezas pensantes, o no, comienzan a caldear los meses previos, anticipando ofertas destinadas a generar titulares de prensa o entradillas para telediarios, a más de uno nos viene a la cabeza aquella frase de Tierno Galván que de puro estúpida, en su momento, ha llegado a ser una cruel realidad, “Las promesas, los programas, electorales están para incumplirse”. Tanto escuchado, tanto leído, tanta comparación entre lo dicho y lo hecho, nos ha llenado las alforjas de desengaño, tanto que llegas a cuestionar, ¿será verdad?, cuando dice un político profesional que los Viernes siguen a los Jueves.

Ahora mismo, ¡Ay no me quieras tanto!, nos vuelven a prometer, por el momento lo ha hecho el PP, luego lo hará el PSOE, una bajada del IRPF que nos va a dejar boquiabiertos. Esto de bajar los impuestos ya viene de lejos, nos los están “bajando” desde no se cuantas legislaturas, pero no se porque misterio cada vez pagamos más, y no hablemos de tasas, ni de céntimos sanitarios, ni de la cadena de impuestos indirectos.

¡No sufran por mí!, ustedes, los que van a formar gobierno, los que ya lo forman, controlen el gasto, que no se les escape el despilfarro entre los mimbres del cesto, que no haya tanta bolsa de engaño, apliquen eso de la justicia distributiva. Cumplan. Con eso ya nos daríamos por satisfechos, tanto que iríamos a votar aunque las promesas fueran con los píes tocando la tierra.

Fernando Martínez Castellano 20 Noviembre 2007

Publicado en Las Provincias 23 Noviembre 2007

16 noviembre 2007

por las calles

Ya hace unos cuantos meses, diría que años, que mi amigo José María, cámara digital en ristre, se lanzó a recorrer las calles de Valencia. Dejó de lado lo ya millones de veces fotografiado, hasta muy bien fotografiado. No quiso competir con nadie. Lo hizo por pura satisfacción, por volver a pasear por algunas calles, por conocer otras muchas nuevas, solo para mostrar todo lo que ha ido recorriendo y reconociendo durante unos cuantos meses, que suman unos cuantos años. José María ha fotografiado patios, portalones, puertas, aldabas, balcones, cerámicas, rótulos, todas las cosas que tenemos ahí, que muchas veces vemos pero que no observamos. Ahora, nos ha obsequiado, a cada uno de sus amigos, con las fotografías que nos regresan a las casas en que habitamos en los tiempos que compartimos colegio, adolescencia y mil historias.

Metidos en calles, hay que reconocer, mejor dicho la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Valencia tiene que percatarse que la inmensa mayoría de las calles de esta ciudad, están pidiendo a gritos una capa de asfalto. Tenemos infinidad de calles rotas, quebradas, agrietadas, bacheadas, onduladas y no se cuantas cosas más. Esto no es cuestión de aquello de las “72 horas”, que con tanto bombo y platillo se lanzó a los cuatro vientos, aquello de usted telefonea y en un abrir y cerrar los ojos le damos una pasada de aguaplast y todo resuelto, por cierto, visto lo visto, ya no se sabe si el invento sigue vivo. Esto es cuestión de tomárselo, de una vez, en serio. Luego, si quieren, cada calle asfaltada, eso sí acabada, véndanla, publicítenla como una inauguración, con su corte de cinta y todo, hagan lo que quieran, hasta aprovéchenlo electoralmente, pero hagan lo imposible para reparar calles, vías y grandes vías de una ciudad que les es tan agradecida. Claro que nos pueden decir, desde la Junta de Gobierno, que falta dinero, pero también es meridianamente claro que los ciudadanos les podemos contestar que distribúyanlo mejor, que armonicen, Ayuntamiento y Consell, los gastos en grandes proyectos con las cosas de andar por casa. No hay que hacer encuestas para conocer el problema, a lo mejor solo hay que observar un poco. Solo hay que dar un vistazo a esta Valencia a la que, en los últimos tiempos, le están creciendo los desequilibrios.

Fernando Martínez Castellano 13 Noviembre 2007

Publicado en Las Provincias 16 Noviembre 2007

08 noviembre 2007

primos

Desde hace unas semanas quería hablar de un primo mío, pero, en el ínterin, Octubre nos trajo de todo, vinieron las lluvias, las goteras, las inundaciones, las fuerzas del más allá hicieron desaparecer a Plá y Rajoy de una ocurrencia para reforzar unas declaraciones, puso en solfa a todos los primos, incluido aquel protector musculoso de zumosol. Por un tiempo, cuando nos refiramos a los primos no tendremos más remedio que acordarnos de Rajoy, igual es una argucia electoral, como cuando mentábamos a los hermanos nos aparecía la pesadilla de Alfonso Guerra, o como cuando nos asoman por el horizonte la infinidad de cuñadísimos que orlan la historia de España.

Decía, porque como Rajoy y como casi todos los españoles, también tengo primos, uno de ellos muy especial, más que primo, al que en el pasado Septiembre, no se le ocurrió otra cosa que tener un pequeño, pero acongojante, achuchón, resuelto por fortuna con prontitud mediante un by-pass que le ha descongestionado el tráfico sanguíneo alrededor de su molinés corazón. Ahora, como no para de leer, que los unos y los otros montan unos saraos de no te menees con cualquier inauguración, él piensa que si se hace eso por un camino comarcal de nada, que él no se va a quedar atrás con todo un by-pass en marcha, total que está por alquilar, como Louis Vuitton, el Mercado Central, para la celebración de un festival por todo lo alto.

Hablando del Mercado Central, me ha venido al teclado los vértigos, mañana serán dolores de cabeza, que está produciendo la continua subida de los precios en la alimentación. Esta vez la excusa, siempre se echa mano a la complicidad de las excusas, es el encarecimiento del precio de los cereales por su empleo como biocombustibles. Historias, historietas, por no decir mentiras, porque en ese saco han metido productos que nada tienen que ver, por ejemplo las cebollas. En este mar revuelto de los precios, hay mucho pescador. Aquí y ahora se huele la especulación. La utilización del euro ayuda. Parece que no se quiera recordar que 50 centimitos de nada, equivalen a ochenta y tres de las viejas pesetas y subidas así entonces, hace solo cinco años, no se solían hacer.

Y aun no han llegado las Navidades, ni la fiesta de mi primo, que igual la utilizan, como pretexto, para subir el jamón.

Fernando Martínez Castellano 7 Noviembre 2007

02 noviembre 2007

despelote

Las excusas, más o menos como las que empleaban algunas “actrices”, en los prehistóricos tiempos del destape, que siempre se amparaban en el “si lo exige el guión” para quedarse en bolas y casualidades el guión siempre lo exigía y si no, le hacían un apaño, al guión, aunque tuvieran que meter, en la película, la escena con calzador.

Ahora estamos volviendo al destape, a todo el mundo le ha dado por hacerse fotografías despelotado/a, mostrando tatuajes y recortes de bisturí, siempre asegurando que es por y para “una buena causa”.

Un día, alguien cayó en la cuenta de que podía sacarle rendimiento al machaque que se estaba pegando en el gimnasio. Así entre pesas, rayos uva, ayuditas químicas y la colaboración de alguna que otra liposucción, empezaron a brotar como champiñones, calendarios, láminas y camisetas grabadas con los cuerpos de bomberos de todas las ciudades de España. Tras la estela de los bomberos se engancharon los policías locales, deportistas, el Club de la Oreja Fina, una concejala de Lepe, sin olvidar a un ciudadano catalán, que hasta salió elegido pese a tener las propuestas tan desnudas como el cuerpo. El penúltimo, el último no ha llegado pero llegará, colectivo que se ha apuntado a la cosa, ha sido el fallero, mejor dicho las falleras de una falla de Silla con sus moños, peinetas pero sin corpiños, pañuelos y manteletas.

Luís Gil a su vuelta de Praga, casi tres meses perdido en una ciudad que lo ha atrapado, se pegó un hartazgo de repasar prensa atrasada, Luís es de los que mantiene que los periódicos hay que leerlos en papel, se dio de bruces con las fotos de las falleras de Silla. Como platos se le quedaron los ojos.

Esa noche, Luís, cenó demasiado, luego tuvo un montón de pesadillas. Igual se veía reuniendo a los de Puerto Hurraco para hacer un calendario, convenciéndoles que los michelines, canas y arrugas las repara el fotoshop en un plis plas, que en otra persuadía a 366 conocidos de conocidos, para crear un almanaque de sobremesa.

Al recordar las pesadillas a Luís le entran escalofríos solo de pensar que ya están cercanas las elecciones y a algún candidato/a, justo quien está usted pensando, le dé, en un ataque de originalidad, por posar como las falleras de Silla, pero sin peinetas. Va a recoger firmas para intentar remediarlo.

Fernando Martínez Castellano 30 Octubre 2007

Publicado en Las Provincias 2 Noviembre 2007

29 octubre 2007

piano, piano

Visto lo visto, oído lo oído, leído lo leído, parece ser que lo mejor va a ser no pedir prisas. Que vayan a la marcheta y los demás a morderse un poco las ganas de sacar recordatorios de fechas. Que se acabe, acumulando retrasos, pero que se acabe bien. Los empeños, ligados a promesas electorales y la calidad, son dos elementos que no suelen encajar.

No crean que me estoy refiriendo al Palau de les Arts, al ascensor del escenario averiado, a la sala con mala audición, a la otra sala aun no estrenada e inundada, a la retirada de un par de centenares de butacas por visibilidad cero, a los sótanos anegados, a los sobresaltos cada vez que el Servicio Meteorológico anuncia que se va a abrir el cielo o muchas otras incidencias causadas por la necesidad electoral de estrenar de pressa i corrents. No, no quería hablar del Palau de les Arts en el que inaugurado, reinaugurado y vuelto a inaugurar, hay que rascar aun mucho, para que acabe justificando los sobre costes, las prisas y más cosas.

A lo que quería referirme es a la llegada del AVE a Valencia. Visto, oído, leído más lo que nos queda por ver, oír y leer sobre cuanto está sucediendo en Barcelona, no fotamos la cosa, no demos prisa, no sea que acaben echándonos la culpa de que todo pasa por ser unos “nerviosets”.

Hace años, cuando ya se había descubierto que la línea recta es la más corta entre dos puntos, soportamos, con más paciencia que un hincha del Levante, que nos anduviesen entreteniendo y distrayendo con cuatro o cinco recorridos Valencia-Madrid en los que no se pasaba por Vigo de puro milagro. Se perdió tiempo y tiempo, discutiendo los tapizados de los vagones, mucho antes de que se allanase un metro de tierra. No creamos que ahora, se vaya a recuperar en dos años el retraso de un par de décadas. No seamos ilusos. El déficit en infraestructuras que arrastramos, por ser como somos, no se soluciona ni en un par de años, ni en tres elecciones. Eso está ahí, ahora bien que se prevea que cuando lleguen las vías a Valencia, del lío de Barcelona se tienen que extraer experiencias, el caos, que habrá caos, sea lo más llevadero posible.

A estas alturas de las obras, tanto da el 10 como el 11. Eso si, exigiendo Calidad y Seguridad.

Fernando Martínez Castellano 23 octubre 2007

Publicado en Las Provincias 26 Octubre 2007

19 octubre 2007

el polen de la rosa

Resulta difícil ponerle titulo a un artículo de este tipo. El título es como un resumen en tres o cuatro palabras. Hubiera podido bautizarlo como “La Cocina del Infierno”, pero me sonó muy cruel.

Inicio contando una canallada, que sufrí en carne propia. No hacía ni un mes que había sido elegido Alcalde de Valencia, cuando llegó a mis oídos que un diputado por Valencia, J.C., propalaba en Madrid, en el Congreso de Diputados, la calumnia que desde la Alcaldía de Valencia se había dado ordenes para que la Policía Local reprimiese una huelga del transporte. Como lo de la represión no calaba, el muy infame, se fue por otros caminos, tan falsos como los anteriores, con el ánimo de lanzar cieno sobre mi persona. Y lo lanzó y vaya si lo lanzó.

Se han ido reemplazando, a lo largo de los recientes años de democracia, casi todos los personajes de las cúpulas del PSPV y del PSOE, por cambiar hasta han cambiado las sedes, en Valencia y en Madrid, sin embargo, los procedimientos de machaque, de cruel destrucción de la persona permanecen, diría que hasta se mejoran. Si mutaron ejecutivas (de ahí lo de ejecutores) y edificios (no cabe achacarles pues eso de lugares enfermos), se puede suponer que los instintos destructivos deben de transmitirse mediante otras vías, por ejemplo el polen de la rosa.

Por cierto, a mi personalmente, cada día me cuesta más hablar del PSPV, del PSC, de la FSM. Todo eso es una enorme farsa para distraer al personal. Todo es PSOE y nada más. Todo pasa bajo el visto bueno de Ferraz. Muy recientes los experimentos, en forma de estatutos o candidatos municipales, fueron de Ferraz. Las facturas, en este caso si que hubo facturas, las han pagado otros.

El gran pecado de J. I. Plá, fue no dimitir en la madrugada del 28 de Mayo, horas después del gran batacazo, pronosticado, que se pegó el PSOE en las elecciones Autonómicas y Locales en la Comunidad Valenciana. Plá debería de haber presentado su irrevocable dimisión. Plá no la presentó, es más el Comité Nacional de su partido apoyó su continuidad hasta el siguiente Congreso Ordinario. Plá no valoró entonces, le hubiera bastado mirar hacia atrás, hacia la historia reciente, las dimensiones de la crueldad, de la saña, de algunos de sus “compañeros” de partido. Se han amparado sus “matadores” en eso tan indefinido como es decir “el partido”, cuando todos saben que se usa el término “el partido” con la misma maestría que los sicarios manejan el embozo. No lo han destrozado en el campo político, porque no pudieron, Plá tenía apoyos. Se han ido por donde más duele, por donde le iban a dejar solo, por el ataque personal.

Vamos a ver, en estos momentos, lo que se ve desde la calle, desde la gente de a pié, lo único que llama la atención es que el ciudadano J. I. Plá solicitó una licencia de obras por un importe muy inferior a las obras que se iban a realizar, igual que en miles de reformas en cocinas, baños, áticos y sobre áticos.

Pero esto no cala, había que dar más morbo, había que arrojar la duda sobre la honradez, no les tembló la mano, la arrojaron y se fumaron un puro. Y si no hubiera habido bastante hubieran echado mano a los padres de Madeleine o a Lee Oswald. Han pasado los años, los métodos no cambian, la sonrisita de los esbirros tampoco.

¿Ha sido Plá el único culpable, de que elección tras elección, el voto socialista, por estas tierras haya caído hasta las profundidades? ¿Ha sido Plá el único culpable de la escasa (nula) renta electoral que sacó su partido de un acontecimiento del calado de la 32ª edición de la Copa del América? ¿Ha sido Plá el único culpable de haber perdido las alcaldías de Paterna, Torrent, Paiporta? ¿Ha sido Plá el único culpable de haber querido mantener alcaldes, en el “cinturón rojo”, por los siglos de los siglos? ¿Ha sido Plá el causante de que en Paterna militantes del PSOE hicieran campaña a favor del candidato del PP? Si Plá es el único culpable de todo esto, la democracia interna en el PSOE debe de estar por los suelos.

J. I. Plá puede haber sido un Secretario General muy malo, un Jefe de la Oposición aún peor, pero no ha estado solo en esa pésima travesía de un desierto repleto de cañas por el que está pasando y pasará el PSOE en la Comunitat Valenciana.

El teléfono de Plá dejará de sonar. Ahora solo sus buenos amigos le acompañarán en las caminatas de la mañana.

Fernando Martínez Castellano 19 Octubre 2007

hasta la próxima

Dicen, de uno que, todos los días, le pedía a Dios, que le tocase la lotería. Harto de tantas súplicas, un día, el buen Dios, le dijo al insistente “Te echaría una mano en algún sorteo, si al menos comprases un décimo”. Este cuento nos debería sonar a los valencianos. Aquí se arriesga demasiado con que la Providencia nos cubra las espaldas y a veces le pedimos mucho. Los hechos se repiten, como si no supiésemos de la inestabilidad que viene con las primeras semanas de todos los Otoños.

Las lluvias, las gotas, frías o calientes, nos dejan con las vergüenzas al aire. Las vergüenzas y las faltas de previsión. Prevenir debe de ser caro. Pero no todo es cuestión de barrancos, cañotes, paseos marítimos que actúan como presas, alcantarillados que no han crecido al ritmo de la población, de planeamientos urbanos inexistentes, hay más cosas. Bajo el paraguas, ¡ay el paraguas!, del desarrollo, se está consistiendo demasiado.

Juan Ponce y su esposa quisieron pasar cuatro días, de la semana acueducto en un Hotel con muchas estrellas y mucho Sol al píe del Peñón de Ifach. Le instalaron en el decimoquinto piso. Unas vistas magníficas sobre las Salinas hasta que….

Llegaron las lluvias sobre Calpe, con ellas todos los problemas producto de la negligencia y/o de las nulas inspecciones necesarias para la seguridad de un establecimiento con doscientas habitaciones. El hotel, inundadas sus salidas, se convirtió en una cárcel, de allí no se podía mover nadie. Juan no tuvo más remedio que, previo pago, prorrogar un día más su estancia. Al inundarse los sótanos falló la energía. Fallaron los ascensores, el suministro de agua y por fallar, fallaron hasta las obligatorias luces de emergencia. Goteras. Todo a oscuras. Ni un generador. Ni un cabo de vela, ni una linterna, solo la luz de las pantallas de los móviles. Quince pisos arriba, quince pisos abajo. Así, tarde, noche y mañana. Ni una explicación. ¿Quién inspecciona la seguridad de estos establecimientos?

No cabe la excusa de una gran tormenta, hay diferencias entre un campamento indio y un hotel cargado de estrellas.

Al abandonar el hotel a Juan, no le devolvieron ni un céntimo, llenó una hoja de reclamaciones, después me lo contó a mi y yo se lo cuento a ustedes. Es una historia real.

Fernando Martínez Castellano 16 Octubre 2007

Publicado en Las Provincias 19 Octubre 2007

13 octubre 2007

más allá del negro

¿Cómo se distinguen en la ciudad los llamados “puntos negros”? ¿Por las obras que se realizan para quitarles peligrosidad? ¿Por los carteles que avisan que se está en las cercanías de un cruce de escalofrío? Nada de todo esto.

Les llamamos puntos negros son reconocibles por la arenisca que arrojan los bomberos sobre los líquidos desparramados en el asfalto tras un choque. La arena esparcida ejerce de instantáneo “avisador”, pero al cabo de unas horas desaparece, el continuo paso de vehículos la dispersa.

Hace ahora cincuenta años que el Puente de Campanar, a la izquierda de la Petxina, prolongación de Pérez Galdós, saltó a la fama fotográfica por ser uno de los primeros lugares en los que el Turia se salió de su viejo cauce. Imágenes del Puente de Campanar al que pasaba por abajo y por arriba un Turia enfurecido, encontrarán ustedes, en todos los reportajes, exposiciones, recopilatorios que recuerden la riada de 1957.

Ya han transcurrido cincuenta años y aquel puente, entonces con muy escaso tránsito rodado, por el que caminaba el ganado, pacientemente como si supiera lo que le esperaba, camino del Matadero, se ha convertido en uno de los puntos blancos, negros y en technicolor con mayor incremento de tráfico en Valencia. Y en los dos cruces, en las dos orillas, Petxina y Tirso de Molina se vienen produciendo, con demasiada asiduidad, percances perfectamente evitables que hacen que el puente no descienda en la escala de la fama.

El sábado 6 de Octubre, a media mañana, en el cruce del Puente de Campanar, inicio de Maestro Rodrigo, con Tirso de Molina se produjo un terrible, se queda corto el adjetivo, accidente. Vete–a-saber que número es en lo que llevamos de año. Y aquí, no hay quien haga nada, además de atender a los accidentados, sacarlos del coche machacado, acostarlos en una camilla, evacuarlos hacia La Fe, extender la arena sobre los restos, retirar los plásticos, ya no se hace nada más, o así lo parece. Como si no se pudiera hacer nada, el sino.

Alguien tendrá que calentarse el cacumen ante tanta insistencia del accidente o de la imprudencia. Durante segundos todos los semáforos del cruce en rojo, es lo mínimo que se puede hacer. Desde ahí, a todo lo que sea, para evitar tantos golpes.

Fernando Martínez Castellano 8 Octubre 2007

05 octubre 2007

escaparateando

Invento al canto, el palabro escaparateando, gerundio de escaparatear, todo un trabalenguas.

Al cabo de veintimuchos años los comerciantes del Centro Histórico han reconocido que la idea que entonces se les expuso de peatonalizar algunas calles, no era tan descabellada, ni mucho menos, tanto que ahora sugieren, desde su Asociación, el incremento del número de vías en las que se limite el tráfico rodado. Atrás, muy atrás, quedaron las duras resistencias a que las calles Ribera, Passeig de Russafa y Convento Santa Clara, fueran la proa de la peatonalización en Valencia.

Han pasado unos cuantos años, y los comerciantes del centro han acumulado tantos viajes a Centro Europa, que la mayoría se ha convencido que lo de escaparatear y comprar, se hace mejor sin estar pendientes del acoso de los vehículos. Un Centro Histórico en el que se da preferencia al peatón, es un potente imán para el turismo que visita cualquier ciudad, sea Budapest, Londres, o Cefalu. Valencia no tiene porqué ser la excepción, es más nuestro clima, por lo menos antes de este loco 2007, impulsa, durante muchos meses del año, al paseo, relajo consumista, incluso hasta empuja a acomodarse en alguna cafetería para ejercer el ritual de ver caminar a otros.

La Asociación de Comerciantes del Centro Histórico ha presentado al Ayuntamiento de Valencia, una lista de proposiciones muy interesantes, para ellos y para la ciudad. No han pedido ni la Luna ni los Anillos de Saturno, todo muy posible, aunque algunas de estas propuestas estén durmiendo el sueño de los justos desde ni se sabe. La peatonalización de un número mayor de calles, la mejora del transporte público, la creación de nuevos aparcamientos, la armonización del mobiliario urbano, todo es muy factible en una ciudad que quiere avanzar por todos lados. Las peticiones saldrían por cuatro perras, sin llegar a comparar con otras inversiones, que se están produciendo, menos seguras y más evanescentes.

Ahora bien, que nunca olviden los Comerciantes del Centro, que por las calles peatonales se tiene que dejar espacio suficiente para que puedan caminar los viandantes, que también tienen algo que decir en esto. Peatonal viene de peatón, no de sillas y mesitas a porrillo, ejerciendo de embudo.

Fernando Martinez Castellano 2 Octubre 2007
Publicado en Las Provincias 5 Octubre 2007

28 septiembre 2007

la sorpresa

Hoy iba a hablar de los ataques que, en las últimas semanas, se están produciendo contra el Rey. Primero unos niñatos nacionalistas quemaron imágenes de los Reyes, luego a estos pirómanos fotográficos se les han sumado, enarbolando la bandera neo-republicana, los periodistas que más han presumido de “liberales e independientes”, los que más han alardeado de defender la Constitución, los que ven rupturas por todas partes.

En este País, en el que cada día vende más el despelleje, agotada la carnaza folclórica y torera, hay que seguir dando caña a quien sea, sale gratis y produce beneficios.

Se les ha quedado pequeño ZP, ya es caza menor, ahora la pieza tiene que ser mayor. Nada de medias tintas. A la cabeza. ¿Por qué no pedir, desde los micrófonos de una emisora, respetada antaño, la abdicación del Rey? Pues la piden, tan panchos, y de paso se promociona el libro de un amiguete. Hay que vender libros, importa un pito si se enfanga al Rey, a Adolfo Suarez, que merece de una vez un homenaje nacional, o al Panto de Sevilla. La pasta es la pasta. Se ha pasado de las memorias de los que intervinieron directamente en los duros años de la Transición, a las filiales interpretaciones de conversaciones medio oídas, escritas por espabilados a caballo entre la indiscreción y la mentira.

Con esto estaba, cuando me di con la noticia de que se acaba de descubrir, en medio de una gran sorpresa, un refugio en la Gran Vía de Germanías. En un principio pensé que debía de tratarse de algún resto del sitio de Valencia por las tropas napoleónicas. Continuó mi asombro al leer que el refugio era de la Guerra del 36, que el refugio era el que una vez finalizada la contienda civil se habilitó como iglesia, que el refugio era al que te llevaban tus padres a oír Misa en el cuarenta y seis. Ahora ese refugio de Germanías ha aparecido y ha pillado de sorpresa a todos, menos a los vecinos mayores de Ruzafa. Valencia continúa sin tener inventariado su patrimonio. El ayer reciente de la ciudad se emborrona a una velocidad de vértigo.

Tan indocumentados estamos, tan poca constancia hay de lo que hay, que dentro de unos años los valencianos de mitad de este Siglo XXI, igual descubren que debajo del Jardín del Turia duerme el cauce de un río también muy sorpresivo.

Fernando Martinez Castellano 26 Septiembre 2007

Publicado en Las Provincias 28 Septiembre 2007

22 septiembre 2007

de qué nos reimos

Coincidí con Luís Gil comprando el periódico. “Cómo he disfrutado andando las calles de Praga.”. A partir de ahí, me describió dos mil maravillas de la capital checa, a la que insistió que tiene que volver. Ya nos íbamos, cada uno por su lado, cuando Luís retrocedió unos pasos y me contó el chiste de la hiena. No lo reproduzco, estamos en horario infantil y el chiste es de sobra conocido, es de la época en que Rodríguez de la Fuente puso de moda a lobos, zorros y hienas. Aun siguió Luís poniéndome por las nubes a un Concejal pepero del Ayuntamiento de Valencia, entre risas. ”A ese, ni me lo toques, ese es el que debería llevar el tráfico”. Por fin, nos dijimos “hasta luego”. Se suele decir que a las mujeres les gusta pegar la hebra, pero los hombres cuando la pegamos, en un momento tejemos cuatro mantones de Manila con flecos incluidos.

Luego, volví a recordar de Luís al ir pasando las hojas del periódico. Había estudios y encuestas a porrillo. Resulta que la Comunitat Valenciana está en la cabeza de los sueldos bajos mientras están los precios por las nubes. Resulta que los valencianos tenemos una de las peores sanidades públicas de España, con pacientes que se sublevan en las puertas de urgencias. Resulta que los decibelios nos desbordan y que todo hace pronosticar que acabaremos con audífonos incrustados en las orejas. Resulta que Valencia esta embozada por el tráfico y el Concejal del ramo missing, por decirlo fino. Resulta que por no haber funcionado como debería, el Consorcio de la Copa del América del 2007, nos toca pagar aun más de lo que cuesta la broma. Con todos estos resultas en un solo día ¿De que nos reímos?.

Creo que, ya estamos entrenados con esa mistura de jabón y catástrofe que son los telediarios de Canal 9, que nos va la marcha y que desconfiamos de casi todas las encuestas. Eso de las encuestas si que nos pone al borde de un ataque de risa. Por ejemplo, el leer que el 46 % de los españoles asegura que entiende bien el inglés, ya es para partirse el espinazo, ya es para que creas que los salarios no son bajos, que la sanidad funciona, que no hay atascos, que el silencio nos rodea, que Carmen Alborch hace oposición, que nos tocará la Primitiva y que mai tailor is gud.

Fernando Martínez Castellano 19 Septiembre 2007

Publicado en Las Provincias 21 Septiembre 2007

14 septiembre 2007

se veía venir

Como decía Luís Gil, antes de perderse fascinado en Praga, hay algunas cuantas cosas sobre la mesa de la actualidad, que se veían venir. Cuando Luís hizo las predicciones acerca de los huevos, el oro y las gallinas, no echó mano a las cartas del tarot, ni a una guija, ni leyó los posos del café, ni consultó al brujo ese que se anuncia en los buzones. Luís, sin cargas de pesimismo, solo tuvo que escuchar y ver lo que había a su alrededor o sufrir los abusos en carne propia.

¿Quién no se ha pasmado yendo por una carretera, oteando desde lo alto de una terraza, paseando por la ciudad, de las infinitas grúas de la construcción que había a derecha e izquierda? ¿Quién no se ha asustado leyendo los precios que pedían, y piden, por una vivienda, mini o súper, adosada o pareada, en el centro, en la periferia, o en el más allá? ¿Quién no se ha permitido el lujo de pronosticar “esto tiene que pegar un petardazo”? ¿Quién no ha hecho unos mínimos cálculos y ha llegado a la conclusión que lo de la Oferta y la Demanda no acababa de encajar? ¿De que nos asombramos ahora? Se sabía que iba a llegar el momento en el que el vehículo pararía, se quería pensar que sería dentro de unos cuantos años, sin estimar cuantos iban a ser esos cuantos años. Y ha sorprendido a todos, sin respuestas, casi sin evaluar las consecuencias. Hablamos de la construcción en general y todo igualmente se podría aplicar al llamado turismo de playa.

Me contaba Luís, que a finales de Primavera, cuando la temporada todavía no era alta, se acercaron él y Norma, a ver la que ya no queda de las Salinas de Calp. No se les ocurrió otra cosa que comer, por allí, en un chiringuito de los de mantel y servilletas de papel. En una carta más corta que un sms, eligieron dos cervezas, unos pescaditos fritos y par de pizzas. Solo a Luís se le ocurre pedir esas cosas. Los pescaditos estaban apelmazados. Las pizzas acababan de salir del frigorífico del super de la esquina. No pidieron nada más que la cuenta. Treinta y nueve euros le sacaron del fondo del bolsillo y del alma. ¿Alguien se asombra de que este verano haya habido mesas vacías en bares y cafeterías de playa?. Si han matado a la gallina y al granjero. ¿Ahora quien y como se resucita este muerto?.

Fernando Martínez Castellano 12 Septiembre 2007
Publicado en Las Provincias 14 Septiembre 2007

07 septiembre 2007

sesenta y pocos días

Tengo un amigo, que a la vuelta de sus vacaciones ha caído en la cuenta, con mucho pesar, de que tan solo han transcurrido sesenta y pocos días, desde que miles de papelillos rojos, miles de manos al aire, entusiasmadas, saludaban la victoria del Alinghi. Dos hojas del calendario que nos han volado, pero para la Nueva Dársena, para las Bases, para los alrededores de Veles y Vents, ha sido como si les hubieran arrasado un par de otoños, en un ver y no ver. Lo de la 32 lo recordamos como algo muy, muy de atrás, lejos allá en los tiempos de Maricastaña. Menos mal, que mi amigo, parece que fue directo desde la escalerilla del avión, al reencuentro, transido de emoción, con la mesa de su despacho. Menos mal, por la autoestima de mi amigo, que aun no ha tenido tiempo para acercarse a aquellos terrenos ganados al mar. Aquello rebosante de actividades a toda hora, ha quedado como enormes decorados abandonados por las prisas, a la espera de que suceda algo, algo que les quite la, aun, sensación de provisionalidad, de falta de mantenimiento, algo que les sustituya el aire de reserva de feria por el de pertenencia a la ciudad, como un espacio más para ser disfrutado.

Sesenta y pocos días, desde que el Alinghi volvía a ganar la Copa del América, desde las fotografías alrededor de la Jarra, pese a que se adivinaba algún que otro codazo para entrar en el plano, se mantenían las sonrisas. Sesenta y pocos días que “las tres Administraciones” nos han concedido una tregua a los ciudadanos. Sesenta y pocos días en los que nos han permitido no tener que escuchar como se tiraban los trastos a la cabeza usándonos a nosotros, a los votantes de a píe, a los que a la postre pagamos eventos y ocurrencias, como frontón.

Modérense, por favor. Tengan presente el diluvio que nos viene, en este próximo otoño, a los que estamos en esta parte de la línea, a los que no queremos ser noticia, ni foto, ni disputamos un escaño. Cálmense que ya tenemos bastante con las subidas de precios que se anuncian, con esos atascos de los que no se entera el Concejal de Tráfico, con los ruidos de una ciudad que deja atrás a Nápoles y El Cairo. Tranquilícense. Sosiéguense, que la vida son cuatro días y ya han quemado sesenta y pocos.

Fernando Martinez Castellano 5 Septiembre 2007

Publicado en Las Provincias 7 Septiembre 2007

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